23 enero, 2017. Por

Mis recopilatorios favoritos

El tipo de discos de alguien a quien no le gusta el grupo
Mis recopilatorios favoritos

Los niños no piensan en LP’s sino en canciones. Son devoradores de hits, adictos al placer instantáneo poco dispuestos a escuchar discos con caras B y canciones de relleno. Es lógico que los recopilatorios de éxitos sea uno de sus formatos  favoritos. Muchas de mis primeras adquisiciones musicales fueron compilaciones, además de estas otras de las que os hablé hace unos días. Estas eran algunas de las [recopilaciones] más preciadas:

LOS INHUMANOS – Directum tremens
Cuando medía menos de 1,60m  lo único que le exigía a una canción es que fuera graciosa. Si además de graciosa decía “pilila” o “agüita amarilla” pasaba directamente a categoría de obra maestra. Los Inhumanos dominaban este tipo de fórmula. Eran como La Década Prodigiosa pero con coros de borrachos y  humor orgullosamente descerebrado. Solían salir en la televisión haciendo popurrís de sus grandes éxitos, todos ataviados como salidos de una fiesta de togas de una peli de hermandades universitarias. Eran un montón sobre el escenario, suficientes como para abarrotar una sala de conciertos sin necesidad de público. Quiero pensar que la mitad eran extras que acudían para hacer bulto a cambio de un bocata de chope y una birra.

El Directum tremens fue el primer disco en formato CD que recuerdo haber comprado en mi vida. Era perfecto, porque traía todos los hits que me entusiasmaban: Me duele la caraLas chicas no tienen pilila, Me quiero, Qué difícil es hacer el amor, Eres una foca, etc… Escuché tanto este doble CD que acabó prácticamente destrozado. Cuando alcancé el  1,70 de altura empecé a hacerme el fino y comprar discos de buena reputación.  Decidí que Los Inhumanos  no eran dignos de estar junto al If you want blood… de AC/DC y los desterré al trastero, junto a las cintas de villancicos, las bandas sonoras de dibujos animados y la TDK de Emilio Aragón.

En los 90, “cuñado” sólo era un inocente vínculo familiar y Los Inhumanos un grupo de cachondeo como Puturrú de Fuá, Toreros Muertos o tantos otros. Hoy en día cualquiera de ellos podrían considerarse el epítome del cuñadismo contemporáneo. Es en lo que ha derivado aquel humor burdo al volverse rancio con el paso de los años o, bueno,  quizás es en lo que nos hemos convertido los chavales que lo escuchábamos al llegar a la edad de empezar a casarnos con mujeres con hermanos…

¡BOOM! 10 (El disco de los éxitos)
El clásico regalo que hacía feliz a cualquiera. Su equivalente actual podrían ser los libros de 1001 películas que ver antes de morir, 1001 discos que escuchar… o 1001 lugares que visitar… Salían cada año y hubo al menos unas trece entregas. Yo tuve el ¡Boom! 10 (1994), un triple CD que traía todos los éxitos del momento, tanto nacionales como internacionales e incluso algún otro hit más vetusto por medio. Su mezcla de artistas era tan ecléctica que cualquier ser humano con orejas podría al menos encontrar un mínimo de dos o tres temas de su agrado.  Desde Roxette a B-52’s pasando por Gabinete Caligari, Joaquín Sabina, Ace of Base o Joe Cocker.

Para mí suponía el disco definitivo del año. El tutti frutti de la música del momento. La verdad es que lo recordada mucho peor de lo que era. Revisando su contenido me doy cuenta de que la  mayoría de artistas que incluía eran bastante respetables y los temas elegidos han pasado bien la prueba del tiempo. El disco perfecto para regalar a gente que no tenía demasiado interés en la música. El tipo de oyente que no tiene artistas favoritos, ni ninguna curiosidad por encontrarlos, así que disfruta con cualquier cosa que pongan por la radio o la tele y que no exija demasiado de su parte. Con razón fue un éxito comercial durante más de una década.

SINIESTRO TOTAL – Trabajar para el enemigo
A Siniestro Total me los descubrió mi tío, igual que a Obús, La Polla Records o Barricada. Esta compilación de éxitos incluía todas las canciones del grupo que han quedado para siempre grabadas en mi subconsciente. Era una cinta doble que me compró mi madre en Simago y que puse una y otra vez en el cassette del coche para amenizar los viajes a casa de mi abuela. Fue durante varios años mi grupo favorito y aún ahora sigo adorando su primera etapa. Tenía unos 10-11 años y cantaba todas sus canciones de la misma forma que rezaba: sin enterarme demasiado de lo que decía.

Visto desde la actualidad resulta bastante surrealista imaginarse a un niño de esa edad cantando Hoy voy a asesinarte, Más vale ser punki que maricón de playa, Todo por la napia o Cuánta puta y yo que viejo; pero de aquella era lo más normal del mundo. Supongo que al no existir redes sociales la gente no tenía tanta necesidad de mostrarse constantemente escandalizada.

Este disco quizás sea del que más orgulloso estoy de todos los que compré durante aquel periodo de mi vida. Lo que Siniestro Total hizo a partir de aquí nunca me interesó demasiado. Ni siquiera fui  a verlos nunca en directo. Prefiero recordarlos con la frescura juvenil de aquellos años.

MÁQUINA TOTAL 3
Creo que la primera vez que escuché bakalao fue subido al saltamontes en las fiestas de Santiago. Me llamó la atención porque nunca había escuchado nada parecido. Era 1992, la época dorada del techno, y el Máquina Total pegaba fuerte. Lo anunciaban todo el tiempo en la tele, igual que el Blanco y Negro Mix y Lo+Duro.

Yo no me enteraba muy bien de que iba todo aquello. Chimo Bayo y Paco Pil me hacían gracia pero no pillaba  el subtexto de sus canciones. En la feria, justo al lado de un puesto de rosquillas y melindres había un tenderete con cintas. Era la oportunidad perfecta para adentrarme de lleno en el mundo de la música electrónica. Elegí el Máquina Total 3 porque salía el esqueleto de Terminator en la portada y lo anunciaban en la TV. Doble garantía de éxito. Mi padre regateó unas cuantas pesetas y al poco rato ya lo tenía sonando en el walkman.

Aquello no tenía nada que ver con Siniestro Total. Los primeros dos minutos me dejaron bastante volado, pero pronto acabó aburriéndome. No tenían cantante y a mí lo que me gustaba era cantar. Era muy pequeño para tener acceso a la parafernalia necesaria para vibrar con aquello. Ni siquiera tenía edad para entrar en las sesiones light de la discoteca. Más tarde escuché un tema de Reincidentes titulado Bakalao donde ridiculizan este tipo música “sin alma” y comprendí que tenía razón. El problema no era mío sino del bakalao, que era una puta mierda de música.

Ahora, en cambio, me encanta el techno. Me pasé media vida infravalorando la música electrónica por haberlo escuchado en el momento y lugar inadecuado. Creo que a su extraña manera, los Máquina Total, especialmente los dos primeros, fueron un hito de la historia de la música española. Un ejercicio de vanguardia bastante más valioso que la mayoría de canciones de  Reincidentes.

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