22 octubre, 2013. Por

Predict to riot

¿Existe un nuevo riot grrrl en España?
¿Existe un nuevo riot grrrl en España? Armamos una lista con sus posibles nuevos símbolos
Predict to riot

¿Existe un nuevo riot grrrl? Probablemente no, pero juguemos a que sí.

La cosa está en que aquella generación que en los ’90 moría por tener el sobaco como Kathleen Hanna, sobarse con el pie de micro y hacer llorar a Nick Cave como PJ Harvey, escupir y esputar a la vez como Texas Terry o convertirse en la viuda negra más subversiva del rock como Courtney Love, acabó. Y encima del bonito cadáver quedaron un tonel de referencias que forman parte de la mitología riot-rock de nuestro país (Hello Cuca, Sibyl Vane, Meteosat, L-Kan, Dover, Blas y las Astrales, Nosoträsh o Undershakers y sucesivos proyectos posteriores como Pauline en la Playa o Lidia Damunt como ejemplos más (sic) sonados), pero también una nostalgia positiva, que contacta el rock alternativo independiente liderado por féminas en casi un género en sí mismo, como sucedió dentro del rock alternativo de los años ’90 con el riot grrl.

Y de aquella nostalgia, y tras ver cómo proyectos de corte indie-folk más bien conservador (las femme folks Russian Red o Anni B. Sweet, entre otras) o divas del femme pop (Christina Rosenvinge) hacían de la bandera indie una marca, esta esencia emergente ha decidido recapitular la verdadera esencia indie: la de un modelo autogestivo y creativo que, al margen de equidistancias sonoras con el riot grrrl (más centrado en un rock sucio, garagero, autodidacta y veloz), encuentra en la nueva generación de combos con presencia y/o liderazgo femenino una reyerta de posibilidades para una gradual inmolación del indie hetero-normativo estatal.

Hemos seleccionado algunos de los proyectos de la escena independiente, más o menos emergente, a modo de escapulario de esta nueva prédica riot. O no.


Hardcute Ukelele

A medio camino entre el streaming folk-punk, el lo-fi youtubero, la autoparodia y la confesión visceral, este dúo pasa de ediciones de discos y todo tipo de distribución “normal” como del virtuosismo técnico a la hora de tocar y cantar. Un hermoso desastre.


Penny Necklace

Detrás de esas caras de vírgenes suicidad del Barrio de Salamanca se esconde una de las grandes esperanzas del femme folk-pop estatal. Si no es de riot grrrls el haberse cargado a sus miembros masculinos (nos referimos a miembros de la banda, no a sus miembros viriles: no son trans, en serio), auto-gestionar desde la independencia más supina toda su carrera, ser una banda neta y brutamente femenina y tener a una líder que está participando del programa La Voz, que sus abuelas aparquen el té, la mantilla y el brushing y os lo expliquen. El punk no era esto. ¿Puede serlo ahora?




Me and the Bees

Habrá quien diga o piense (o ambas cosas) que Me and the Bees es un grupo que lidera Carlos Leoz (ex Half Foot Outside). Pero al margen de la intervención que este tenga o no en la creación de sus músicas, todo el envite exhibicionista, sónico y de actitud del combo catalán lo tienen ellas: Eli, Esther y Verónica, tres cuartos de un combo que mira con un ojo la despreocupación escénica más evidente y con otro el sonido twee-pop de The Softies o Fergus & Geronimo.


PL Girls

Como un puente entre el glam-rock de David Bowie y T-Rex y el riot noventero de grupos como Undershakers, las PL Girls llevan tres años pisando escenarios y pedales simulando ser dignas referentes estatales de un híbrido entre los Rolling Stones del Sympathy for the Devil, la pose macarra de las Runaways y el garage nuevaolero de las Vivian Girls.


