6 octubre, 2014. Por

Joan S. Luna

Vuelta al Mondo en veinte años
Entrevistamos a Joan S. Luna, jefe de redacción de MondoSonoro, con motivo del vigésimo aniversario de la revista
Joan S. Luna

En plena época de tránsito entre el fin de la Movida, el alzamiento de la radio fórmula y el principio de la incipiente escena indie, nacía MondoSonoro. Lo que comenzó siendo un “fanzine grande” acabó convirtiéndose, dos décadas después, en una de las cabeceras de referencia dentro del periodismo musical y en una de las publicaciones más revolucionarias del mercado: periodicidad mensual, gratuita y un símbolo del circuito de garitos y de los dimes-y-diretes de todo aquel que mantenga algún tipo de relación con la escena musical, como fan, como artista o como trabajador de la industria.

A falta de unos días para la celebración del vigésimo aniversario de la revista, hablamos con Joan S. Luna, jefe de redacción de la publicación, para que eche la vista hacia atrás y hacia adelante y nos hable tanto del MondoSonoro como de los otros medios, de los prejuicios y el elitismo de la prensa y de cuál es la voz que más nervioso le pone del pop alternativo mundial.

Notodo: Cuando nacía MondoSonoro hace veinte años, ¿erais lo suficientemente ambiciosos como para pensar que veinte años después la revista seguiría y sería una noticia de interés cultural?
Joan S. Luna:
Creo que depende de con la persona de la revista con la que hablaras. Don Disturbios, que fue uno de los fundadores, dijo en otra entrevista que él sí que veía que era una historia que podía durar unos años. Yo, desde mi punto de vista, como antes de estar en MondoSonoro había escrito en fanzines y revistas de metal, como uno de esos proyectos duró bastante tiempo, cuando entré a formar parte de la redacción, no me lo planteaba ni pensaba cuántos años iba a durar esto: yo había escuchado música desde que era muy pequeño, hacía fanzines cutrísimos desde que era muy jovencito y en su momento no me había planteado que podía ser una forma de ganarme la vida, pero lo acabó siendo. Sé que es muy difícil en este país visto como está tanto el periodismo como la industria musical dedicarse a escribir sólo sobre música, y nunca me hubiera imaginado que veinte años más tarde estaría llevando la redacción de una revista.
“No queremos tener un punto de vista elitista que lo que haga es cerrar puertas a que la gente conozca grupos.”

NTD: ¿Queda algo del espíritu de esos fanzines de los que procedíais y de los que bebió la revista al principio o siempre concebisteis MondoSonoro como una estructura mediática con un perfil menos underground?
J.S.L.:
Existe, por un lado, el planteamiento como empresa porque ahora mismo somos unas once personas en plantilla entre Barcelona y Madrid, pero sí creo que mantenemos el espíritu original, al menos en el rollo del aficionado de la música. Cuando descubro grupos nuevos o cuando intento contagiar a alguien de que vale la pena escuchar tal grupo o tal disco, el espíritu es el mismo del que cuando tenía quince años. Pero sí que creo que, desde fuera, la gente, cuando piensa en una revista que lleva veinte años y que apoya a muchos grupos que son conocidos, aunque otros lo sean menos, creen que debe haber mil intereses y chanchullos chungos. Pero creo que llevamos bastante bien el hecho de que cuando los grupos nos gustan realmente los apoyamos. No sé si con mis palabras puedo convencer a la gente de que mantenemos ese espíritu de fan que vibra mucho con la música, pero en el fondo lo que pienso es así.

