Oupa

Forget

Quizás el nombre de Oupa no signifique o diga nada todavía para muchos, aunque sea lo contrario para unos pocos. Pero si asociamos a este breve nombre el de Daniel Blumberg seguro que la cosa cambia para algunos de esos muchos. Espero que sea así, pues este jovencito desgarbado y casi famélico, de rasgos angulosos y pelo alborotado, es el cantante de uno de los fenómenos musicales de este curso pasado: Yuck (otrora integrante de Cajun Dance Party). En el extremo antitético de su formación colectiva y en este trabajo suyo en solitario, Blumberg abandona la inyección de guitarras indie noventeras para centrarse en una sutilidad compositiva basada en la fragilidad de notas a piano lo-fi, minúsculos efectos electrónicos que arreglan texturas finales y un canto límpido a capella donde el pelirrojo se lamenta en miniaturas en la forma de nocturnos de porcelana sónica con las que nos arrulla. De su macillo y marfil y de la tintineante luz de candil que alumbra cada una de sus canciones ya teníamos constancia en su precedente disposición nominativa como Yu(c)k, a la que, como a ésta nueva, ya nos hemos referido por aquí en más de una ocasión. Sería en (sí, otra vez) el americano sello Mirror Universe Tapes donde grabaría sus primeros primores nostálgicos y serenos, noctámbulos y taciturnos, en su Weakend Ep, compuesto por cuatro delicias tan impresionantes como la delicada Daughter, la que daba título al ep, así como Walk o Automatic y que, en casete y con un minimalismo de baja fidelidad, editaba en el mes de julio del año pasado. Pronto (en octubre del mismo año) una colaboración con su amigo Mauro Remiddi (Porcelain Raft) vería sus frutos en un 7” para el sello inglés Transparent (otro a colación siempre traído) en un intercambio de covers; sólo el seguimiento de una constante colaboración entre ambos artistas que llevan ya recorrido en tour medio mundo juntos y donde no conviene olvidar, pues también allí está, los matices de esos grandes vídeos y collages de Maxi o Silent Portraits, de la que también tendremos pronto casete en Alchemist Records Collective. Siempre orientada en una penumbra claroscuro de exquisitas minicomposiciones o elegías de melancolía rota. Como las que, por más que se empeñe en su título el inglés (Forget), será cosa difícil no retener. Mi oído y su buena memoria me aseguran elíptico placer.

Pero Oupa no es sólo el rebautizo de Yu(c)k, sino que supone el origen de un nuevo proyecto editorial-discográfico de Daniel Blumberg (también ilustrador de las portadas de sus trabajos, su merchandising y libros de personalísimos garabatos entre lo naïf, lo enfermo y lo mórbido) con la creación de su propio sello Boiled Egg, donde acaba de publicar, junto a Atelier Ciseaux -otros amigos franceses también por aquí redichos- y Fat Possum -también sello americano de Yuck-, la casete que ahora nos o(c)upa. De siete canciones grabadas entre septiembre del año pasado y enero de éste se compone (menudas fechitas, de poco, alegres) y escucharlas una primera vez es someterse a la eternidad purgativa de no querer dejar de oírlas, cogerlas en un abrazo suave y capturar su tristeza atrapada, de tibios encenderes y sólitos apagados. Siete canciones que se acurrucan hondo en el corazón de los oídos donde se instalan cómodas aunque contagiosas de una dulzura doliente. Desde ese lugar privilegiado donde potencialmente nos vulneran estas baladas quebradizas y desesperanzadas, las notas que traen la sutil y delgada luz, cuando no se tornan sombra, nos susurran historias desmembradas en fragmentos de solo a piano normalmente ensimismados en dinámicas y bucles contraídos, ruegos sordos y heridas quejas vocales. Es allí donde se alojan algunos de los episodios de vibración convertida en pesadumbre y frecuencias que vagan su esperanza en desolación constante de nuevas notas de piano que chispean en una débil lluvia lágrimas átonas y supeditaciones sobrecogidas de sintetizador de tenues e intermitentes equilibrios electrónicos y notaciones que adolecen y alternan duraciones en el goce del escozor activo del daño sangrante. De escalas diatónicas, musitaciones relativas, suspensiones enigmáticas y variaciones cromáticas Driving no hace sino, exactamente, conducirnos tras el primer single (Forget) hacia esa pausa místico-minimal que es Physical, que nos devuelve a un nuevo tránsito sobre el marfil blanco y negro de un nuevo habitáculo que es New Home, donde nos hospedamos mientras se nos escapa la tristeza súbita y recreada por las ventanas cíclico-regresivas de Windows (y uno de los mejores momentos del disco) para finalmente reposar en una dilatación extática longa que, por si no nos había quedado claro, se llama Those Are the Senses. En siete cortes, y sin rubor lloroso, os aseguro que son unos cuantos. Y que, de ninguna de las maneras, uno puede olvidarlos.

*Aquí abajo puedes ver el, retórica y líricamente inspiradísimo, vídeo que Maxi (Silent Portraits) ha hecho para Windows


Oupa 'Windows' from Silent Portraits on Vimeo.


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