Arctic Monkeys

Suck It and See

Si hay un grupo que es el auténtico superviviente de toda la oleada de indie rock acelerado nacido a rebufo de los booms de The Strokes, The White Stripes y Franz Ferdinand, ése es Arctic Monkeys. Habiéndose cargado a compañeros de generación como Bloc Party, Kaiser Chiefs o The Kooks, el cuarteto de Sheffield ha sabido reinventarse en cada disco y, aún así, no perder una gota de su seña de identidad (como mucho ha decaído el factor sorpresa y nerviosismo de su insuperable álbum debut). Pasaron de ser la reencarnación en clave moderna y masificada de The Clash a grupo de madurez en apenas un par de años, renovando su sonido a base de cactus, desierto y bases graves que los acercaban al sonido stoner americano para, ahora, rendir pleitesía a su propia discografía resumiendo la evolución de los tres primeros álbumes con toques más que generosos del rock macarrónico y brit-popero tan exitoso en los ’90.

Pueden gustarte o no, pero hay varios puntos que son difíciles de rebatir: Alex Turner es, probablemente, el mejor, más completo y más inquieto compositor de su generación, líder indiscutible no sólo de Arctic Monkeys sino también de The Last Shadow Puppets, otro de los grandes proyectos brit de principios de siglo; Matt Helders es, una vez distanciado Matt Tong (batería de Bloc Party), el mejor batería de rock surgido en la última década; la banda entera es, además de un torrente de creatividad e interacción entre la técnica, la concreción, el rock-pop de estadio, dueña de una marca indiscutible centrada en los riffs veloces y el sonido ajustado de alta fidelidad y sudor puro. De ahí a que te gusten o no las canciones es otra cosa, pero la realidad es que con Suck It and See dejan cualquier atisbo de post-adolescencia y se convierten, esta vez ya sin ningún tipo de duda, en uno de los grupos de rock más importantes del mundo. Le guste a quien le guste.

Detrás de ese lema tan macarra (el sugerente “chupa y mira” sería la traducción más cercana del título del disco) se esconde la faceta más desenfadada y, a su vez, concreta de los cuatro discos de la banda de Sheffield. Probablemente sea Cornerstone, uno de los singles de Humbug, la canción que ha orientado el sonido de Suck It and See, pero también hay coletazos severos al sonido de los monos antes de aquel tercer álbum y, como suelen hacerlo, a sonidos a los que no nos tenían acostumbrados. Vuelven a ponerse al servicio de James Ford, con quien ya habían trabajado en Favourite Worst Nightmare y con quien Alex Turner se había dejado encandilar en The Last Shadow Puppets (incluso ejerciendo como batería) o en su reciente proyección solista para la banda sonora de Submarine, apostando por un sonido limpio, ajustado, apretado y concreto en el que consiguen firmar un disco en el que cualquier canción, al azar, es susceptible no sólo de ser single, sino de ser una de las candidatas a mejor canción de 2011. Turner se disfraza por un momento del Liam Gallagher de Standing On the Shoulders of Giants en canciones que ruborizan al más chulito (la estética, por lo general, de los videoclips acabarían gestionando esa pose de muchachotes maduros y crecidos en el mundo del rock, con Helders y Turner, núcleo duro de la banda, repartiéndose el protagonismo), mencionando las palabras rock and roll o entonando sha-la-las con un descaro y una naturalidad digna de los tótems de los ’90 en singles más que potentes como Brick by Brick, The Hellcat Spangled Shalalala o All My Own Stunts (este último con la colaboración en la voz del productor de su anterior placa, Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age). Asimismo, prevalecen los medios tiempos acelerados centrados en un riff de guitarra como las enormes She’s Thundertorms, Black Treacle, Library Pictures o Piledriver Waltz y lo aprendido en Humbug en las piezas más potentes y duras del disco (Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair es el mejor ejemplo) o los guiños revivals al sonido de una suerte de unión del soul 70s y el pop de raíz en piezas como Reckless Serenade, Love is a Laserquest, That’s Where You’re Wrong o la que da título al disco, probablemente una de las más redondas del, ejem, redondo. Un nuevo paso adelante de los monos más inteligentes que ha parido el mercado del rock desde The Monkees. Por algo hemos elegido su disco como el tercer mejor álbum de 2011. Y van…

*Arctic Monkeys estarán tocando en nuestro país el próximo viernes 27.01 en el Palacio de los Deportes (Madrid) y el sábado 28.01 en el Palau Sant Jordi (Barcelona) con Miles Kane como telonero. Las entradas están a partir de 35 €. Cómpralas haciendo click aquí.

*Escucha el disco en Spotify haciendo click aquí.


Arctic Monkeys "Suck It And See" from Breana McDow on Vimeo.

Arctic Monkey's "Black Treacle" from Breana McDow on Vimeo.

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