Nunca hubiéramos pensado que sería un grupo de Costa Rica el que cogería el legado de bandas de féminas norteamericanas surgidas hace relativamente poco, como Vivian Girls, Brilliant Colours o Dum Dum Girls, por nombrar sólo algunas. Lo normal hubiera sido pensar que algún grupo mexicano, argentino o español, con más tradición (a priori) que otros países hispanoamericanos en lo que a rock se refiere. Pues mira por dónde, Las Robertas se han cargado hace apenas un año sus instrumentos y con su look de niñas buenas y monas, se han dispuesto a revolucionar el sonido lo-fi, atándose al C86 y al indie noventero con una capacidad y un fundamento tan riot grrrl que toda la supuesta ternura que aparentan acaba manchada de barro. Por suerte.
A la horda folk femenina (también llamada menstruafolk) que sufrimos cual viento anodino durante los últimos años, le ha sucedido todo lo contrario. Aquellas niñas frágiles, intimistas, armadas por sólo una guitarra acústica y un par de estrofas-corta-venas están siendo relegadas, ahora, a un segundo plano. Las chicas quieren rock. Siempre lo han querido, pero les faltaba una escena. Quizás lo que sucede ahora es comparable con aquella nube de espasmos que duró lo que un pedo al aire llamada riot grrrl, donde grupos de nenas punkis como Bikini Kill, Bratmobile o The Slits se juntaban para crear fanzines, acercarse al movimiento feminista y comer verduras en comuna. Ahora no. Estas chicas directamente no comen ni tienen sexo. Todas suenan como a unas My Bloody Valentine pasadas por el sonido deudor de Sleater-Kinney y los sellos Sarah Records y Postcard, el grunge psicodélico (a veces suenan a los ingleses Nine Black Alps) y el ritmo bellamente chatarrero. Las Robertas son Lola, Monsterrat, Ana y Mercedes. Ana es la baterista: ritmos fijos de poca complejidad pero raramente no tarareables (aún siendo bombo y caja), muy enérgicos y de cierta querencia punk. Lola es la voz: suena enlatada, con ecos y reverberaciones naturales, alejadas de la melodía sinuosa, con un tono despreocupado, como cuando cantas mientras lavas las ventanas del balcón. Una tirillas vocal, pero hace halterofilia con las armonías. Mercedes es la guitarrista: apegada al rock alternativo de principios de los ’90, líneas muy fijas, riffs pegajosos, distorsionados, acordes de quinta y adicta al RAT. Montse es el bajo: por momentos casi mudo siguiendo las líneas de guitarra y en ocasiones es la protagonista del sonido de la banda. Las cuatro brillan dentro de la simpleza de sus normas y la despreocupación por casi todo. Lo mejor es que no tienen ni idea de que están haciendo algo grande. Hace algunos años quisieron hacer algo parecido en Latinoamérica grupos como She Devils o la parte femenina de El Otro Yo (ambos grupos argentinos) e incluso en España hubo algún que otro intento con Aerobitch (mucho más punk éstos, claro) y se han adelantado a compañeros contemporáneos como los porteños Utopians o Mujercitas Terror y a los estatales Juanita y los Feos y las recientemente nacidas en Barcelona (y amparadas por Captured Tracks) Aias (nueva bomba de relojería). Las Robertas se instalan en una escena falta de hits, surgiendo de nuevos núcleos y territorios, esgrimiendo la etnicidad de su procedencia en un entorno alejado del movimiento y que, en apenas media hora, Cry Out Loud ayuda a que te despeines sin darte cuenta y tengas ganas de volver a escuchar ese sonido oxidado, repleto de ese eco global natural que parece arameo estático. Las niñas pijas van firmes y al pilón. Ya lo dice la canción: girls just wanna have fun. ¡Y que así sea, coñé!
*Las chicas de San José están de gira por nuestro país los días 1 de junio en el Nasti de Madrid con Algodón Egipcio, el 2 de junio en la Sala Matisse de Valencia con Mujeres, el 3 de junio en la Sala Subsuelo de Pamplona y el 4 de junio en la Sala Black Bird de Santander
Artista: Las Robertas
Álbum: Cry Out Loud
Género: C86
Discográfica: Producción Autómata
Año: 2010
