28 septiembre, 2015. Por

Tote King

Honestidad brutal
Tote King: 'Fui al mitin de Pablo Iglesias en Sevilla y se me saltaban las lágrimas'
Tote King

“He bebido mucho. Estoy hasta la polla del alcohol. Llevo demasiados años de carretera jartándome y voy a pasar un poco”, es lo primero que me dice Tote King cuando, después de salirme a recibir al rellano de las oficinas de Sony, lo veo en un sofá rodeado de dos botellas de agua mineral de litro.

Es su primera frase y su primer rechazo a su pasado reciente, el de su disco anterior, El lado oscuro de Gandhi, al que da carpetazo en 78, su primer ejercicio largo completamente en solitario en cinco años y un álbum especialmente versátil, de mirada plural, con momentos de compromiso político explícito pero también de batalla al sectarismo y fundamentalismo del rap español acercándose sin miedos a la rumba, al trap, al soul, al dubstep o al flamenco.

Somos los últimos en hablar en su segunda y última jornada de promoción con Manuel González, la persona que se esconde bajo su álter ego Tote King, horas antes de pillar el AVE de vuelta al distrito sevillano de La Macarena y en una de las entrevistas más íntimas, sinceras y honestamente brutales que recordamos haber hecho. Para reinar, para eso vino.
Entrevista: Alan Queipo

Notodo: Hace dos años dijiste que querías tomarte tu tiempo para publicar tu nueva referencia, que llega ahora, más de dos años después. ¿Encontraste ese concepto o motivación con la que abrir una nueva etapa?
Tote King:
He decidido decir la verdad en las entrevistas. Lo que pasó es que El lado oscuro de Gandhi es el peor disco que he hecho en mi discografía. A día de hoy salvo dos temas. Creo que lo escribí cansado, con muchos conciertos encima, sin la cabeza despejada ni con la energía que necesitas para poder escribir buenas letras. Después hice Héroe con mi hermano (Shotta), que me gustó mucho más y me propuse trabajar mucho más porque El lado oscuro de Gandhi no me salió como yo quería. Después de Héroe, una vez que entramos en gira, hablé con mi mánager y con la compañía y les dije que vale, que me apetecía salir de gira con ese disco porque me gustó cómo quedó y molaba pasear el disco en festivales, y luego en lugares como el Territorios batimos records, con más de 40.000 personas viéndonos en nuestro bolo, y soy consciente de que podríamos haber alargado la gira mucho más, pero yo fui el que voluntariamente dije que se había acabado. Después de El tratamiento regio, el disco que regalé por internet, me llamaron por si quería formar una especie de grupillo que éramos Juan Solo, Cookin Soul y yo; e hicimos unos bolos, porque tenemos temas en común uno con el otro y eran bolos muy ligeros, yo cantaba unos cinco temas por bolo y así no tenía la tralla de estar todo el tiempo de gira y sí pasar más tiempo en el estudio, que es donde yo quería. Como tengo estudio propio he estado viviendo allí: me lo pasé de puta madre, pude descansar la cabeza, probé mil cosas, trabajé con una banda de rock, metí cosas de electrónica, experimenté con muchos estilos, hice colaboraciones arriesgadas como la de El Canijo de Jerez… He sido libre, he tenido tiempo: no ha sido El lado oscuro de Gandhi, y se nota.
El lado oscuro de Gandhi es el peor disco de mi discografía: sólo salvo dos temas ”
NTD: Suele pasar que el artista acabe infravalorando sus discos anteriores. Algunos lo hacen como estrategia, incluso, de promoción de lo nuevo que hace. ¿Crees que es algo que te va a seguir pasando conforme vayas publicando más discos que rompan con una dinámica anterior?
T.K.:
Sí, yo sé que los discos se agotan, se te gastan: eso me ha pasado con todos, pero con El lado oscuro de Gandhi me ha pasado especialmente. Por ejemplo, yo ahora estoy montando el concierto con el que vamos a salir de gira, y hoy por hoy en el repertorio con el que voy a girar hay temas de todos mis discos menos de ese. Estamos decidiendo si metemos la de Ya lo creo, y con el resto de discos, incluso el de Tu madre es una foca que es de 2002 y hay temas que no podemos ni hacer porque se perdieron las instrumentales, e incluso así hay temas de ese disco y no de …Gandhi. Y ahí te das cuenta que aunque haya discos que se te agoten también hay otros en los que asumes que no has estado tan brillante.