NTD: Los rumores que puede haber de portadas “compradas” por tal grupo o tal sello… ¿son sólo rumores entonces?
J.S.L.:
Eso nos lo han dicho en infinidad de ocasiones. Yo creo que la gente piensa ese tipo de cosas cuando aparece un grupo muy conocido, pero, ¿es consciente la gente que dice eso que hemos sacado en portada a Fira Fem o Pony Bravo en los últimos meses, por ejemplo? Es algo que se puede percibir desde fuera, pero lo que yo siempre digo para “defendernos” de esos “ataques” es sencillo: por delante de otros medios musicales, nosotros tenemos un montón de publicidad y no dependemos de una en concreto. Obviamente que nos intentan convencer de que poniendo a sus grupos en portada tendríamos un apoyo publicitario más permanente y con mayor cuantía económica, pero no nos es necesario: si se nos cae una publicidad, el número sigue teniendo la suficiente como para poder sacarlo adelante. No dependemos de dos o tres anunciantes. El tener tantos anunciantes distintos nos da mucha libertad, porque podemos movernos sin que la presión de ninguna empresa sea tan importante. Cuando me dicen “¿cuánto cuesta una portada del Mondo?”, yo respondo: “un disco que valga mucho la pena”. Si no hay un disco que al menos a uno de nosotros nos guste mucho o que tenga una trayectoria importante o un peso importante en la actualidad, ese grupo no aparecerá en portada.
“Podemos ser una revista de referencia tanto para lo bueno como para lo malo.”

NTD: ¿Hasta qué punto el hecho de vivir de publicidad de gente que “hace la música” (sean grupos, sellos o promotoras) afecta a vuestra labor como críticos?
J.S.L.:
Cuando hay alguna mala crítica, obviamente, a los anunciantes no les hace ninguna gracia. Antes, cuando la industria discográfica era muy importante en nuestro país y se publicaban muchísimos discos y la mayoría de la publicidad era de lanzamientos de sellos, la presión era muy bestia: dejar un disco mal suponía estar un montón de tiempo discutiendo con la discográfica. Ahora, los sellos no tienen tanto peso, no se venden tantos discos pero lo que sí funciona son los conciertos. Y la mayoría de la publicidad son de promotores de conciertos o de festivales, y a esta gente que los discos tengan buenas o malas críticas les da igual: cuando hacemos crónicas de festivales no entramos a valorar qué funcionamiento han tenido las barras o las instalaciones: hablamos de la música de los grupos, de sus actuaciones. Y este cambio ha hecho que tengamos más libertad y menos presión a la hora de hablar de los discos en sí mismos.

NTD: No sé si crees que una revista como MondoSonoro debe hablar sólo de lo que guste a los redactores y de lo que quieran recomendar o si debería ser capaz de analizar proyectos de diferentes “escenas” o “tendencias” sin prejuicio.
J.S.L.:
Creo que es una combinación, un equilibrio, entre las dos cosas que dices. Para nosotros es muy importante que todos los grupos que sacamos nos guste a alguno de nosotros: somos cinco personas opinando de los contenidos finales de cada número, y necesitamos que alguno de nosotros haga “bandera” para que finalmente entre, y eso es lo que más ha marcado la línea editorial de la revista: grupos que nos gustaban y que, a base de ser cabezones, los hemos sacado en portada o les hemos dado una visibilidad privilegiada dentro de los números. No somos una revista de artículos en profundidad como Ruta 66, que puede dedicarle grandes artículos largos a algo que pudieron pasar hace cuarenta años (y me parece muy bien porque es necesario recuperar los grandes nombres de la historia para que la gente joven los pueda descubrir). Para nosotros el día a día es muy importante, y eso ha hecho que, en muchos casos, cuando hemos entrevistado a un artista que tiene un peso muy importante en la actualidad musical internacional, le damos el peso que merece su dimensión, como fue el caso de la portada que dimos recientemente a The Killers, grupo del que ninguno somos fan pero sí que creíamos que merecía darle la atención que el grupo proyectaba.
“La gente se hace más una idea de lo que es la revista por las portadas que por el contenido que hay dentro.”

El problema cuando se habla de los medios, y es algo que clasifica de una forma mucho más generalista al papel que a la web, es que la imagen que da una portada en papel es mucho más simbólica y representativa de una filosofía editorial. En internet todo está en movimiento, pero el papel se queda ahí y define con una foto lo que quieres comunicar como medio. La gente se hace más una idea de lo que es la revista por las portadas que por el contenido que hay dentro. La gente que está muy metida en el mundo de la música cogerá el MondoSonoro independientemente de la portada que sea; pero la gente de a pie que ve la revista en un garito, si ve un grupo que no conoce, probablemente no la coge. Y sacando en portada a, por ejemplo, Kings of Leon, logras que la coja más gente y que luego puedan conocer otras cosas que había dentro, como EdredóN, Deer Tick o Crystal Fighters cuando estaban empezando.

