5 Enero, 2017. Por

Hinds

¿Tocar bien está sobrevalorado?, o por qué las Hinds son un caso de estudio único
Hinds

Sin dejar indiferente a nadie, el nombre de las Hinds lleva un buen tiempo en boca de todos: para corear sus canciones o para cagarse en ellas, pero prácticamente no existe ser sensible que decida no dar su opinión acerca del cuarteto madrileño en uno de los tantos debates que se pueden generar gracias a ellas.

Y es que a pesar de que recién hace tan solo un año publicaron Leave Me Alone, un debut del que se llevaba hablando desde hacía dos años y del que este sábado 7 de enero cierran gira y etapa en la icónica sala La Riviera de Madrid, la categoría de la banda ha logrado trascender filtros de todo tipo; y a diferencia de la pacata y muchas veces inalterable escena alternativa estatal, son muchas las críticas y los halagos que se puede hacer sobre la banda. Nosotros decidimos hacer un glosario articulado acerca de dieciséis de los debates más candentes que están ahí afuera: en foros, en Facebook, en festivales, en bares, en conciertos, en locales de ensayo, en tu grupo de WhatsApp.

Al contrario de lo que piden en el título de su debut, no las dejéis en paz: seguid hablando de ellas y abriendo nuevas líneas de diálogo. Lo estábamos necesitando.

1. Tocar bien está sobrevalorado
Habrá quien diga que han hecho del defecto virtud (de su “frescura”, “naturalidad”, “falta de técnica” un valor al alza); y otros que piensen lo contrario, que su virtud (“tocar mal”) es un defecto que lo que hace es empobrecer su producto. En cualquier caso, esa técnica a trompicones, ese renqueo rítmico, esos alaridos hirientes, esas melodías que nacen del propio impulso han hecho del cuarteto madrileño un grupo particular, y cuya propia fórmula generará muchos odios, sí, pero también amantes bandidos tanto de las facciones más doctas y elitistas de la música contemporánea (la prensa internacional más reputada) como del oyente más inexperto. Como Luis Almirante Brown, llegaron.

2. Han entendido (ellas o su sello o su mánager) su categoría como producto
Podemos adjudicarles el triunfo a ellas, a su sello, a su mánager; podemos pensar que todo fue espontáneo o que es una estrategia planificada; podemos debatir acerca del valor calculado pero en constante ascenso de cada uno de los pasos que han ido dando en el último año y medio… Pero una cosa está clara: aquella connotación de “producto” que siempre ha existido en la industria musical pero que recién se puso sobre la mesa a gran escala cuando Risto Mejide comenzó a utilizarla en Operación Triunfo cobra en Hinds una dimensión particular: son un producto mainstream encapsulado en el circuito underground, garagero, supuestamente minoritario, pero trascendiendo el supuesto área de influencia que hasta hace poco tenía un producto tan sectorizado, minimizado, marginal. Como prueba, su ocupación en revistas de tendencias y medios generalistas. Ojalá consigan romper otros tabúes como el de la televisión y las veamos hacer playback en Qué tiempo tan feliz junto a Los Supersingles.

3. Prensa española vs. prensa internacional: ¿quién la tiene más grande?
Ya había pasado, y sigue pasando, cuando el éxito de grupos como Vetusta Morla, Izal o Supersubmarina, o en otros circuitos el de PXXR GVNG, por poner sólo algunos ejemplos, todos ellos proyectos no precisamente amados ni apoyados por las facciones más fundamentalistas y culturetamente elitistas de la prensa especializada española, los cogía por sorpresa y veían cómo poblaban festivales y escenarios de todo el país; pero el ‘fenómeno Hinds’ va más allá: han conseguido ser el ojito derecho de algunas de las revistas que, en principio, marcan la pauta de ‘lo que sí’ y ‘lo que no’, como Pitchfork, NME, Q, DIY o Gorilla vs. Bear, entre otras. Y mientras en España parece haberse decidido por decreto periodístico musical ‘que no’, en Inglaterra, Estados Unidos, Australia, han decidido ‘que sí’, y nadie contaba con ello aquí. Esto lleva al debate casi futbolero sobre el valor y/o necesidad de la prensa musical: ¿quién tiene razón? ¿por qué? ¿la opinión de la prensa internacional mata a la española? ¿a alguien se le ha ido la chaveta o todas las opiniones son igual de válidas? ¿si algo sale de nuestras fronteras se convierte en mejor?