NTD: Recién hablabas de todos los estilos con los que experimentaste. Vuelve a aparecer esa idea de “artista elástico” con el que te asocian algunos, pero igual ahora es más plural aún: rumba, trap, voces r&b, aires con rollito dubtrónica, colaboraciones diferentes. Parece que quisieras romper con un montón de tabúes establecidos en el hip-hop español. ¿Era esa la búsqueda?
T.K.:
Sí, por supuesto, yo quiero abanderar esa idea de romper tabúes. Yo soy valiente, y no me gustaría que se me recuerde (dentro de lo poco que se me va a recordar) como un artista cobarde o un sectario, una persona que sólo hizo rap de un solo palo. La gente está muy confundida y he leído que dicen que me he vendido…
“No me gustaría que se me recuerde como un artista cobarde ni limitado: no quiero público sectario”
NTD: Bueno, llevas conviviendo con eso desde hace diez años, aproximadamente…
T.K.:
Sí, pero ahora es cuando más gracia me hace. Me gustaría decirles: “chavales, para yo venderme lo que tendría que hacer es segundas partes de Un día cualquiera o Música para enfermos, y que para mí 2015 sea una extensión de 2004”. Porque esos discos me daban más dinero que innovar como innovo ahora. Si yo hago un tema con El Canijo de Jerez no lo hago para hacer más dinero, sino para ser más feliz. De hecho, pierdo más fans cerrados del rap y gano a gente de otros mundos, pero yo prefiero a esa gente.

NTD: ¿No quieres a seguidores puretas del hip-hop?
T.K.:
No quiero sectarios. Ya que estamos diciendo la verdad, te diré que uno de los problemas que tengo es Sudamérica: yo en 2004 era una estrella, llegué a México y a Chile y me recibía un montón de gente, era una locura, un fenómeno fan mucho mayor que el de España. Y ahora en Sudamérica se me echan encima por hacer una propuesta diferente a aquella con la que triunfaba hace diez años.
“Fui al mitin de Pablo Iglesias en Sevilla y fue muy emocionante, se me saltaban las lágrimas ”
NTD: ¿Y no te cansa tener que estar todo el rato explicando cuáles son tus motivaciones, como si tuvieras que reenseñar a tus fans quién eres?
T.K.:
No, tío, es una lucha bonita. Me merece la pena porque me hace vivir guay, llego a mi casa lleno de energía. No estaría así si cediera y siguiera haciendo canciones como las que me piden, canciones que hago en media hora, porque es un palo que tengo tan controlado y tan hecho que me sale de manera automática.

NTD: ¿El flamenco era una cuenta pendiente, un estilo con el que llevabas tiempo queriendo hacer algo y por fin te sacas la espinita?
T.K.:
Sí. Fíjate que el rap americano samplea a sus héroes: música jazz, soul, funk, de ahí nace la música urbana, y es su música. La nuestra es el flamenco. ¿Por qué no vamos a poder investigar por ahí? ¿Por qué el hip-hop se supone que sólo tiene que samplear música negra si uno no es de allí? Ya lo he hecho mil veces, y cuento con que 9 de cada 10 bases que me manda un productor tiene un sampleo de música negra. Pero me gusta la idea de ir cada vez más hacia lo nuestro, y no a lo de otros.