NTD: ¿En algún momento tuviste una especie de crisis existencial del crítico y te llegaste a preguntar que a quién le interesaba lo que tú pudieras pensar de tal o cual disco?
J.S.L.:
En mi caso, nunca ha sido algo que me preocupara, pero no porque sea un prepotente que piense que todo lo que tengo que decir le interesará a mucha gente: yo antes de MondoSonoro había escrito en varios fanzines y revistas con muy poca difusión, y es algo que me gusta hacer porque tengo la necesidad constante de hablar sobre la música que escucho. Pero si el Mondo hubiera desaparecido en estos veinte años estoy seguro de que seguiría escribiendo o hablando de música. Los que somos frikis de descubrir grupos nuevos o de hablar de música todo el tiempo lo haces porque lo llevas dentro. Puedes tener crisis de pensar que alguna crítica no se la ha leído casi nadie, quizás. A veces haces críticas de grupos que eres consciente del que no se ha escrito en España, y que de algún modo estás relanzándolo aquí, y luego ves que muchas cosas de las que has dicho se van repitiendo en las críticas siguientes. Cuando hablas de grupos nuevos o poco conocidos, la repercusión es inferior: la gente se espera a conocer algo más a la banda para poder rajar más o menos de ella. A nosotros nos pasa que las respuestas más beligerantes son cuando hablas, por ejemplo, de U2, de los que aparecieron fans encendidos hace pocos días. Obviamente que si lo que hago llega a mucha gente y que lo que escribes repercute, mucho mejor; pero creo que seguiría haciéndolo sea la situación que sea.

NTD: ¿El objetivo principal de una revista como MondoSonoro es llegar primero, crear tendencia? ¿Crees que esa es la gran batalla entre los medios que hablamos de música?
J.S.L.:
Podría ser que sí, pero creo que es algo que al final pasa con el tiempo. Nosotros no apostamos por los grupos porque los queramos sacar antes que nadie. Igual en un mes determinado sí que sacamos algún grupo “nuevo” o menos conocido en portada, pero no por colgarnos ninguna medalla. En todo caso, la medalla más simbólica y que mejor representa eso son las Fiestas Demoscópicas: grupos maqueteros a los que apoyamos antes de que publiquen nada. Y si te pones a ver la lista de los que han participado en las Demoscópicas flipas con la capacidad que hemos tenido para anticiparnos al éxito de algunos grupos, pero no es algo de lo que hagamos bandera ni digamos “somos la revista que te va a descubrir grupos”. Hacemos más bandera de que somos una revista que habla de muchos géneros distintos desde un punto de vista bastante didáctico: no queremos tener un punto de vista elitista que lo que haga es cerrar puertas a que la gente conozca grupos. Para nosotros, cuanta más gente conozca a los grupos de los que hablamos, mejor.
“Uno de los grandes errores de la prensa musical española es su carácter elitista.”

NTD: Mencionando el elitismo, hay medios como Rockdelux a los que se los suele catalogar así. No sé cuál es la relación que hay entre las grandes cabeceras musicales: ¿hay algún tipo de celos, competencia, envidias… o hay hermandad?
J.S.L.:
Creo que hay una competencia sana, porque no nos llevamos nada mal; y hay mucho compañerismo, porque nos conocemos con casi todas las revistas que hay en el país. Al principio, cuando empezamos con MondoSonoro y la gente nos preguntaba qué revistas leíamos, podría haber dicho que sólo leía el Mojo, pero no es así: yo crecí leyendo las revistas musicales que había (y hay) en este país, sigo comprando la mayoría de revistas que se publican y me gusta leerlas, hay firmas que me gustan más que otras, hay grupos de los que se hablan que me gustan más que otros, pero la relación que existe, al menos entre los medios que estamos en Barcelona, es bastante buena. La competencia sana sólo existe en caso de exclusividad a la hora de hacer alguna entrevista a algún artista muy potente, pero luego, en el día a día, nos llevamos muy bien.