Idealipsticks

Macarra ella, macarra él. Pero ella, como vocalista e imagen del dúo, más. Y es que Eva Ryjlen ha hecho de Idealipsticks una de las réplicas garage-glam estatales que menos tiene que envidiar a proyectos como The Kills, Eagles of Death Metal o los Blood Red Shoes más guerreros. Con su tercer disco recién publicado en el mercado, y como ojito derecho de comunicadores como Julio Ruiz, el dúo también es símbolo de una pose y una actitud que transmite y transmuta en actualización riot.


Aries

Isabel Fernández-Reviriego no sólo lideró y fue cantante y principal compositora de uno de los grupos que, a buen seguro, hubieran liderado esta lista de haber seguido existiendo (las Charades), sino que se dio el gusto de poner sepultura a tal combo, mudarse a la Galicia profunda y dar a luz uno de los proyectos independientes más peculiares y ensoñadores del pasado curso: Aries, una mezcla de meditación trascendental lynchiana, indie-folk, España profunda y juegos de hipnosis.


His Majesty the King

Más que riot, su herencia es la del punk cervecero, la épica de la barra de bar y el garage-rock bruto de proyectos como The White Stripes, pero la voz de Clara, tensa y berreante, deja entrever cierta conexión con aquella generación. Ya llevan dos LPs publicados y su repertorio comienza a ser un fijo en los bolos que organizan promotoras como Holy Cuervo (sello en el que publican sus discos) o Giradiscos, las dos principales referencias de promoción de conciertos de garage en la capital.


Violeta Vil

Venezuela, La Rioja y las Islas Canarias. Ese es el tour-de-force que han emprendido Violeta Vil, probablemente uno de los símbolos del dream-shoegaze más hipnótico, onírico y ruidoso de la escena junto al sonido de las extintas Granit (hoy en una mutación llamada Desert). Precisamente ese sonido, oscuro y casi ritual, a medio camino entre satánico y reactivo, las ubica en una zona en donde los universos ochentero y noventeros colisionan en perfecta armonía.


Elsa de Alfonso

Podemos valorarla individual o colectivamente, pero cada paso de Elsa de Alfonso, tanto en grupos que hacen del ruido infame algo positivo (Totally Wasted), de la sensualidad y el hedonismo pop tendencia (Villarroel), de la robótica indiepop actitud (Imperio) o del punk tropical las nuevas olas caribeñas (Kana Kapila), como en su reciente proyecto en solitario (Elsa de Alfonso y los Prestigio, algo así como una extensión de lo practicado con Villarroel), es un acto de liderazgo y rehabilitación de la escena independiente más emergente y un paso más hacia la gesta de un símbolo que, con los años, recordaremos como alguien fundamental para el pop estatal con denominación de género.


Juanita y los Feos

Más cerca de ser una alternativa a los Pegamoides que a Sleater-Kinney o The Aislers Set, Juanita y los Feos se debate entre el garage-pop, el griterío lo-fi y, sí, una nueva posibilidad de riot grrrl con una sola mujer: Violeta, bajo su alter ego Juanita, gritona como pocas pero con una presencia escénica y un legado reciente que cuenta ya con dos LPs, varios EPs y 7’’, presencia en recopilatorios y un espíritu de punk subterráneo que mucho tiene que ver con lo que se cocía a fuego lento en la escena riot.


Les Sueques

La muerte de las Aias fue un duro revés para una escena estatal que confiaba en ellas como símbolo internacionalista del lo-fi chatarrero e indie-rock menos racial de la escena estatal. Pero tras presentar su certificado de defunción hace cerca de dos años, Les Sueques parecen opositar para ocupar su lugar: una mezcla de post-punk, indie-rock y C86 ruidoso que contacta con el punk, la saturación vocal y la base melódica más armoniosa.


Arponera

A medio camino entre el automatismo kraut, el dark oscuro de los ’80 y la querencia sonora de Esclarecidos (grupo de uno de cuyos temas toman el nombre), las barcelonesas Arponera confinan un power trío robótico y de estética estática que descarga versátil entre el fake-riot y el pop de la Movida de Kikí D’Akí y Paraíso.