NTD: El sampleo que metes de Qué bonito aquella noche de Las Grecas en Robocordones me recordó un poco a El Coleta. Cada uno con su propuesta, pero hay una raíz común con la suya. Y precisamente El Coleta no está muy bien visto ni valorado dentro del circuito hip-hop clásico. ¿A ti te gusta?
T.K.:
No me molesta en absoluto que me compares con El Coleta porque me parece un artistazo. La gente está muy confundida si se piensa que es un chiste de YouTube. Yo me sé rimas enteras de El Coleta, hay canciones que la repetimos mi hermano y yo antes de los conciertos que me flipan. Aún no tuve la suerte de verlo en directo, pero tiene cosas súper personales. Me acuerdo perfectamente de canciones enteras suyas, tiene un estilazo. Yo estoy encantado con los chavales nuevos que hay. Hay dos tipos de notas de mi quinta: los que reniegan de todo y no quieren mirar esa realidad y siguen viviendo de las rentas de lo que hicieron en el pasado; y los que, como yo, asumimos que nos toca aprender de los nuevos, y volvernos a hacer todo el rato.
“Si hago un tema con El Canijo no es para hacer más dinero, sino para ser más feliz ”
NTD: Hace unos meses hablé con Zatu de SFDK por su nuevo disco, y hablamos un poquito de este tipo de artistas nuevos que introducen nuevas historias y sonidos en el hip-hop, y no lo vi muy emocionado que digamos con propuestas como la de El Coleta. ¿Te cuesta encontrar a gente de tu generación con la que compartir gustos musicales?
T.K.:
Prácticamente no tengo contacto con raperos de mi generación. La única manera de estar vivo (y no me refiero a estar vivo porque comemos sino a estar feliz y activo) es aprendiendo. Y día a día la única manera de estar despierto profesionalmente es aprender, y creo que los más jóvenes son los que traen cosas nuevas y los que más me interesa conocer, escuchar, compartir cosas, aprender de ellos. Por ejemplo, ya no curro con DJ Randy: él tenía otras prioridades y ahora curro con otro chaval, DJ Nexxa, que tiene 24 años, es una fiera, quedó tercero en la final de Red Bull, está muy puesto con los platos en el rollo turntablism pero también lo contratan para pinchar en sitios, sabe muchísima música, está muy puesto en trap, electrónica, rock… Y con Nexxa hablo horas de música. En Sevilla estoy con Jotandjota o con el Traffic: no hay más que escuchar sus canciones nuevas para darte cuenta que es aire completamente fresco, y eso me da motivación para crear. De mi quinta, sólo me siento cerca artísticamente de Juan Solo o Cookin Soul: son gente que están al día y con el que puedes comentar cosas de artistas nuevos como Dellafuente y encontrar conexiones y cosas que nos gustan. Pero son pocos, la gran mayoría son gente joven.

NTD: En Robocordones hablas de tu “escuela” y dices que ya eres “franquicia”, aunque también dices que quieres “estar en mi círculo mi rincón, sin enemigos ni discípulos; no nos encumbres, amor, me siento ridículo, son tus ideas, yo sólo les puse título” [en Déjalo estar]. Desde fuera es evidente que eres uno de los artistas más importantes del hip-hop estatal, pero tú, a ti mismo, ¿te consideras un modelo, un mentor, que has creado una escuela?
T.K.:
No me gusta mucho la idea de ser una especie de mentor o de modelo de conducta. De hecho, he luchado y sigo luchando para que se me desvincule de ahí. Ni yo soy el profesor de nadie ni soy el que te va a contar una milonga ni un sermón en las letras para que tú vivas tu vida como yo lo digo. Esos artistas no tienen nada que ver conmigo: los respeto, porque hay varios y todos sabemos quiénes son, pero no siento que tenga nada que ver con ese tipo de música ni de mensajes. No quiero educar a nadie. Hombre, si tengo que dar mi opinión y decir que creo que los jóvenes están tontos e imbéciles todo el día mirando el Twitter, lo digo; pero, de hecho, los más puristas me echan mucho en cara no tener letras “tan combativas” o “sociales”. ¿Por qué no voy a poder hacer una letra que sea pura lírica, pura frase, pura rima?
“Prácticamente no tengo contacto con raperos de mi generación ”
NTD: Aun sin querer ser combativo sí que en alguna letra te has puesto el sobrenombre de “Wyoming del rap”…
T.K.:
(Sonríe) Wyoming para mí es un ejemplo. Me gusta que traigas este tema, porque a Wyoming es un tío al que la derecha guarra de este país le intenta atacar diciendo que él tiene mucho dinero. Él se defiende diciendo la verdad: no está reñido ser de izquierdas con tener dinero. Yo lo dije en Ahora vivo de esto y se me echó el panorama encima. ¿Por qué poder ganar dinero con lo que haces va a estar reñido con tus ideas? Yo soy de izquierdas, y a mi DJ, mi corista, mis trabajadores, les pago muy bien, y los tengo dados de alta en la Seguridad Social y pago mis impuestos: predico con el ejemplo. Me ha ido bien, trabajo mucho y gano dinero. En la rima digo: “más de diez años rimando de baloncesto, El Gran Wyoming del rap: vacile y texto” [en Todo el día barras]. Para mí Wyoming tiene esa combinación que para mí es la ganadora en el rap, como lo tiene también Kendrick Lamar: vacile y texto, jugar con las palabras pero meter contenido, hablar de tu barrio, contar lo que ves, pero tener una manera bonita como el vacile para contar cosas. No me interesa el rap de sermones, quiero que me salgan por otro lado.

