11 enero, 2013. Por

Canciones Internac. (3)

Las mejores canciones del año
La lista de los Mejores Discos Internacionales de 2012 según Notodo.com
Canciones Internac. (3)

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30. U.S. Girls – Jack
(FatCat Records)
Despiezada y hastiada macarra, U.S. Girls despliega protagonismo de diva suburbial bajo el influjo de una canción que bien podría haber sido de alguna rockera venida a menos de los años ’60 o de una rebelde de girl group de la Motown que, ahora, valoramos como oro en paño. O como oño en paro. LEE SOBRE EL DISCO


29. Tame Impala – Elephant
(Modular Recordings)
Como si alguien los hubiera congelado en 1968 y aparecieran en el siglo XXI con las canciones grabadas de aquella época pero “dañadas” (o sea, mejoradas) por el paso del tiempo, el Lonerism de Tame Impala es una bellísima apoplejía del rock clásico aplicado a postulados de caleidoscopía moderna. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


28. Trust – Bulbform
(Arts & Crafts)
Si el synth-pop fuera un acto industrial en donde las máquinas se pusieran en funcionamiento a partir de las emociones y el revulsivo sexual que destilan, Trust serían China. No hay nada más productivo que imaginarte bailar cualquier canción del álbum bañado en aceite de oliva en medio de una cama redonda con espejos en el techo y tú saltando en plena bacanal orgástica; pero con Bulbform, más. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


27. The Walkmen – The Love you Love
(Bella Union)
Más suplicantes que replicantes, The Walkmen dejan de habitar esa zona etérea donde nada pasa y se pasan a un rock firme, rítmico, confesional, dramático y que, bajo postulados simplistas, emociona y escupe a la vez. LEE SOBRE EL DISCO


26. The Soft Pack – Chinatown
(Kemado Records / Mexican Summer)
Tan comunes como nerviosos, tan pop como retro de los ’90, tan indie-rockeros como rabiosos punkarras de finales de los ’80, The Soft Pack se acercan a una versión más vitaminada de The Smiths y más surfera que The Drums pero igual de cansada de todo. De ahí que su Chinatown no sea en donde comes rollitos de primavera, sino donde se baila pogo. LEE SOBRE EL DISCO


25. Bloc Party – V.A.L.I.S.
(Frenchkiss)
Y un día regresaron. Y es que tras algunos años en el horno y un disco tan falldo como Intimacy, Bloc Party nos trasladan, al menos durante 40 minutos, a 2004, cuando bailábamos melodías indie-rockeras a golpe de dancefloor. Afortunadamente saben que el tiempo ha pasad, y por eso canciones como V.A.L.I.S. abogan por una posesión de la técnica y una contraposición de las armonías tan enérgica como sublime. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


24. The Magnetic Fields – God Wants Us to Wait
(Domino)
No es que el disco haya sido un bluff, pero es que la chatarra sónica con la que Stephin Merritt nos roció hace casi un año no fue suficiente. Lo que sí lo fue es esta God Wants Us to Wait, una de sus últimas epopeyas sintéticas que, de golpe y porrazo, se carga la religión, el krautrock, el synth-pop, el machine pop y todas tus deslenguadas razones avant-garde a golpe de melodía y punch. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


23. Django Django – Default
(Because Music)
Parece que cantaran las máquinas. Y puede que lo hagan. Django Django intervinieron con fuerza en el año de la re-vuelta psicodélica a postulados contemporáneos con temones como este Default que, fuera de dar fallos, ha dado permisos y razones al género lisérgico a gobernar las listas de lo mejor del año y permitir que sus canciones no se pinchen única y exclusivamente en fiestas de marihuana y opio. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


22. Jeff the Brotherhood – Sixpack
(Warner)
Adolesce que no es poco. Porque los hermanitos Orrall se han puesto de acuerdo para dar sepultura al punk-pop y gobernar la MTV con garage-rock melódico del bueno. De ahí que el garage americano haya dejado de ser suburbial y exclusivamente californiano y los Jonas Brothers estén comenzando a pensar cómo hacer una copia lo menos intrusiva posible. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO


21. La Yegros – Viene de Mí
(ZZK / Waxploitation)
Ni bachata ni cumbia ni son. Todo eso y nada. Porque La Yegros, argentina de raíz latinoamericana profunda, se erige como una alternativa a la cumbia colombiana de pedigrí, ralentizada pero que invita a arrastrar la cebolleta con ganas y clamor psicodélico. LEE LA CRÍTICA DEL DISCO

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