7 febrero, 2012. Por

Lorena Álvarez

La Cinta
Lorena Álvarez y su Banda Municipal rebuscan en la raíz tradicionalista de su Asturias natal
Lorena Álvarez

Más allá de las fabes, la sidra, de Letizia Ortíz, Fernando Alonso y Melendi, en los últimos años sólo hay tres cosas que han hecho del sentir asturiano un acto de rebeldía y orgullo regional: el ascenso del Sporting de Gijón a Primera (aunque ya estén casi ultimando detalles para volver a Segunda, lamentablemente) de la mano de Manolo Preciado, el discaco paco que parieron los Fasenuova el pasado año y la irrupción de Lorena Álvarez y su Banda Municipal. Probablemente Álvarez Cascos no piense lo mismo (lo mismo nos da que nos da lo mismo, querido), pero La Cinta que la asturiana y su equipo de regionalistas del copón han parido entre galletas Campurrianas, poesía en bable, canciones de Ilegales, goles de Villa mal gritados y lo-fi aplicados a la Asturias sonora más profunda ha sido, a buen seguro, la mejor noticia que ha recibido la comunidad de norteña (como la llama otro de sus vecinos, Nacho Vegas) desde que José Luis Moreno abandonó (a la fuerza) la programación de la LABoral. Y desde que Alonso y Raquel Del Rosario ya no están juntos, que se rumorea que le hacía gafe. Pues eso.

Si hay algo bueno en la de San Antolín de Ibias, además de TODO menos su, por momentos, desafinada garganta (forma parte del encanto de su imperfección), es que el regionalismo iconoclasta que propina en estas primerizas siete canciones no se transforma en un ejercicio nacionalista y anti-centrista a bocajarro, injustificado y descontextualizado del todo frontal que, en realidad, es el centro de atención. Grupos como Klaus & Kinski, Astrud, La Bien Querida o Single han experimentado (y continúan haciéndolo) en la raíz más costumbrista (y, por momentos, con actitudes bastante cañí) de nuestro país pero trasladando ese mismo ejercicio hacia un territorio bastante más moderno, actual, de su tiempo. Lorena Álvarez no. Quizás los homólogos más instantáneos que pueda encontrar sean los ya desaparecidos (pena, penita, pena) Montañas, The Dad Horse Experience, Mursego, Las Hermanas Diego o Junco y Diamante pero, en este caso, con un tratamiento de la raíz bastante más purista, pero para la juventud que calzaba walkmans, pantalones vaqueros sobaqueros y cardados noventeros mientras intercalaba las cintas del In Bloom de Nirvana con alguna de Antonio Molina. Brevedad, instantaneidad, simplismo extremo, armonía a grado cero, limitaciones por todos lados pero directa a la encía en lo que hay que hacer: así lo ameritan el menos de minuto y medio de Ya no me acuerdo de ti, la paletada indie-pop-ular de Novias (casi villancico navideño), el lo-fi-sin-querer de Pequeño saltamontes o el sonido a canción de caballeriza de Burro, entre algunas razones. Y ahí reside la pretensión de Álvarez y compañía: en la zamburiña, la jota, los romances, los pasos dobles o la música sefardí más verbenera parida directamente de la guitarra española desafinada de la tosca Lorena Álvarez para que la contraten para todas las fiestas veraniegas de pueblo de 2012 en la sesión vermouth. Se lo merece, hombre.

*Lorena Álvarez estará tocando este viernes 10 de febrero en Madrid en el Salón de Príncipe de Asturias.

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BURRO from lorena alvarez on Vimeo.

Lorena Álvarez

+ INFO

Artista: Lorena Álvarez

Álbum: Lorena Álvarez

Género: Música tradicional asturiana

Gira:
10.02: Madrid. Salón de Príncipe de Asturias

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Discográfica: Sones

Año: 2012