2 marzo, 2015. Por

Miguel Campello

De desguaces, bichos y flores
Hablamos con Miguel Campello, ex líder de elbicho, en plena gira de presentación de Camina, su tercer LP en solitario
Miguel Campello

Sin romper con su pasado, y a la vez reinventando el sonido de la música fusión a cada palabra, Miguel Campello sigue siendo aquel bicho al que su madre gritaba para que deje de golpear tambores en las marchas de moros y cristianos y aquel heredero de la chatarra que encontró en la fusión de las músicas una válvula de escape donde construir insondables estructuras de canción post-folk.

Ahora, con el tercer álbum en solitario tras la ruptura (o descanso) de elbicho, el ilicitano continúa dando puntadas a Chatarrero, el proyecto en el que se encuadran estos primeros movimientos como solista. Camina, publicado hace tan solo tres meses, se ha convertido en su ejercicio más sosegado y reflexivo y un revulsivo con el que está petando escenarios de todo el país, como hará este viernes 6 de marzo en la Joy Eslava madrileña. De esta nueva etapa, de la anterior y de la que viene hablamos con Campello a corazón abierto:

Notodo: Lo que más se aprecia de Camina es ese tono con tempos más lentos, menos acelerado y menos progresivo. ¿Es este el comienzo de una etapa más relajada, un disco de “hacerse mayor”?
Miguel Campello:
Depende de lo que te pidan las canciones: se sigue manteniendo cierto punto punky, pero con el tiempo te vas dando cuenta que los ritmos que uno acaba implementando en sus canciones responde al ritmo que mantiene en su vida diaria. Muchas veces, cuando estás componiendo canciones, el oído te va pidiendo que haya cosas de las que te vayas quitando, o las vayas transformando en algo más orgánico.
“Cabrearse con algo por lo que anteriormente has estado luchando es un poco insolente ”
NTD: ¿Que hayas bajando las revoluciones rítmicas tiene que ver también con este nuevo ritmo de vida más rural, ya lejos de Madrid?
M.C.:
Un poquito sí, puede ser. Conforme te vas haciendo más mayor lo ves de otra manera. A mí no me gusta insistir con cosas ya hechas: me gusta seguir disfrutándolas pero también ir aparcándolas para que las nuevas tengan su protagonismo. El cambio que pueda haber es una reacción de tu estado anímico o personal. Hay veces que hago cosas mucho más punkis, pero no sé si tiene mucho que ver con la propuesta que estoy haciendo ahora como Chatarrero. Me crearía otro proyecto para hacer ese tipo de cosas y me llamaría Los Rockipankis (risas).

NTD: ¿Compones para un público concreto entonces? ¿Crees que has encontrado un “perfil editorial” en esta faceta de Chatarrero?
M.C.:
Nunca me metería en saraos muy gordos, no haría un disco de hip-hop, por ejemplo. Con elbicho teníamos un hueco, y nos etiquetaban como world music, facilitando la posibilidad de jugar con diferentes estilos, y yo vengo de ahí y sigo pensando en lo mismo; en que me da igual de dónde sea el tambor, al final piensas en un ritmo y lo ves caminar. Pero sí que es cierto que no me metería en cosas muy radicales, tanto por mí mismo como por ese respeto que tengo a ciertos estilos y ese miedo de no saber defenderlas. Quizás te metes a hacer un disco a lo Chemical Brothers, pero luego cuando estás arriba del escenario tienes que creértelo, sino no sirve para nada. Si mi inquietud no pasara por tocar en directo me metería en otras historias, pero para mí lo principal es el escenario.
“No me gusta insistir con cosas ya hechas ”
NTD: Leí por ahí que algunos de los discos que más influencia han tenido sobre ti han sido los que son sólo guitarra y voz, como los de Silvio Rodríguez. ¿Ves que tu proyecto puede llegar a transformarse en algo más íntimo y menos fusión?
M.C.:
Me gustaría que existiesen los dos. Supongo que llegará un momento en el que tendré que elegir, pero me hace ilusión poder hacer convivir ambas facetas. A veces pasa que una canción con un ritmo más progresivo cuando me invitan a cantarla en la radio acaba transformándose casi en una versión hecha por un cantautor, y también me gusta que una misma canción pueda tener esa versatilidad interpretativa. Al fin y al cabo, el grueso de mis canciones nacen de esa manera más íntima y desnuda, y es triste ver cómo muchas veces te acabas olvidando de esa desnudez cuando la vistes con tantos elementos, variando estructuras, metiéndole caña por todos lados. Había un monólogo de un humorista americano que decía que las balas deberían costar 18.000 U$S, y ahí ya iba a ver todo el mundo cómo se pensaba a quién dispararle y no ir por ahí como Billy, el niño (risas). Y muchas veces a los músicos nos pasa eso: creamos rascacielos altísimos para canciones, cuando si construyeses un bajo también sobreviviría y lograría transmitir emoción y verdad esa misma canción.