4. La españolidad y el malasañismo como elemento exótico
No se cansan de repetirlo: les gustan las cervezas de 1 € en la calle; ir a tomar cañas al SIDI de la malasañera Plaza de San Ildefonso; sacan (sic) pecho de su origen callejero, de la nocturnidad y alevosía del barrio modernícola madrileño; citan como principales grupos de referencia para que ellas quisieran montar el grupo a compañeros generacionales (y en algún caso de habitación-cama) a Los Nastys y The Parrots; y utilizan ese supuesto exotismo español como un aval más, como si parte del discurso fuera: “somos chicas, somos jóvenes, hacemos garage, pero también somos españolas, y todas estas guiris que tenemos alrededor no.”

5. Son caso de estudio
Todo el mundo opina, nadie coincide en centralizar una opinión común. La incomprensión de algunos se encuentra con la celebración de otros; la estupefacción de unos se da de bruces con vídeos viéndolas actuar en cadenas-programas como KEXP, colocándose en el puesto #2 de ventas en la tienda Rough Trade en la primera semana; en ver cómo sellos como Burger Records, entre otros, se frotaban las manos al verlas formar parte de su catálogo; en conseguir actuar en festivales-olimpo de la música en directo como Glastonbury; en sonar en radios satelitales como la americana Sirius XM; en ver cómo grupos como The Libertines, Black Lips, Mac DeMarco o Patrick Carney de The Black Keys alaban y citan las canciones de las muchachas como algunas de las mejores de los últimos años. La frase más repetida los últimos casi dos años al hablar de la banda ha sido: “¿me puedes explicar lo de las Hinds?”. No, no puedo. Y que nadie lo entienda mola todavía más.

6. Tienen un hit
Bamboo, una canción que aunque no entiendas ni una sola palabra de lo que cantan, y pese al descarado sonido a trompicones cerca de los Libertines más desvencijados, al escucharla la primera vez la vas a tararear el resto de tu vida. No son casualidad las más del millón de reproducciones que tiene esta canción en Spotify o el medio millón de reproducciones en YouTube. No es un hit cualquiera, es uno hecho por dos chavalas hace dos años que ha conseguido dar la vuelta al mundo como sólo lo han conseguido Julio Iglesias, David Bisbal o Alejandro Sanz.

7. Sacaron un “grandes éxitos” antes de tener disco
No es una pechopalomada, es la pura realidad: hace unos meses el sello londinense Lucky Number Music, que hace días publicó su debut formal, editó la primera referencia más o menos larga: seis canciones recopiladas de los singles, 7’’ y material que fue viendo la luz en estos dos años. Por encima, han tenido el santo coño (o las agallas para los pudorosos) de titularlo Very Best of Hinds So Far (es decir, Lo mejor de las Hinds hasta ahora). Bravo.

8. Han abierto el melón para que se hable de la escena española fuera
Hace unos días The Guardian publicó un reportaje acerca de la escena garage o rock emergente española. No es la primera vez que sucede esto. Antes del boom de las Hinds, pocos reportajes tan recurrentes y con tanta visibilidad se podían encontrar entre los principales medios internacionales. Muchos de los grupos que rajan de ellas pueden llegar a verse beneficiados de su éxito. Y más aún, quién sabe: quizás aquellos grupos que envidian (mal) su éxito pueden llegar a bajarse a su pilón y telonearlas en alguna maratoniana gira mundial. Molaba, ¿eh?

9. Han desprovisto de discurso político a las bandas de mujeres
Esto no es precisamente bueno, o al menos no desde un punto de vista combativo o políticamente correcto, si tenemos en cuenta los últimos treinta años de “bandas de mujeres”, pero… ¿malo? ¿Por qué debería serlo? Simplemente ES. La realidad es que al grueso de grupos compuestos sólo por mujeres (no hablamos de artistas en solitario o grupos hechos a pachas) se les suele poner el sambenito de riot grrrls. El apoliticismo de las Hinds, la frivolidad y el carácter completamente despreocupado y desprovisto de discurso de sus letras las saca completamente de esa órbita. Han logrado colisionar la idea de “girl group” con la de “anti riot” o “garage lolita”. Las feministas punkarras deben estar revolviéndose a base de bien. Y si no lo están, que se miren este vídeo.

10. Se ha generado el odio interescénico
La escena independiente o alternativa siempre ha sido muy cínica, muy bien-queda, muy lleva-y-trae, pero pocas veces se ha manifestado abiertamente el odio o rechazo a otro grupo. Cierto es que en los últimos años con el boom del indie mainstream las opiniones comenzaron a dividirse, pero al fin y al cabo muchos de los grupos que forman parte de ese circuito tienen lazos o relación entre sí o con alguien afín a ellos. En el caso de las Hinds, no. Por tanto, verso libre: rajadas a tutti, aguas divididas, mutis en algunos foros y fuego cruzado en otros. ¿Fue sin querer queriendo, como El Chavo del 8?

