6 mayo, 2014. Por

No Mythologies to Follow
La danesa MØ publica No Mythologies to Follow, uno de los trabajos de electrónica más potentes del año
MØ

Pasando de sonidos gélidos, melodías desoladoras y arreglos acordes a la serenidad y la calma que infunden los países nórdicos. En el ámbito musical del norte de Europa parece que no existe la idea de simbiosis con la naturaleza, así como el sol y el desparrame nos hace a los españoles devotos de la rumba. En la región escandinava cada uno se las apaña para esquivar las corrientes árticas, ya sea a ritmo de pop lo-fi dependiente de sonidos mediterráneos de guitarra (Kings of Convenience), experimentando con la electrónica alternativa (iamamiwhoami), el pop más melódico e indie (Lykke Li) o mezclándolo todo y convirtiéndolo en el desparrame del siglo (Kakkmaddafakka). Vamos, que la temperatura exterior no les afecta, y así siguen surgiendo nuevas propuestas, cada vez más caleidoscópicas, en países de cultura y costumbres que percibimos como cuadriculadas, inmovilistas y germinadas sobre un manto de serenidad. Pero no; en el terreno artístico innovan más que nadie y tienen más arrojo que una rumba mediterránea, como bien demuestra la última incorporación danesa que lleva poco más de un año soltando perlitas del que es ya su primer y resuelto trabajo; hablamos de y su No Mythologies to Follow.

No se sale del canon danés establecido ni por las cejas, y ha tenido que pasar por la pila de bautizos repetidas veces hasta encontrar el nombre de guerra idóneo para salir al mercado: Karen Marie Ørsted y MOMOMOYOUTH, para finalmente acabar como . Por todo esto podríamos pensar que acaba de salir del huevo -que lo peor es que sí-, pero realmente acaba de guisar el que probablemente será uno de los mejores discos de electrónica del año; un trabajo que aúna cortes de sintetizadores con melodías punk-pop y una actitud que coquetea con el soul de los sesenta y el R&B. Un resultado que seduce, a pesar de la pérdida del efecto sorpresa motivado por el lanzamiento continuado del grueso de los singles que componen el álbum, a lo largo del último año.

Con todo, y de la mano del productor Ronni Vindhahl, Karie Marie Ørsted ha proyectado en su álbum debut multitud de influencias, sonidos del mundo y una ligera pero palpable devoción por lo retro. Se aventura con ritmos étnicos y africanistas al mismo tiempo que pone el slow down (Maiden); hace dudar entre si es ella la que pone la voz o es Lana del Rey, en una de las más sublimes canciones con fondo de rhythm and blues, como las que encumbraron en su momento a la fallecida Amy Winehouse (Never wanna know). Se acelera por momentos en un acercamiento a un pop más indie como el de HAIM o Katy B (Don’t wanna dance), se arrima al dubstep (Red in the Grey) y lo engalana con vientos (Pilgrim y XXX 88), colaborando en esta última con el DJ y productor estadounidense Diplo, con el que consigue un estribillo de una sonoridad muy balcánica. Se empapa de synth pop ochentero y del carácter del hit I Follow Rivers, de la sueca Lykke Li (Slow Love) y cierra el álbum con un arranque más que parecido al Chloroform del último trabajo de Phoenix (Glass). Eso en cuanto a la edición normal del álbum, que deja fuera canciones como la que da título al disco o Dummy Head, que sólo podrás degustar si te haces con la edición deluxe (o si la escuchas en Spotify). Agotando los recursos.

+ INFO

Artista:

�lbum: No Mythologies to Follow

G�nero: Indietrónica

Discogr�fica: Sony Music

A�o: 2014