No hay que fiarse de ellos. Hablan poco y en voz baja. Parecen tímidos. Pero siempre hay que estar atentos a lo que dicen. Mark Oliver Everett es uno de esos tipos que siempre que abren la boca es porque tienen algo interesante que decir. Daría el perfil de genio cientifico sólo atento a sus cavilaciones mentales si no combinara su astucia con cierta inclinación por lo excéntrico. Con Eels, su formación más duradera y pródiga, ha puesto en pie una carrera discográfica repleta de silencios, recovecos, insinuaciones musicales de las que gusta repasar una y otra vez.
Tomorrow Morning (2010) completa la trilogía que comenzara con Hombre Lobo (2009) y que continuara con End Times (2010). Tiene en común con ellas el descarnado lirismo que le convierte en un compositor personal e infalible. Es un disco poblado de optimismo. A menudo irónico, cínico, pero optimismo al fin y al cabo. Es bastante decir para el estadounidense, que ha edificado su discografía sobre los cimientos de la pérdida, el dolor, el desastre. El autor de la autobiográfica Cosas que los nietos deberían saber (2009), presentará en Barcelona y Madrid un álbum en el que brillan temas como Spectacular Girl, Mystery of Life o Let’s Ruin Julie’s Birthday. Precisamente los más continuistas, puede, pero a estas alturas nadie espera que Mr. E se salga de su tan bien perfilado personaje. En This Is Where It Gets Good, Baby Loves o, sobre todo, The Man, se anima con un ritmo más bailable y parece que sí, que el chico triste tiene una buena racha y quiere pagar esta ronda. Ahí está la estupenda What I Have To Offer para conocer qué es lo que mejor sabe hacer. Una buena declaración de principios. El mensaje de autoafirmación personal más humilde y conmovedor que unos hemos escuchado en años. Puede que no sea un espejismo. Puede que un disco austero como éste, esquelético en su esquema de voz, guitarra y teclados, albergue los primeros síntomas de que el deshielo está cerca. Buenas noticias para todos.