NTD: Hace unos años decías que no te gustaba la idea de mostrar manifestación artística con contenido explícitamente político o partidista dentro de esa manifestación artística. Sin embargo, en 78 hay muchos guiños a Podemos y a Pablo Iglesias. ¿Has cambiado de idea?
T.K.:
Yo dije y digo que la música no debe ser un panfleto, porque hay muchos grupos que basan todo su discurso en un mensaje político, y a mí eso no me interesa, mis letras van por otro lado. Pero si me encuentro en la realidad con muchas cosas, no las voy a obviar. Si obviase lo que está pasando a mi alrededor, reventaría. Ha pasado que ha llegado gente joven como Pablo Iglesias, Íñigo Errejón o Alberto Garzón que da gusto verlos hablar: si no fuera por ellos yo no me meto en nada. Ya no me identifico con el PSOE o Izquierda Unida; pero gente con ideas frescas y discursos y maneras de comunicar como la que tienen ellos sí que es una motivación ideológica para mí, y me obligan a pensar en cosas, y esas cosas forman parte de mi día a día, y mi día a día es lo que siempre acabó marcando de lo que voy a hablar en mis letras.
“No quiero contar milongas para que nadie viva su vida como yo lo digo ”
NTD: Dices en Déjalo estar que “podríamos pasar de un Presidente que no sabe que existo a uno que escucha mi rap” o “Pablo Iglesias en portada, en mi whatsapp, como Jay con Obama: un sueño si gana” [en No soy sofisticao]. ¿Te ves invitando a Pablo Iglesias en alguna colaboración próxima dadas las grandes dotes para rimar y el flow que demuestra en sus discursos?
T.K.:
(Risas) Sé que a Pablo le gusta el rap. Lo sé de sobra porque, además, a más de uno nos nombró cuando todavía no era conocido, y sé que hay cosas de rap que le gustan porque fueron sacando cosas suyas del pasado, y nos ha llegado a recomendar en algún programa de radio. Para mí Pablo Iglesias es una pasada, para mí ha sido muy emocionante: fui con mi novia a ver su mitin en Sevilla con mi novia y es algo que trasciende la política, teníamos las lágrimas saltadas. El panorama intelectual es tan triste en España y está todo tan muerto que cuando ves a una persona dando un discurso de esa manera se le palpa la cultura que tiene, lo formado que está, y eso ilusiona. Llevaba muchos años esperando ver a algún joven formado, con poderío.

