25 febrero, 2015. Por

El público

Teatro Real. Madrid
El público, un viaje operístico al surrealismo de Federico García Lorca, en el Teatro Real
El público

CRIADO Señor.
DIRECTOR ¿Qué?
CRIADO Ahí está el público.
DIRECTOR Que pase.

Hombres-caballo con pezuñas de tacón y largas y blancas crines, peces luna, biombos de ojos enormes, Julietas en laberintos de mares de sueño, sepulturas, crucifixiones, teatro y vida se dan la mano en uno de los espectáculos más esperados de esta temporada en el Teatro Real: la ópera basada en El público de Federico García Lorca, obra que dicen inacabada e imposible del poeta. Un texto que trata abiertamente el tema de la homosexualidad, entrelazándolo con el amor al teatro y con el arte transmutador como motor y corazón. El fallecido director artístico Gerard Mortier encargó este proyecto al compositor Mauricio Sotelo, que junto con el libretista Andrés Ibáñez ha erigido este homenaje fantasioso y fantasmagórico a la imaginación lorquiana.  El compositor recuerda las palabras que Mortier le dijo: "Amo esta obra es absolutamente maravillosa, pero casi incomprensible. Mauricio, tienes la misión de intentar revelarnos esta obra extraordinaria a mí y a nuestro público"

La obra pretende ser un grito de desafío contra la hipocresía burguesa, no sólo en el terreno de la libertad amorosa y sexual, sino también en el de la artística. Dos formas de entender el arte se enfrentan en la obra: el Teatro al Aire Libre, convencional y deseoso de agradar al espectador, y el Teatro Bajo la Arena, que pretende revelar lo oculto, lo inconfesable y poner en cuestión los valores establecidos. Toda la vida es teatro, y el baile de máscaras se impone sobre la escena. La historia comienza cuando Enrique, un director de teatro que acaba de estrenar una versión de Romeo y Julieta, recibe la visita de Gonzalo, su antiguo amante, que le echa en cara lo poco arriesgado de su propuesta artística y le insiste en que el verdadero teatro es “el Teatro bajo la Arena”. Gonzalo insta a Enrique a que se libere de la “máscara” y se atreva a vivir la verdad de su amor, así como a hacer el teatro que de verdad le gusta.

Cuadros de delirio y surrealismo se nos presentarán a continuación ante los ojos, con los personajes en permanente desdoblamiento y transformación. Figuras de vestidos imposibles en un inmenso y diáfano escenario en el que la música reverbera espectralmente. El público cuenta con la dirección musical de Pablo Heras-Casado y la dirección escénica del estadounidense Robert Castro. La impactante escenografía es de Alexander Polzin (responsable de un decorado completamente diferente al de aquél de Lohengrin), el imaginativo vestuario es de Wojlech Oziedzic, la iluminación (sencillamente perfecta, consiguiendo una atmósfera única) de Urs Schönebaum y la coreografía de Darrell Grand Moultrie (que, como detalle friki, ha trabajado por ejemplo con Beyoncé). En el foso, el Klangforum Wien, conjunto de cámara austríaco. Y en el reparto, cantantes de ópera como José Antonio López, Isabella Gaudi, Thomas Tatzl, Josep Miquel Ramón o Antonio Lozano, junto a artistas flamencos como los cantaores Arcángel y Jesús Méndez (que consiguen unos momentos extraordinarios), el guitarrista Juan Manuel Cañizares, el bailaor Rubén Olmo y el percusionista Agustín Diassera. Todos ellos, además de música electrónica pre-elaborada, coro… Y este universo sonoro (complejo pero muy atractivo y grato para el oyente) enriquecido por las posibilidades de la electrónica aplicada a la acústica y al espacio del Teatro Real. El compositor Mauricio Sotelo, en sus propias palabras, para propiciar la inmersión del público en el universo simbólico de la obra ha creado una arquitectura musical basada en un potente entramado de proporciones, simetrías, símbolos y sinestesias, que vertebran la partitura tanto a nivel horizontal como vertical, estructural y armónico. Música orquestal y cante jondo se unen en una fantasmagórica y penetrante composición de claros ecos hispanos para narrar esta inenarrable historia. Una ópera española del s.XXI.

Y la verdad, es que aunque por momentos su surrealismo y dificultad de comprensión (incluso algún cuadro algo largo) la hagan no del todo accesible (hay que echar mano de explicaciones para algunos detalles y aún así sigue resultando complejo), El público fascina y envuelve al espectador de forma casi mágica. Y uno acaba entrando en el universo lorquiano, en su amor al teatro como fuerza vital y transformadora, como querría Mortier y sin duda Lorca. Con instantes hipnóticos conformados por la conjunción de las palabras del poeta, la maravillosa música y la imaginativa, poética y elegante puesta en escena. Una pagana ceremonia redentora, rebosante de libertad sexual y oníricos simbolismos. Y es que tiene imágenes inolvidables, como por ejemplo ese cuadro con la crucifixión del amante y los enormes espejos traslúcidos que integran a la audiencia en la propia escena. Fascinante. El público posee un aura verdaderamente única, poética y telúrica, que lo transforma en una auténtica experiencia lírica. Así que pase el público, que pase a ver El público.

El público

+ INFO

Nombre del montaje: El público

Dirección musical: Pablo Heras-Casado
Dirección de escena: Robert Castro
Escenografía: Alexander Polzin
Figurines: Wojciech Dziedzic
Iluminación: Urs Schönebaum
Coreografía: Darrel Grand Moultrie
Dirección de sonido: Peter Böhm
Asistente de dirección de sonido: Florian Bogner
Dirección del coro: Andrés Máspero
Libreto: Andrés Ibáñez, basado en la obra de teatro El Público (hacia 1928) de Federico García Lorca
Producción: Teatro Real con el Klangforum Wien y Coro Titular del Teatro Real

Direcci�n: Pza. de Oriente, s/n. Madrid

Precio: De 10 a 213 € (Taquilla último minuto para menores de 30 años, 90% descuento)

Venta de entradas: www.teatro-real.com