NTD: ¿Os sentís una revista-modelo de las que fueron apareciendo desde hace veinte años a esta parte?
J.S.L.:
Creo que podemos haber servido de ejemplo para lo bueno y para lo malo: puede haber habido medios indies que nos hayan tenido como referencia y otros que dijesen “lo que no queremos es hacer nada como la MondoSonoro (risas). Pero sí que creo que la gente nos tiene muy en cuenta y que todo el mundo conoce la revista. Yo creo que las revistas que hay en este país, al ser empresas muy pequeñas, no es lo mismo que en Inglaterra, como la NME, que lo mismo hay una plantilla con setenta personas: aquí somos poca gente y las revistas acaban reflejando el gusto de las personas que tienen detrás. Ninguna es un referente absoluto para otra porque cada persona es un mundo, y cuando una revista la hacen entre tres o cuatro personas son más importantes esas personas que están detrás que la influencia que nosotros pudimos haber tenido en su forma de ver el mundo de la música.
“Una portada de MondoSonoro cuesta un disco que valga mucho la pena o una trayectoria importante.”

NTD: Hace unos meses replanteasteis la revista: menos páginas, tamaño más compacto, titulares más literales. ¿Veis que todavía hay vida en el formato físico o estáis haciendo un viraje gradual hacia la web?
J.S.L.:
Yo creo que el papel aún tiene bastante recorrido. Son dos mundos bastante distintos el de la web y el papel. El otro día salió un artículo en un medio británico que hablaba de la relación psicológica entre tener algo físico en las manos y no tenerlo, y las barreras que aún no ha superado la sociedad y que mantiene el protagonismo del papel contra internet. A su vez, nosotros seguimos viviendo de la publicidad en papel: está mejor pagada y mejor valorada porque al distribuirse físicamente tiene esa concepción de imperecedera, y en la web todo va más por clicks o por impresiones, y lo que se paga por una y por otra publicidad está a años luz una de la otra. De todos modos, no escatimamos esfuerzos en mantener la web actualizada, casi más que lo que trabajamos en el papel; pero el dinero que entra en MondoSonoro sigue siendo en mayor parte en papel.

NTD: ¿Vives con algún tipo de nostalgia romántica de alguna época de la revista o me vas a decir que la época actual es la mejor?
J.S.L.:
Has dado con la persona menos nostálgica de todo el equipo, probablemente (risas). Puedo tener nostalgia de bandas que, en un momento determinado, me hayan marcado mucho. Sí que te diría que los principios de MondoSonoro fueron muy divertidos y éramos como una gran familia, pero trabajábamos con fotolitos y era bastante infernal; no nos podíamos mandar e-mails porque no había internet y tenías que quedar con la gente para que te pasen copias impresas del artículo para luego copiarlo o diskettes con las fotos. ¿Qué tiene su punto romántico? Puede ser, pero también te digo que ahora es mucho más cómodo trabajar en una revista. En el único aspecto que sería un poco nostálgico es que antes era mucho más fácil referenciar el conjunto total de lo que era un disco: veías el disco, leías el libreto, conocías los detalles de quién componía las canciones, veías la estética y el concepto de los discos; y ahora te mandan archivos en .mp3 en los que a veces ni siquiera aparecen los títulos de las canciones. Era todo menos rápido pero te permitía hacer un análisis mucho más puntilloso de lo que suponía un nuevo lanzamiento. Ahora, el hecho de tener tal cantidad de lanzamientos hace mucho más difícil tener una visión global del disco. Con las bandas nacionales hay una serie de prejuicios que no se aplican a las bandas de fuera.