NTD: Dices que te interesaba explorar cuestiones básicas: el aire, la lluvia, el sol, el llorar, el reír. ¿Por qué te apetece hablar más de cosas tan neutrales y menos personales?
M.C.:
Porque a veces te pones a pensar en cosas para poder intentar echar una mano en el momento en que vivimos. Cuando yo menciono como influencia a Silvio (Rodríguez) o a (Joan Manuel) Serrat hablo precisamente de eso: son tipos que te está pegando hostias por todos lados y tú no te das cuenta, sea hablando de amor o de política. Mis ídolos políticos son ellos. Ojalá los políticos pudiesen dar sus discursos con música, sería más “bonito”… aunque depende de quién te lo cante. Como cuando ves una viñeta de El Roto: de una manera tan sencilla y con una frase logra condensar un gran ideal. Y yo ahora tiendo a eso porque vengo de una banda (elbicho) en donde no cabía nada, y estaban todos los huecos cubiertos, y a veces me faltaba el aire.
Con elbicho me planteé cuánto tiempo iba a poder aguantar viviendo esa situación: componer algo y tener la exigencia de que a las seis personas que están contigo les guste, y eso es casi imposible y una situación de tensión y ansiedad constante. Es algo que durante mucho tiempo funcionó, pero luego ya se hizo difícil. Ahora, estando solo, disfruto del punto ese de libertad y de impulsividad que antes era complicado encontrar.
“En elbicho no cabía nada, estaban todos los huecos cubiertos y a veces me faltaba el aire ”
NTD: Pero si bien estar solo te da mayor margen de libertad también te da la presión de haber dejado atrás una marca que funciona a todos los niveles, que en este caso era elbicho. ¿No sientes esa presión de tener que volver a rendir ciertos exámenes?
M.C.:
No, porque nunca he pensado en ello. Al final el inicio de este proyecto en solitario es un nuevo paso dentro de la película que me monté cuando empecé a hacer música, y en esa película ha tenido su lugar tanto elbicho como otros proyectos anteriores, y los que quedan por venir. Sí que hay cierto respeto a enfrentarte a una nueva etapa, pero siempre he logrado encontrar puntos en donde encontrarme cómodo, y en donde la ruptura con lo anterior no sea tan radical: por ejemplo, yo sigo trabajando con Víctor Iniesta, con el cual he compuesto casi todas las movidas de elbicho, y sigue siendo un socio importante, como Eduardo Pacheco. Creo que lo importante es poder encontrar espacios de libertad, y eso sólo se consigue creando proyectos paralelos, abriendo tu mente, y escuchando tanto a Camarón como a La Mala, Bob Marley, El Payo Malo, Alpha Blondy, Silvio Rodríguez o El Canijo de Jerez.
