3 enero, 2017. Por

Krano

El último héroe antifolk canta en italiano
Krano

No hace falta cerrar muy fuerte los ojos ni hacer un ejercicio de imaginación demasiado estrambótico para, en cuanto le das a reproducir al debut de Krano, proyectar su imagen tirado en una cama, con un cigarro entre los dedos mayor y anular de la mano derecha, completamente despeinado, con el cuello de la camiseta del pijama raído por las polillas, con una cara de resaca en la que las ojeras proyectan una sombra negra en la profundidad de sus ojos entreabiertos. Y a su lado, un colega con un micrófono aéreo, recogiendo el sonido ambiente de lo que destila esa Mi E Ti que se debate entre los Moldy Peaches, The Strange Boys, Juan Wauters, Ezra Furman y el Bob Dylan del Freewheelin’.

Esa es la fotofija que vemos sin apenas abrir los ojos, apenas en tres o cuatro minutos, del flamante Requiescat in Plavem (Maple Death Records, 2016) que supone el debut formal y en largo de Krano, un compositor que, a pesar de dormir a las orillas del Río Piave del norte de Italia, poco tiene en su genética sonora de aires mediterráneos: lo suyo bucea más por los derroteros del alt-country, del folk-rock de bajas fidelidades, de la psicodelia del humor negro de Randy Newman, del croonerismo marihuano, de la canción de autor de corte alternativo, en una tónica más cerca del estilo de vida de aquellos diggers del Verano del Amor o de la nueva generación de folkrockeros del San Francisco de sellos como Woodsist, In the Red o Dead Oceans.

Y es que el sonido de Krano, especialmente desganado, desaliñado, desenfocado, lánguido, deslavazo, perfectamente imperfecto, apenas despertado de la siesta, con legañas en los acordes, se permite el lujo de reinventar desde la baja fidelidad que da el cansancio límite géneros como el blues (Busiero o Romit), el country por la vía de la tarantela (Tosca), el folk-rock de autor (Mi E Ti o Amighi), la chançon (Vergine de Luce), el falso y desafinado fingerpickin’ (Schei) o una suerte del Neil Young más folkodélico mezclado con el Syd Barrett más enchilado y algún silbido marca Morricone (Va Pian). Italia es el nuevo Haight Ashbury, asumidlo.

 

Krano