NTD: ¿Cuáles dirías que son los grupos-insignia de MondoSonoro, además de los que tocarán este viernes en la fiesta del Razzmatazz (NdeR: Standstill, Dorian, Sidonie y Love of Lesbian)?
J.S.L.:
Yo creo que habría muchos más, pero también creo que para cada persona distinta que forma parte del equipo de MondoSonoro hay grupos que sientan más cerca o más lejos de la historia de la revista. Podríamos haber hecho varios conciertos-aniversario con bandas a las que se ha relacionado muchísimo con la revista, pero es obvio que los cuatro que participan en la fiesta del Razzmatazz han estado muy relacionados. Primero, porque en algún momento clave de su historia, en el que daban un pequeño salto en su carrera, han sido portada de la revista: no digo que han dado el salto por salir en portada, sino casi al revés, nosotros supimos leer ese salto que estaban dando. Además, los cuatro grupos reflejan el esfuerzo que nos gusta ver en los grupos: ninguno de ellos han sido un grupo que han tenido éxito de un día para el otro ni que con el primer disco besaran el santo; todos han tenido que ir pasito a pasito, comiéndose los mocos ante salas semi-vacías, que conforme iban tocando sumaban más gente, que al principio no se los tomaban muy en serio y con el paso de los años se los comenzó a valorar por el peso que tienen… El caso de Dorian y Sidonie, por ejemplo, en el momento en el que tenían la primera maqueta con las primeras canciones del grupo vinieron a nuestra oficina en persona a traérnosla; y desde ese momento nace una especie de relación en la que fuimos viendo su crecimiento desde que empezaban su carrera hasta el día de hoy. Y tiene mucho que ver con lo que es el MondoSonoro: una revista que, al empezar, era un fanzine grande con 16 páginas en blanco y negro mal escritas y mal maquetadas; luego acabó teniendo más seriedad y ahora es una revista que todo el mundo se puede tomar en serio y que su resultado final se puede considerar más o menos profesional.

NTD: Más allá de amigos que puedas tener en relaciones concretas, ¿cuáles son los medios musicales españoles preferidos tuyos, o que consideras más necesarios?
J.S.L.:
Yo leo cosas del Ruta 66, de Rockdelux, artículos de Rolling Stone España, sigo habitualmente cosas de Jenesaispop, Indiespot, leía Rockzone cuando salía en formato papel y la sigo ahora en digital… Pero para mí nunca ha habido ningún medio de cabecera dentro del periodismo musical, pero como tampoco tengo un género musical de referencia: soy una persona que escucha desde bandas de punk hasta electrónica, experimental, hip-hop… y eso mismo hago cuando hago la revista. Hay críticos a los que puedo seguir más porque en un momento determinado hablan de bandas que han acabado gustándome, pero no me gusta todo lo que se hace en ningún medio, como no me gusta todo lo que sale en MondoSonoro. La combinación de todas las cabeceras, como la combinación de los distintos géneros musicales es lo que me hace seguir a los medios.
“¿Es consciente la gente que dice que nuestras portadas están en venta que hemos sacado en portada a Fira Fem o Pony Bravo en los últimos meses?”

NTD: ¿Cuál consideras que es el grupo más sobrevalorado por parte de la crítica?
J.S.L.:
(Ríe) Sé que lo que querrías es que me mojara…

NTD: …pero no lo vas a hacer.
J.S.L.:
(Risas) Soy de los que siempre digo que las cosas que a mí no me gustan de algunos grupos son las que hacen que otra gente sea fan de esos grupos. No voy a decir grupos nacionales porque no tengo claro ninguno, aunque pensando un rato largo podría llegar a alguna conclusión. Ahora me viene a la cabeza un caso como el de Placebo, que vienen a tocar a España ahora, y es un grupo que nunca me ha gustado demasiado porque nunca conseguí conectar ni con la voz de Brian Molko ni por la percepción de la linealidad de su sonido. Pero tengo amigos que lo que más les gusta de Placebo es ese timbre tan personal pero que a mí me pone bastante nervioso. De todos modos, me parecería muy injusto resumir el valor de un grupo en si te gusta la voz o no del artista: yo he sido uno de los máximos defensores en esta revista, y en general en casi todas las revistas en papel, de Manos de Topo, que es un grupo que mucha gente ha rechazado por la "maldita" voz de Miguel Ángel Blanca ante que les ponía de los nervios.