NTD: ¿Y te verías participando en un concierto de apoyo a la candidatura de Podemos, declaradamente partidista, como se hace en países como Estados Unidos?
T.K.:
Sí, sin duda, yo estoy totalmente con Podemos. Nunca en mi vida me he sentido parte de un partido político, pero sí de una ideología: siempre fui de izquierdas porque mis padres eran de izquierdas y me educaron así, y en mi casa siempre iba antes la política social que la económica y que íbamos antes las personas que los numeritos. Por suerte he tenido una buena educación con eso. Hasta la fecha nunca me había decantado por un partido, pero ahora veo el momento, y ojalá podamos conseguir algo. Ojalá.
“El Coleta es un artistazo: la gente está muy confundida si piensa que es un chiste de YouTube ”
NTD: En el Interludio OSR hay un nuevo alegato a favor del copyleft con la voz de David Bravo otra vez; algo que ya demostraste tanto cuando regalasteis con Shotta La noche del miedo y Soy un cabrón o en tu EP anterior, El tratamiento regio. ¿Cómo llevan eso desde Sony, uno de los símbolos de la industria multinacional?
T.K.:
Una cosa que he aprendido con Sony es que nada es lo que parece. Es una pasada. Todos los artistas en la etapa del sello independiente viven despotricando sobre las multis y la ven como “el demonio”. Cuando te pasas a una multi te das cuenta que los malos no son tan malos y que los buenos no son tan buenos. Y eso te lo puede decir cualquiera. En Sony todo lo que gano me lo enseña por delante con papeles y facturas, y eso es muy diferente a las indies con las que he estado. Luego, por contrato dejamos claro que no van a intervenir en nada que yo no quiera hacer: evidentemente no entran a valorar nada del disco, pero tampoco me obligan a ir a El Hormiguero o Buenafuente si yo no quiero (que no quise en su momento, por cierto, porque son sitios donde no creo que vaya a estar cómodo ni considero que sea tan conocido para estar allí: soy más tímido). No me obligan a vestirme de ninguna forma, puedo hablar de las descargas, regalar parte de mi música, meter a gente como David Bravo que le mete caña a tope a medios como El País en este Interludio OSR, pero es que ¡Sony me animó a meterlo! Sony sabe cuidar a la peña que tiene.

NTD: ¿Si en algún momento se acaban las redes sociales se acaba también un eje temático, un enemigo con quien confrontar?
T.K.:
(Risas) Sí, tío, seguro. Las redes sociales son una mina porque las miserias humanas lo son: escribir desde el amor es muy complicado para mí, lo reconozco. Mis temáticas parten del “no”, de la negación, de la mierda. Les pongo títulos como Ya no me enfado, No soy sofisticao, No hay, No me rayes… No parto de “qué sol hace, qué bonito es todo”: me inspira la ineptitud, el idiota joven que está perdiendo su vida refrescando el Twitter, y para mí eso es una mina de ideas, porque además sé a quién darle y veo cómo se dan por aludidos…
“Si me lo pidiesen, actuaría en un mitin de Podemos ”
NTD: ¿No ves chavales por el barrio que cuando te acercas guardan el teléfono para que no los regañes?
T.K.:
(Ríe) No, pero sí que cuando se echan una foto conmigo me dicen: “no te preocupes que no la voy a subir al Facebook(risas). No es que tenga nada en contra de las redes sociales en sí, pero sí en contra de quien las use de forma nociva. Todo el que la use como promoción, como flujo de información, me parece genial. Habría miles de personas interesantes que no conoceríamos, si no.

NTD: ¿No tienes perfiles-pantalla en las redes para espiar qué están diciendo de ti?
T.K.:
No. Tengo un acuerdo con mi DJ, que es quien lleva mis redes. Él es joven y está a tope con todo, y no sé ni cuáles son las claves de los perfiles oficiales que hay míos. No sabría ni poner un hashtag. Y tenemos de acuerdo que está prohibido que me diga cosas que pueden doler, o gente que hable de mi familia y cosas de ese estilo, o insultos especialmente bestias, porque no van a sumar para nada ni tiene sentido, pero si hay algo gracioso me encanta: cuando dicen que soy bizco o cosas así me divierto mucho.
“Las redes sociales son una mina porque las miserias humanas lo son: me inspira el idiota joven perdiendo su vida refrescando el Twitter ”
NTD: Morodo, El Canijo, Andreas Lutz, Acción Sánchez… Después de un disco sin colaboraciones y con mayor nivel de ego y autosuficiencia como El lado oscuro de Gandh, ahora tienes un buen puñado de ellas, y muy variadas. ¿Ha surgido la idea de hacer algo con alguno en plan proyecto paralelo?
T.K.:
No quiero decirlo muy alto, pero tío, no te alejas mucho. Con Andreas [Lutz, de O’funk’illo] y El Canijo, que son las colaboraciones más atípicas, las hicimos en mi estudio, y hubo un feeling brutal, sobre todo con El Canijo: de lejos es la colabo con la que mejor me lo he pasado de todas. Grabamos a la una del mediodía, acabamos a las seis de la tarde y desde ahí hasta las siete de la mañana estuvimos por los bares de Sevilla bebiendo y tocando. El Canijo está liberado: sale a la calle, coge la guitarra y se pone a tocar donde sea. Yo no me lo creía: habíamos grabado la canción hacía tres horas en el estudio y a las dos horas estábamos tocándola en la puerta de un bar y los chavales grabándonos con el teléfono. “¡Qué coño guardarla como sorpresa!”, me decía (risas). El nota tiene alegría, y yo no sé si hacer un trabajo largo juntos, pero sí que nos despertó ganas de hacer algo. Yo tengo ganas de compartir: estoy cansado de trabajar siempre solo con instrumentales. Sé que hay sitios a los que no voy a poder llegar, y sé que nunca voy a poder hacer un grupo de rock ni ponerme a cantar porque no sé hacerlo; pero me encantaría ponerme a rapear sobre otras cosas, nuevas bases. Hacer trap me divirtió mucho y es distinto, pero no es tampoco el palo por el que quiero ir.