Hay que respetar también la falta de energía que genera estar lejos de la gente que forma un proyecto contigo, tratando a trompicones de mantener algo por correspondencia, casi; y eso es lo que nos pasó a elbicho en los últimos años. Lo que me molesta es cuando hay gente que te reclama que no cambies, y me recuerda a eso de “no te bañes que acabas de comer” (risas). Me he comido malos rollos de peña por redes sociales que no acabo de entender, pero he tenido la suerte de que han sido muy pocos. Es como cuando Rosendo decía que también le dio pena que se separasen los Leño, y a mí me pasa igual: me da pena que elbicho hayamos aparcado el proyecto pero pasa lo mismo con las novias, con los amigos, con todo. Incluso hay músicos de elbicho con los que prácticamente no nos vemos porque las vidas van cambiando, y algunos van teniendo hijos, otros ritmos de vida, otros proyectos, otros círculos.
“Mis ídolos políticos son Silvio Rodríguez y Serrat ”
NTD: Una de las incorporaciones más notables al sonido de Camina son los vientos, con canciones que son casi simulacros de una big band. ¿Te apetecía ir tirando para esos derroteros?
M.C.:
La danza del fuego es la que más tiene esto: yo recuerdo que en Elche, de crío, viví mucho lo de los moros y los cristianos, y yo me quedaba prendado con el rollo de los tambores y los metales, mucha gente tocando a la vez, y en La danza del fuego es donde se hace más claro. Me hubiera flipado hacerlo con una big band de verdad, pero me apetecía ampliar el espectro pero siendo respetuoso con lo que iba a poder hacer en los directos. Al final creo que sí he conseguido dar un paso adelante e incorporar algo nuevo, manteniendo la ambición de ese paso adelante, pero encontrando la viabilidad para poder hacerlo.
“Disfruto del punto ese de libertad y de impulsividad que antes era complicado encontrar ”
NTD: También sigues manteniendo ese pulso con folclores como la música bereber o el flamenco, algo que ya estaba en elbicho. ¿En ningún momento te planteaste para esta etapa en solitario romper con algunos de los rasgos más identificativos de elbicho, que podían ser estos?
M.C.:
Al principio de Chatarrero sí que me quité algunas cosas, como la falda, que era una seña de identidad mía por la identificación con la danza sufí, que he aprendido yo solo arriba del escenario mareándome. Me la quité un tiempo y me sentía un poco en pelotas arriba del escenario. Sentía que el personaje que yo siempre fui arriba de un escenario no tenía la culpa. Era un ejercicio de esfuerzo por dejar atrás ciertos símbolos. Echo de menos la falda incluso en la portada del disco. Y renegar de cosas que te han ayudado antes, sea tu barrio, tu gente, tus colegas, no es bueno para uno mismo: todo es importante.