Teacher Teacher

Haciendo de la saturación un nuevo complemento del chicle-pop más reactivo, Teacher Teacher son un grito láser urgente, veloz y comprimido tan cerca del punk-pop como de proyectos alter-noventeros que se debaten entre Meteosat y el rock alternativo y fanzinero americano.


Chiquita y Chatarra

Brutas como un arado, ruidosas y garageras, Chiquita y Chatarra comulgan desde Asturias con una animálica reversión punk’n’roll del óxido más bailón, infiel con casi todo, destartalado y desacomplejado. Una auténtica fábrica de surf-punk, falsa psicodelia y doo-woop al revés.


Lorena Álvarez

Tradicionalismo sexy. Así definió Lorena Álvarez su música antes de dar aquel primer concierto de consagración y enaltecimiento del hype, en la Casa Asturiana de Madrid, desafinando como si se acabara el mundo, berreando como una jabata, invitándonos a bailarnos unas piezas de rehabilitación folclórico-regional y no sólo agotando esa primer tirada de cintas de casete, sino también dejando un primer legado repleto de canciones que contactaban saeta e indie, jota aragonesa y pop moderno. De lo más punk que han visto estos ojos en la conservadora escena independiente actual.


Sangre

Sangre es amor. Eso dice de sí mismo el sexteto femenino, y puede que no se equivoquen. Y no porque hagan coreografías románticas ni hablen en las canciones a sus novios/as, ni mucho menos: pero su amor y pasión por la baja fidelidad, por el DIY y por una actitud colectiva de colapso y ensamblaje las convierte en fieles herederas de una brutalidad punketa que mucho tiene que ver con lo practicado por los símbolos riot hace veinte años y recopilado en cintas de casete y fanzines fotocopiados.


Le Parody

Soledad Parody no sólo es una mujer orquesta en directo que va convirtiendo la autogestión de sus capas en un modelo creativo tan épico y saltarín como ñu-cancionista, sino también es uno de los símbolos más activos del activismo feminista artístico y cultural estatal. En lo que a su proyecto Le Parody confiere, la (su) soledad en directo su mejor abrigo (aunque a veces la acompañen otros músicos), sino que es una comprometida artista-activista, difusora de las bondades y realidades de la cultura libre, el Copyleft y el Creative Commons y, sobre todo, uno de los proyectos que mejor han conciliado emergencia y proyección. Y eso SÍ es el riot grrrl.


Zuloak

Tras más de sesenta conciertos y otras más de sesenta proyecciones del documental sobre Zuloak, el wannabe Malcolm McLaren al que ha jugado Fermín Muguruza parece que llegó a su fin en la pasada gira nipona, pero el legado del trío vasco aún permanece incandescente y fresco, con borbotones de sangre reptando sobre sus recién estrenadas tumbas. Y es que tanto la película como la representación del trío servía no sólo para revitalizar un proyecto de autogestión y reivindicación del lugar de la mujer en la escena musical independiente, sino para dotar a esta nueva prédica riot de símbolos que valen tanto para lo plástico como para lo elástico.


Santa Rita

Estética y sonoramente son, probablemente, el ejercicio más fiel a aquello que se conoció como riot grrrl. En su álbum debut, High on the Seas, reafirman aquel sonido con canciones de puro rock alternativo melódico, intenso y frenético a la vez que se postulan como las herederas de una generación que, con variaciones y dentro de un margen de movimiento, parece que resurge de las cenizas.


Julieta Jones

Carne y uña con el sonido del rock alternativo de los ’90 de proezas del grunge-rock más melódico como Hole pero también guiñando un ojo a los primeros esputos revulsivos de PJ Harvey o el C86 más límpido y armónico, Julieta Jones dan continuidad al sonido de la primera Maika Makovski con unas canciones que bien podrían haber sido hits competentes para desbancar de las listas de ventas a las Dover del Devil Came to Me hace quince años.

Predict to riot