Os los hemos citado alguna vez, por una cosa o por otra (y no precisamente hablando de prehistoria animal), y el caso es que estábamos impacientes de que por fin el dúo de Vancouver se lanzasen con un largo en condiciones después de sus primeros devaneos en este pop romántico y sintético-oscurecido entre el lo-fi, el indie y las, digamos, post-waves, en formatos no tan cómodos, aunque definitivamente instaurados. Su primera casete llegó para Thankless y un título homónimo, allá por 2007, aunque llevasen ya un año experimentando en directos. Un 7” (Shame I son Your Side) para Summer Lovers Unlimited en 2008 fue su segunda referencia. En Night People llegaron con esa increíble casete Sociopaths are Glam en 2009 (de fascinantes marchas épico-sintéticas en hits como White Lights, por no hablar de cada uno de los temas), que no tardó en agotarse antes de una segunda referencia para Scotch Tapes poco después, en el mismo año, y de nombre We Were Monsters. Dos títulos en perfecta armonía para un manifiesto intencional del matrimonio formado por Nikki Never y Jeremiah Haywood, dos enamorados del sonido de los 80 de corte épico-gótico-glam, la sombra de la oscuridad pop de reflejo fantasmal y retro, la agonía de teclados y sintes en reiteración obsesiva, el lamento vocal y de la precariedad sónica de la baja fidelidad. Una recopilación de sus demos también en casete llegaría para el siempre interesante y australiano sello Alberts Basement y poco después serían sus primeros 7” en La Station Radar y Atelier Ciseaux (Shadows in the Halls), el split con Certain Breeds para Global Symphonic y Outside, para Night School (un nuevo sello que augura buenas referencias y por el que no habrá que perder de vista tampoco a Golden Grrrls y ese gran 7”) los que terminarían por aparecer subrayando el calado del trabajo de este dúo de binomio aberrante, un sonido único y armonías tan desasosegante e inquietantes como plácidas y calmantes. Una breve historia de popularidad limitada que les lleva a su primer largo (en elepé y limitado) para Night People en colaboración con el sello berlinés Adagio 830: Human Culture. O lo que vienen a entender por otro simpático sintagma.
La pareja canadiense se extiende con trece temas recuperando cinco de los que ya conocíamos en este álbum donde expresar más compactamente (y brillantemente) y perfilar una madurez de ritmos y compases animosos en un synth-pop new-wave minimalista, lo-fi y efectivo. Con voces reverberadas, sintes angustiados, teclados de un optimismo vago y taciturno, nos regalan joyas de reminiscencias ochenteras glam-pop, indiepop y el avant-garde de sellos franceses y belgas que impulsaron y preservaron con culto este tipo de sonidos. Los que emite un pop romántico que combina recursos del pasado con aciertos del futuro en una colección de canciones de estructura clásica cargadas de armonías conjuntas de piano, caja de ritmos, teclados y sintetizadores y la voz acristalada de Nikki en un reflejo psico-cantado de sus distintas ansiedades alrededor del mundo contemporáneo y la cultura humana. Como para decir que no al romanticismo de la máquina, a los gemidos de la culpa y a la fácil eclosión. Como para no ponerse góticos, como para no resultar pop.
Artista: Terror Bird
Álbum: Human Cultura
Género: lo-fi, synth-wave-gothic-pop
Discográfica: Night People / Adagio 839
Año: 2011
