El idioma inglés reserva una curiosa expresión, rain dogs, para aquellos a los que la tormenta ha sorprendido en la calle y, a causa de tanto agua, pierden el rastro de regreso y ya no pueden ni saben volver a casa. Para aquellos que deben renunciar al recto camino de vuelta el recuerdo es siempre una construcción mental. Arcade Fire miraron atrás, a su infancia en los suburbios de diversas ciudades de Canadá. Visitaron las calles en las que crecieron y se encontraron con un paisaje inesperado. Calles, edificios, trazados, direcciones alteradas como en una broma pesada. Ése fue el germen de su tercer disco. La búsqueda. El origen de The Suburbs, el relevo de dos trabajos ya enmarcados para siempre en los libros de historia de la música, Funeral (2004) y Neon Bible (2007), es una puesta al día de uno de los más recurrentes terrores del ser humano: la constatación de que nunca volverá a ser quien fue y de que el recuerdo es una elaboración mental que casi siempre difiere de la realidad.
Sobre ese margen, la banda que lidera Win Butler ha construido su álbum más extenso, sugerente y visceral. Aquí la épica de sus trabajos precedentes ha cedido a favor de la contención. Hay intriga en Empty Room o en Ready to start (ésta a caballo entre el shoegaze y el dream pop) pero las letras hablan en primera persona y esquivan el ornamento excesivo. Ahora, el oyente podría estar escuchando la confesión de un amigo. La amistad, la juventud, la inocencia, pero también la frustración y los recuerdos, la nostalgia, planean por el disco desde la pegada del primer corte, con título homónimo al álbum. El soleado pop de Modern man es una isla en un trabajo en el que brillan, por encima del resto, We used to wait, Deep blue y Sprawl II (Mountains vs Mountains). The Suburbs está construido con una disposición circular que abrocha el último corte con el primero. Las valiosas baladas Half Light I y Sprawl I (Flatland) mutan en sus segundas partes a una versión repleta de sintetizadores. Temas de un recorrido y una profundidad hasta el momento inéditos en la carrera del septeto. Un trabajo soberbio que, pase lo que pase, artísiticamente les sobrevivirá para siempre. Santiago de Compostela, Madrid y Barcelona tendrán, en septiembre y noviembre, la ocasión y la fortuna de comprobarlo en directo.
*Arcade Fire estarán tocando en Madrid el sábado 20.11 en el Palacio de los Deportes y en Barcelona el domingo 21.11 en el Palau Sant Jordi.
