19 diciembre, 2013. Por

LPs Nacionales

Del 20 al 11
Elegimos cuáles han sido los Mejores Discos Nacionales de 2013: aquí, del 20 al 11
LPs Nacionales

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20. bRUNA – Thence
(spa.RK)
El rey de la IDM mediterránea tenía el difícil reto de superar su debut, uno de los mayores quórums en la crítica estatal de la última década. Pues lo ha hecho: y es que en los más de tres años que Carles Guajardo se ha tomado para reposar ideas y aprehender de los nuevos beats ha logrado crear una maquinaria mucho más cerca del club, un reto dance tan bailable como experimental, coqueteando con atmósferas baleáricas y sumiéndonos en un precalentamiento playero de verano ibicenco los 365 días del año.


19. Negro – Formación del Espíritu Nacional (La Castanya)
Fernando Junquera no tiene 25 dedos pero, además de parecerlo, firma una banda sonora total de la liberación romántica de la técnica a un campo de fuerza tan visceral como narcótico, tan meditabundo como pacífico, tan colisionado como aperturista. Su regreso como Negro se antoja como una suerte de acto reivindicativo de la guitarra clásica como campo de experimentos avant-rockeros y experimentales a la vez que su Formación del Espíritu Nacional se exhibe como un manual de cómo convertir lo que bien podría ser un coñazo de concierto de música de cámara en un acto de amplitud de horizontes de género y, sobre todo, de colisiones de teoría y práctica de los sonidos clásicos con los devaneos free que ofrece la música incidental y automática a postulados estrictamente técnicos, como también practican proyectos estatales como Atomizador, Narcoléptica, El Gos Binari, Hyperpotamus, Za! o Esperit!, entre otros.


18. Joe Crepúsculo – Baile de magos
(Mushroom Pillow)
Cuando Julio Iglesias cantaba “¡Mira, cómo me gusta el bacalao con papas!” no era verdad. El bakalao, con k, le gusta a Joe Crepúsculo. Y a ti, que llevas convirtiendo a Chimo Bayo en un kitsch hipster desde hace dos o tres temporadas y que bailabas frente a la televisión todas las melodías machaconas que Ylenia y Labrador bailaban perreando en el Bacarrá durante Gandía Shore. Y a los remember del Fabrik. Y a los de Aurgi, que contratan a Rebeca para rehabilitar su Duro de pelar. Y mientras te decides si Ruta del Bakalao sí no, si fiesteo con camisetas de cuello en V o no y si coches con los tubos de escape cromados y los cristales tintados, Joe Crepúsculo pasa de prejucios y, además de conectar música de baile, tecnopop, canciones dignas de verbena y de unir el krautrock con el vallenato, puede alardear de muchas cosas: de haber convertido el lo-fi digital en una bonita apoplejía de la canción de orquesta, de mutar la canción de verbena de fiestas de pueblo en el nuevo indie, de mofarse del tecnopop y convertirlo en una posibilidad de cumbia tropical para bakalas y, ahora, de regresarnos a un curioso enlace entre la Movida madrileña más petarda.


17. 20013 – 20013
(Illuminated Paths)
Los valles cristalinos y de sumergimiento playero en olas tan mestizas como acristaladas que nos propone Erik en 20013 recuerdan tanto al experimento de rehabilitación de formatos en experimento teatral y psicofónico de Música Prepost como también a la música que, a buen seguro, ponían Jim Jones o La Iglesia del Juicio Final a sus feligreses más osados. Un rapto sobre el repto que supone no sólo una hibridación del cyberpunk con la new age, de la música de sanación y meditación con el folk experimental, del space dub con el avant-garde más retro, sino una auténtica reivindicación de las galas cromáticas que, por repetición, rehabilitación e imposición, acaban sumergiéndonos floridos en un trip aventajado.