11. El Sálvame del indie ha entrado por la puerta grande
El punto anterior ha llevado a este otro: los comentarios negativos, las críticas, las rajadas, las puyas, las clavadas por la espalda, los mensajes en clave… se han mezclado con la exposición de algunas relaciones, reales y conjeturadas, de algunas miembros de la banda. Algo muy machista: del mismo modo que no se convierte en comentario repetido cuando algún músico de renombre (hombre) de la escena independiente acaba teniendo algún tipo de relación sentimental con algún músico de igual renombre (mujer), ahora que el protagonismo ha recaído en ellas, los comentarios sobre las relaciones reales (con músicos de Parrots o Trajano!) o conjeturadas (y cantadas por C. Tangana en C.H.I.T.O.) han convertido los foros de los seguidores de este circuito en un Sálvame Indie que podría tener más audiencia y espacio que Los Conciertos de Radio 3.

12. Son la bandera de la generación 199x
No te sientas viejo: lo eres. Ellas han nacido todas en la década de los ’90 y tú igual sí, pero IGUAL NO. Con lo bueno (la visibilidad) y malo (la frivolidad y ese carácter de fiesta permanente que exhiben en sus vídeos) de ello, el cuarteto ha logrado poner en común la existencia de una nueva generación, que ha superado a la Generación Next e incluso a la Generación Loewe. ¿Puede llegar a ser la Generación Hinds? Sólo queda que Pablo Motos las invite a tirarse en parapente en las afueras del estudio o a comer bocadillos de cucarachas con cebolla caramelizada dentro del plató de El Hormiguero.

13. Han reiniciado una escena muerta
El garage en España no había muerto, pero había perdido cierto fuelle. El boom de hace un lustro, cuando bandas como Mujeres, Novedades Carminha, Fuckin’ Bollocks, The Right Ons o Juanita y los Feos, entre otros, comenzaban a verse ocupando espacios mayores. Algunos de ellos ya no tocan más, otros han crecido (y mucho, como el caso de Novedades Carminha), pero en general había perdido cierto interés mediático y programático. No sólo eso, sino que aquella generación internacional de bandas garageras femeninas como Vivian Girls, Dum Dum Girls, Best Coast o Frankie Rose and The Outs, entre otras, que parecía acabada, parece estar siendo relevada, salvando las distancias, por el interés mediático a escala internacional que están cosechando las Hinds.

14. Han llevado el hooliganismo al indie: o conmigo o contra mí
Si hace un año nos confirmaban en la entrevista que les hicimos que su lema era “nuestras reglas, nuestras mierdas”, parece que en este último año, al ver tanto fervor negativo entre algunos de sus compañeros de profesión, han decidido extremar aún más su discurso. El Leave Me Alone (es decir, Dejadme en paz) del título de su radiante álbum debut, y las incendiarias declaraciones en algunas de sus últimas entrevistas parece que las está llevando a tomar un tono de hartazgo diferente al de la empatía que tenían con aquellos que las envidiaban un año atrás, y que el “o conmigo o contra mí” puede ser un buen eslogan contemporáneo de lo que piensan. O igual no.

15. Han hecho versátil la etiqueta de “grupo atractivo”
Parece una muletilla de un señor con bigote de 64 años, taxista y asiduo al Bar Iberia; pero las Hinds son atractivas en todos los sentidos: en el estético (son insultantemente jóvenes, lozanas, resultonas), el ético (superficiales, frívolas, apolíticas, frescas, desenfadas: si eso no es ir contra la corriente en la Generación post-15-M, ¿qué lo es?), el musical (sean malas o buenas, te mojarás y elegirás con quién matarte, tendrás tu postura y la defenderás a muerte) y el de elemento de interés (puedes no saber si es un grupo de música, puedes pensar que son it girls que salen en las revistas, puedes creer que no son españolas, puedes pensar que son protagonistas de una serie de moda, pero has llegado a ellas, sabes que existen, han trascendido).

16. Está pasando
Lo estamos viviendo en streaming, como un reality show que va contándonos sus conquistas, sus fallos, sus heridas, sus tintes, sus nuevas canciones, sus cosechas. Retransmiten su día a día y nosotros lo comentamos, lo intentamos engordar o reducir, pero están (desde el punto de vista del espectáculo) en el aire. ¿Cuántos grupos pueden decir eso?

 

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