NTD: ¿Qué grupo nacional sientes que la crítica tiene más prejuicios hacia ellos?
J.S.L.:
Creo que uno de los problemas que hay, y es un problema muy asociado a cierto elitismo, es que es bastante habitual que cuando un grupo es muy conocido o va un tipo de público muy joven con el que no quieres identificarte, muchos medios descartan a ciertos grupos o no les pueden ver el valor que tienen y parece que tienes que desmerecerlos. Es uno de los grandes errores. Por ejemplo, si en un concierto de Vetusta Morla hay 20.000 personas jóvenes viéndolos y tú eres un crítico muy serio y te fijas más en la gente que hay antes que en el nivel que tiene la banda sobre el escenario, valorarlos por eso es bastante erróneo, sobre todo cuando en muchos casos los medios hablamos de artistas extranjeros a los que vemos de otra forma pero cuyo público en sus países tiene un público similar al de una banda como Vetusta Morla aquí. Con las bandas nacionales hay una serie de prejuicios que no se aplican a las bandas de fuera y que aquí les damos mucha más importancia.
“Las revistas acaban reflejando el gusto de las personas que tienen detrás.”

NTD: ¿Qué grupo, que exista o no, crees que debería haber conseguido mayor proyección y no lo ha hecho?
J.S.L.:
Un grupo que es conocido pero nunca consiguieron la posición que creo que merecían son Sunny Day Real Estate. Fue un grupo que tenía el mismo valor, si no más, que muchas bandas de su generación. Se separaron en un mal momento, por los rollos religiosos de Jeremy Enigk, y perdieron esa oportunidad que podrían haber tenido. Es un grupo que ha sido muy de culto y que para muchísima gente es importante pero que millones de personas en el mundo no habrán oído hablar en su vida. Y luego me sabe muy mal que se hayan separado LCD Soundsystem, aunque habrá que ver qué hará James Murphy en solitario.

NTD: Te has convertido en pinchadiscos, has publicado un libro sobre surrealismo pop… ¿estás metido en algún otro proyecto extra-mondosonorial ahora mismo?
J.S.L.:
La verdad es que no. Sigo pinchando tanto como Joan S. Luna como con otro alter ego (Ville Rowland) para pinchar electrónica más zapatillera, pero son hobbys bastante complementarios a mi trabajo real, que es en el MondoSonoro. Continúo haciendo colaboraciones, algunos textos en los que he colaborado para algunas publicaciones… pero, de hecho, ahora no estoy haciendo ni siquiera remezclas, que es algo que hasta hace unos años hacía bastante. Pero no tengo un proyecto claro.
“Las cosas que a mí no me gustan de algunos grupos son las que hacen que otra gente sea fan de esos grupos.”

NTD: Bastante tienes con mantener tan activo tu Twitter, que es la principal competencia de MondoSonoro…
J.S.L.:
(Risas) De hecho, por eso estoy hablando contigo ahora: porque soy la cara más visible de la revista porque estoy constantemente en redes sociales, soy el que contesta más rápido a todo el mundo… Pero no quiere decir ni que sea el relaciones públicas ni el elemento imprescindible de la revista. Lo bueno que tiene MondoSonoro es que todo el mundo hace un montón de trabajo, y no sólo nosotros, tenemos un montón de colaboradores que han sido imprescindibles para darle una línea a la revista, tanto la gente nueva como los que llevan muchísimos años.

NTD: ¿Y crees que MondoSonoro sin ti, sin Don Disturbios o sin Luis J. Menéndez, por ejemplo, podría seguir adelante?
J.S.L.:
Yo creo que sí. Sería otra revista, porque como te decía antes las personas que están detrás de los medios con las que le acaban dando la personalidad a la publicación, y si yo no estuviera no habría nadie defendiendo los grupos que yo defiendo. Don Disturbios, por ejemplo, durante un tiempo fue el mayor defensor del “sonido mestizo” de Barcelona durante varios años, y a mí nunca me interesó demasiado el género, y nunca hubiera apostado por muchos grupos que en aquella época salieron en portada. Luis J. Menéndez, por ejemplo, siempre quiere apostar por bandas de corte más oscuro o de electrónica industrial, y también es importante que esté porque de la suma de todos estos gustos tan distintos sale algo como el Mondo.

Joan S. Luna