16. Siesta! – Terroruterino
(Sonido Muchacho / Giradiscos / La cúpula del trueno)
Katacrock troglotrónico. Lo decimos por decir, pero podría ser una buena manera de definir el indefinible submundo mecánico en el que se sitúan Siesta! en Terroruterino, su LP debut. Y es que el dúo valenciano se inventa un lenguaje, se ciñe al librillo del post-humor más transgresivo a la ironía literaria y deciden cabalgar, renqueantes y traqueteando con su cacharrería andante, en una suerte de máquina-Frankenstein, construyendo un artefacto imposible pero impecable, a medio camino entre el kraut, la no-wave, el industrial más mecánico y el post-hardcore más intenso.


15. Milagros – For Ever
(Autoeditado)
A medio camino entre el coro de Iglesia de un colegio con hijos de los hipsters malasañeros, la re-evolución de Los chicos del Coro y la renovación del proyecto de pedagogía trans mutante al que se sometió a artistas como Marisol, Joselito, María Isabel, las Prin’ La Lá o Candela y los Supremos, entre otros, Ana Molina Hita de Hola a Todo el Mundo dirige esta orquesta de voces neo-barrocas que son, a la vez, sus alumnas, con las que ejerce, claro está, de profesora de música: Milagros, o una apología de la educación synth que estas trece rosas vuelcan en las canciones de un debut clandestino, virtual, cerca de la ética estética de sellos alter-noventeros como Gssh Gssh! Records y de auténticos trabajos conceptuales que nada tienen que envidiar a los más ambiciosos movimientos de catalizadores de electrónica moderna como WARP, Light Organ o Modern Love.


14. Za! – Wanananai
(Gandula)
Za! son la onomatopeya hecha folclore. El explota-explótamex-pló de Raffaela Carrá en un bucle de veintitrés minutos. El Ejército de Liberación sin armas pero con tres cajas de frutas. Un fin de semana de paintball. Una boys band de bomberos toreros. Una coreografía de cables pelados. En esta ocasión, el dúo más inclasificable del rock underground más internacional de nuestro país compone una nueva ópera lunática, un acto de liberación coreografiado que ensambla free jazz con rock experimental, post-rock con satanismos digitales, happy hardcore y avant-pop desde la máquina.


13. Fasenuova – Salsa de cuervo
(Discos Humeantes)
En esta Salsa de cuervo, el dúo de Mieres nos sirve un plato corrupto, repleto de músculo maquinero, de romanticismo perverso, manteniendo la soga al cuello al lado oscuro, al ritual de lo surreal, a las noticias necrológicas, el sexy-sado y al amor por la piromanía simbólica en una nueva reivindicación de la electrónica industrial y el post-punk-canción para una oda global que marida géneros mutantes y batallas subterráneas entre beat y factoría de llaves inglesas.


12. Pájaro Sunrise – Kulturkatzenjammer (Lovemonk)
Kraut-pop para hippies. Neo-folk balear. Meditación trascendental para residentes en Ibiza. Podríamos estar lanzando términos como estos páginas y páginas, intentando definir el difícil pero espectacular nuevo álbum de Pájaro Sunrise, pero Kulturkatzenjammer es un auténtico viaje por ondas zen, melodías pop, intervenciones folktrónicas, loops vocales, armonías mayúsculas y una de las mejores colecciones de canciones que nos ha dejado el 2013.


11. León Benavente – León Benavente
(Marxophone)
Del rock de autor old school a la mecánica kraut había un carril BUS-VAO: León Benavente. Y es que esa misma convergencia tanto geográfica como de procedencias sonoras ha sido la colisión perfecta para que términos como “supergrupo de temporada” rompan una lanza con cuatro músicos (Abraham Boba, Luis Rodríguez, Eduardo Baos y César Verdú) que han decidido no tanto hacer un alto en el camino, sino construir una vía alternativa. Un grupo que ha decidido moldear una demoledora máquina de rock firme y circular, lejos de ñoñerías románticas y con la voz en grito para hacer de la crítica una de las armas de rearme de una generación de músicos que, en plan conglomerado, hacen más ruido.

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