20 enero, 2016. Por

La flauta mágica

Teatro Real. Madrid
La melodía muda de La flauta mágica embruja en el Teatro Real
La flauta mágica

"En un oscuro bosque, muy lejos…" comienza esta historia. Un cuento de reinas malvadas, instrumentos musicales con poderes maravillosos, grandes sacerdotes y príncipes al rescate de bellas damas. Un relato de simbologías masónicas que Mozart convirtió en una de las óperas más famosas de todos los tiempos: La flauta mágica. Y que ahora el director de escena Barrie Kosky y Suzanne Andrade y Paul Barrit de la compañía 1927, han tranformado en verdadera magia sobre las tablas del Teatro Real en el que es sin duda uno de los estrenos de la temporada. Los poderes del cine y la animación confluyen con la brujería de la ópera en un auténtico encantamiento para el oído y la vista.

El carácter dual de la obra, en la que Beethoven veía la cima que reunía todas las formas del canto, desde la fuga al lied, conciliando la música culta con el singspiel, la comedia y el drama, encierra un mensaje que resume todos los ideales de la Ilustración. Ópera sobre el amor común y el amor sublime, cuento, comedia popular, fábula filosófica, confrontación entre el Bien y el Mal encarnados por la luz y las tinieblas… Todo cabe dentro de la que dicen la ópera más misteriosa de Mozart. Y aquí el director Barrie Kosky la convierte en un espectáculo delicioso, una maravilla que devuelve a la ópera su carácter popular con un cautivador envoltorio que se erige en verdadera obra de arte.

Como si de una película de los años 20 se tratase, en la ópera las partes habladas se proyectan en cartelas que evocan el cine mudo, acompañadas por la interpretación, en pianoforte, de fragmentos de la Fantasía en Do menor de Mozart. Un homenaje animado a este tipo de cine, interpretado aquí con los códigos de actuación que a él le son propios. Intérpretes de blaquecina tez que interactúan con las proyecciones demostrando la precisión de un mecanismo de relojería. Aquí uno puede encontrarse con un Papageno remedo de Buster Keaton, un rodolfovalentinizado Tamino o una princesa Pamina con un parecido más que razonable a Louise Brooks. Sin olvidar a un malvado Monostatos reconvertido en Nosferatu o las tres Damas que parecen primas hermanas de los dibujos protagonistas de Les triplettes de Belleville. Y en un código más fantástico, esa Reina de la Noche transformada en una imponente araña (parece ser que esta temporada va de reinas araña, como ya se pudo ver con el Roberto Devereux). Todos sobre un escenario despojado de escenografía en el que lo único que se encuentra es una enorme y nívea pantalla. Una pantalla que acoge un universo entero de maravilla.

Unas imágenes de tono naïf que oscilan entre la oscuridad y los claroscuros expresionistas del Gabinete del Doctor Caligari a la estética vintage de las películas animadas de Sylvain Chomet, pasando por creaciones mecánicas o las referencias a Disney con unos elefantes voladores que incitan al alcoholismo. Un despliegue de imaginación que sumerge al espectador en esta historia como a un niño en una fábula, arrastrándole en su magia y dejando que los significados más profundos de la ópera resuenen en lo profundo, como dice su director. Y es que es la melodía de esta flauta mágica asombra y embelesa, consiguiendo una obra multidisciplinar única. Todo además redondeado por un tremendo reparto y la orquesta del Teatro Real comandada enérgicamente por el titular de esta temporada, Ivor Bolton.

La música de Mozart y el libreto de Emanuel Schikaneder (no nos pondremos ahora a analizar todos los contenidos francmasónicos del mismo, ni a entrar en el debate de si la historia tiene la profundidad de los mares o es más sencilla que el mecanismo de un chupete, eso os lo dejaremos a vosotros) llegan con la facilidad de un cuento infantil a los ojos ya curtidos de los espectadores gracias esta innovadora puesta en escena que cosecha múltiples y genuinas risas en el patio de butacas. Y en más de una ocasión deja con la boca abierta al respetable.

Quedarse con un solo momento de la función es sencillamente imposible. Desde el comienzo, con esa inmensa serpiente persiguiendo al protagonista, hasta ese final en el que imágenes de todas las escenas se suceden vertiginosamente ante los ojos del espectador como sobre un negativo que acaba por quemarse (maravilla, como ese coro de dobles de los protagonistas), todo, todo es digno de pasmo y embobamiento. Una obra de arte llena de belleza y sabiduría animada para dejarse encantar como niños… Sólo falta el mítico: "Y colorín colorado este cuento (lírico y animado), se ha acabado". Aunque un buen beso de película muda como colofón vale también.

La flauta mágica

+ INFO

Nombre del montaje: La flauta mágica

Libreto: Emanuel Schikaneder
Dirección musical: Ivor Bolton
Dirección de escena: Suzanne Andrade & Barrie Kosky
Concepto: 1927 (Suzanne Andrade & Paul Barritt) & Barrie Kosky
Animador: Paul Barritt
Escenografía y figurines: Esther Bialas
Iluminación: Diego Leetz
Dramaturgia: Ulrich Lenz
Dirección del coro: Andrés Máspero
Producción: Komische Oper de Berlín
Coro: Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real  + Pequeños cantores de la ORCAM

Direcci�n: Pza. de Isabel II, s/n. Madrid

Precio: De 10 a 214 €. Taquilla último minuto menores 30 años: 90% descuento

Venta de entradas: www.teatro-real.com