NTD: ¿Qué opinas de PXXR GVNG?
T.K.:
Me flipa Yung Beef. De todo lo que hemos nombrado y de todas las cosas nuevas que hay por ahí, incluido Natos & Waor o El Coleta, y me parece brutal lo que hace. Hay rapeos suyos que ya son historia del rap español, aunque haya peña que le costará años reconocerlo. Es de lo más grande que hay ahora mismo.

NTD: Lleváis años anunciando la vuelta de La Alta Escuela, sin embargo han pasado varios años y, aunque hay algunas colaboraciones y referencias al regreso entre Juaninacka y tú, aún no se hizo efectivo. ¿Habéis vuelto a hablar de esto? ¿Y qué pasó con ese EP que se mencionó, Pornohiphop?
T.K.:
Lo de Pornohiphop yo también lo leí por ahí, pero no sé quién se lo inventó. Donde sí participé es en un documental que se llamaba Sexstyle, que era una serie de entrevistas surrealistas a artistas, porque nos entrevistaban y detrás había dos actores porno follando (risas). Y lo de La Alta Escuela creo que va a ser imposible: lo he intentado varias veces y es imposible, nadie mueve ficha, y yo ya tiro la toalla.
“¿Por qué ganar dinero con lo que haces va a estar reñido con tus ideas? Soy de izquierdas y predico con el ejemplo ”
NTD: ¿Cuáles serán los próximos movimientos, entonces? ¿Habrá gira latinoamericana?
T.K.:
Ahora mismo darle caña al disco, que tiene recorrido. Sí me gustaría mandar un mensaje a Sudamérica: tienen que abrir su cabeza más. Tocando en Chile y me llevé la decepción más grande que me he llevado en años. Voy a volver a ir una vez más, pero si me vuelve a pasar lo que me pasó en el Caupolicán el año pasado no vuelvo nunca más…

NTD: ¿Qué pasó?
T.K.:
Una cosa que no me hicieron en ninguna parte del mundo: pitaron y abuchearon a mi DJ porque, antes de yo entrar, se le ocurrió pinchar una canción de Future, que es un rollo rap más club, y le empezaron a pitar. Yo ya lo palpaba: eran 3000 personas, compartíamos escenario con mi hermano Shotta y Mos Def y se notaba en el ambiente que era un territorio hostil, muy fundamentalista y sectario. Llegamos bien y fuertes, pero no aceptan nada nuevo. Mi DJ no daba crédito: tuvo que darse la vuelta, parar la canción y soltar una canción de Wu-Tang Clan para que estén contentos. ¡Wu-Tang Clan se acabó hace mucho, hay que abrir la cabeza! En Argentina, Uruguay o México no nos pasó nada de eso, son mucho más abiertos. En Chile ya me pasó dos o tres veces, pero esta vez fue la peor. Incluso a Mos Def le pasó: sólo se movían cuando tocaban las clásicas. Me parece que en el rap están muy sectarios, y no es que nosotros vayamos a hacer electrónica. Parece que a nosotros sólo nos escuchan hasta 2004.

Tote King