Wild Nothing

Gemini

Desde hace ya algo más de un año os venimos hablando de Captured Tracks, este sello norteamericano adalid y precursor del nuevo pop lo fi que, en distintos géneros y con acierto estético retrovisor, establece el camino por el que parece ir moviéndose la creatividad contemporánea de la escena independiente. Y desde entonces conocemos a Wild Nothing, el proyecto en solitario de Jack Tatum (también en Facepaint), un joven originario de Virginia que, con 21 años y canciones ensoñadoras de pop de frecuencias sibilantes, nos ha mantenido en un estado de goce perpetuado single a single. Primero llegó Summer Holiday, después Cloudbusting, ambos en Captured Tracks y en formato 7”. Y con estos dos singles lo mejor que le ha pasado últimamente a nuestro entusiasmo por el dreampop intrigante de baja fidelidad. Con ellos y las canciones de adelanto de este trabajo en largo, Tatum sólo podía llegar con Gemini para terminar su ejercicio de seducción. Y así estamos, embelesados bajo el hechizo de los chiflidos oníricos y resonantes de Wild Nothing

Lo sobresaliente en el trabajo de Jack Tatum reside en los detalles y arreglos titilantes, en la precisión inspirada a la hora de ensamblar sus guitarras con melodías atenuantes procedentes de sintetizadores y efectos de letargo de oscilaciones placenteras de la mayoría imperante de agudos. Y también en las susurradas intervenciones vocales y coros siseantes. Pero, sobre todo, lo interesante de Gemini es la saludable juventud y frescura de interés nostálgico que despide cada una de las doce canciones. La naturalidad y pureza con la que Jack sopla implosivo estos himnos de dreampop de alcoba combinándolos con un indiepop fricativo-ambiental tan sedante como inquieto y evolutivo. Canciones de texturas increíbles y de belleza de contagio inmediato. De bruma y nitidez cambiante. Canciones transparentes, pero de secretos misterios. Canciones que amalgaman dreampop incitado por vientos de distinta fuerza, indiepop de guitarras jangle y rasgantes efectos y tweegaze de gracilidad chispeante. Canciones de idóneas baterías programadas y de ecos de sinte iluminados. De tímidos tratamientos electrónicos y de vaivenes de dinámicas tibias. Canciones de melodías pegadizas y de embriaguez instantánea. Canciones que ya nos habían hechizado. Y bajo su encanto seguimos dominados: Wild Nothing.

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