Esta misteriosa y jovencita polaca con residencia en la ciudad de Nueva York, lleva restregándose por un psicofolk atávico de crujido orgánico y temor psicodélico desde que era una niña. Desde los ocho años utilizaba la música como terapia, siempre intentando localizar en ella un lugar apacible donde reconfortarse, aunque parezca algo increíble cuando llevamos años perturbados, aunque ciertamente no lejos de un ligero letargo telarañoso y desgastado, escuchando su estrujado, confuso y cinemático legado. Los experimentos psicológicos (aunque casi sería mejor hablar de lo psicótico, por la disfonía sintético-dadá de su recreativa habilidad compositiva) con los que encuentra este pequeño interludio de calma, hacen de Orleans una prolija artista embelesada en un ensimismamiento obsesivo que le conduce a esa producción noctámbula de espeluznantes pesadillas sonoras de rota fidelidad, cuando no ínfima y descalabrada. Sus canciones breves llevan brotando como ralea original de su retrato sonámbulo desde su primer trabajo en 2008, High Moon, Low Sun (para Setola di Maiale), donde ya señala una predilección por lo lunático (y ahora no in stricto sensu), la nocturnidad representada y un pop estrangulado e impreciso que se amalgama, bizarro, en llagas supurantes que son corrientes eléctricas de sintes, improvisaciones de teclados reiterados, loops desasosegantes, calambres vocales metálicos, samples enmohecidos y humedades agrietadas alarmantes. Su siguiente trabajo, ya para el que apadrinó el jugo viscoso de su timbre escacharrado endovenoso: La Station Radar (y su siempre bienhallado catálogo), será Ahata / Anahata, una colaboración con Skitter a la que seguirá su segundo trabajo en solitario, Lost, y un nuevo trabajo con Skitter de nombre The Strongest Walls Open As I Pass, en un trashumante atravesamiento fantasmal, también para el sello francés que hemos (hasta el hartazgo) citado. Y justo antes de este nuevo trabajo en split con Dirty Beaches, para esa perfecta coalición galo-norteamericana de La Station Radar, Atelier Ciseaux y Night People (casa de Terror Bird), llega para el británico sello Clan Destine (también casa de Party Trash, Mater Suspiria Vision o King Dude, entre otros) una increíble casete de nombre NEO PI-R. Todo un inventario de personalidad neorevisado.
El neuroticismo, la extraversión, la apertura, la amabilidad y la responsabilidad, factores de seis facetas con los que es posible realizar un análisis de personalidad más sofisticado (no me he vuelto –más- loco de repente, éstas son las siglas que titulan su tercer trabajo en solitario) y repasar el momento terapéutico de una Ela Orleans obsesiva, siempre controladora, neurótica, refulgente, opaca, chispeante y estridente. Dieciséis son las canciones que, con magnetófono de cuatro pistas (¡y que viva el lo-fi!) y extremando la posibilidad del registro, la polaca graba para una regurgitación necesaria antes de lo que será su próximo trabajo en largo para La Station Radar y Atelier Ciseaux en septiembre (Mars in Heaven); y los consiguientes Play Fascinantion, para Night People y Fingers, en 12” para Clan Destine (sí, prolija la llamo ahí arriba). De una narrativa que combina la gravedad subyugante y saturada con una ligereza acuosa más o menos densa de melodías somnolientas y tétrico-románticas en loops de pesadilla, deformaciones especulares y distorsiones que son de figuras sombrías imaginadas (ojo a la portada), Orleans urde y atrapa desde tramas crasas y glutinosas, ecos de llantos y voces rotas, ritmos neurolépticos, partículas polvorientas desgastadas, escalas psico-naïf torturadas, sonatas patológico-feriadas, juguetes musicales, texturas herrumbrosas, guitarras traicionadas, violines asfixiados, pedales manipulados, efectos electroquímicos y desde el deterioro herrumbroso de una imagen informe que nos devuelve un ángulo mohoso y espejado. NEO PI-R es óxido experimental y cacofonía de una nueva psicodelia cinemascope de melodías ilusorias, caricias cantadas, electrónica orgánica, sintetizadores maltratados y funestos accesos desvanecidos en nuevos himnos reverberados que nos acorralan en un anverso de un tiempo moderno galvanizado. Obsesivo y, así estoy, obsesionado.
Artista: Ela Orleans
Álbum: NEO PI-R
Género: Lo-fi, nightmare-pop, psicodelia
Discográfica: Clan Destine
Año: 2011