NTD: ¿Haberte planteado quitarte ciertos símbolos de tu etapa con elbicho es porque aún te pesa el pasado?
M.C.:
Quien me quiera llamar elbicho que me siga llamando así (de hecho, el nombre viene de pequeño, cuando mi madre me llamaba “bicho”), y no me voy a cabrear ahora por eso: de hecho, hasta mi padre es “el padre del bicho”. Cabrearse con algo por lo que tú anteriormente has estado luchando es un poco insolente. A mí me encanta que los colegas del colegio vayan a verme a los conciertos, por ejemplo.
“Debería estar prohibido pinchar en la radio una misma canción diez veces en una hora ”
NTD: Es el tercer disco tuyo en solitario pero es el primero que haces sin Warner, y abres una etapa sin un apoyo multinacional. ¿Cómo lo estás viviendo?
M.C.:
Ya venía oliéndomelo desde hacía tiempo. Nunca dejo de escribir canciones porque sé que en algún momento voy a tener que sacar un disco, sea como sea: el día que deje de escribir canciones ya no habrá más Miguel Campello. El cambio que yo vi desde los primeros años trabajando con Warner, cuando estaba aún con elbicho, hasta estos últimos años de la etapa como Chatarrero, ha sido bestial. Pero no siento especial vértigo, porque incluso cuando estaba con Warner ya te sientes más o menos culpable por no vender discos, y te plantean la movida desde un punto de vista muy pesimista.
Para mí fue muy jodido porque yo me llevaba muy bien con la gente de la compañía, nunca me dijeron lo que tenía que hacer, me dejaban meter canciones de quince minutos… Tengo mucho agradecimiento con ellos, y hemos acabado de una manera amistosa, pero hay cosas que eran mejorables. Supongo que ahora será más difícil poder viajar a Latinoamérica, por ejemplo; pero del mismo modo que hay cosas que serán difíciles también pienso en el proyecto de un modo más directo, sin esperar que me pinchen en radios comerciales ni nada por el estilo. De hecho, agradezco que no me pinchen en radio fórmulas (o como me gusta llamarlas a mí: cadenas de degollación): quiero que el que me pinche lo haga porque le gusta de verdad, pero de mi mano no saldrá el dinero para estar sonando en un sitio que no me representa ni a mí ni a mi gente y del que no me gusta su mecánica. Debería estar prohibido pinchar en la radio una misma canción diez veces en una hora.
“El que me pinche que lo haga porque le gusta de verdad: no pagaré para estar sonando en un sitio que no me representa ”
NTD: Muchos de los grupos que formaban parte de aquella escena que se denominó como mestizaje o fusión han terminado, como Ojos de Brujo, Chambao, Mártires del Compás, Los Delinqüentes… y ahora estáis emprendiendo carreras solistas. ¿Cuál es tu percepción del estado de aquella escena, hoy?
M.C.:
Con La Mari (NdeR: de Chambao) y Marinah (NdeR: de Ojos de Brujo) he hablado, y ambas andan con sus discos nuevos, pero cada uno estamos desde puntos diferentes. En general veo que es un momento de incertidumbre: ya no podemos llevar las bandas que llevábamos antes, ha cambiado el panorama de festivales y el circuito está más limitado para determinados estilos, del mismo modo que hace cinco o seis años era al revés. Sobre todo se nota en el circuito de directos, que se ha cerrado: los festivales ahora son para el circuito indie, los conciertos que antes se hacían con dinero de ayuntamientos han desaparecido o se hacen sólo con los teres artistas que salen en la tele y las grandes estructuras multinacionales están todavía tratando de adivinar los próximos movimientos. Afortunadamente quedan sitios como La Mar de Músicas, los WOMAD que quedan, el Etnosur, el Pirineos Sur… pero echo de menos más variedad en radios como Radio 3, a veces.

NTD: ¿Ves que los medios están muy sectorizados, en ese sentido?
M.C.:
Creo que hay gente que quiere escuchar cosas en la radio mientras curran en su taller, y no pueden hacerlo, y creo que antes no era así. En las radio fórmulas, sobre todo, parece que todo el año es verano, porque pinchan todo el rato la canción del verano. Hay una dosis mínima en la radio, pero incluso en las radios alternativas: ¿por qué hay que hacer todo el rato caso a ese género que es tendencia durante unos años y no hacerlos convivir? Si el ñu metal, si el mestizaje, si la electrónica, si el indie… No entiendo por qué no puede haber lugar para todos.
“Si mi principal inquietud no fuera tocar en directo haría músicas más radicales ”
NTD: ¿Cuáles serán los próximos pasos del proyecto? ¿Hay proyección internacional?
M.C.:
Me gustaría mucho ir a países como Argentina, pero como te decía antes, movilizar un avión con cinco músicos a 12.000 kilómetros es complicado si no tiene algo sólido o alguien que lo esponsorice. Me jodería mucho perder el contacto con Latinoamérica por no tener medios o porque no aparezca alguien que vea que es un proyecto que tiene recorrido allí, porque se equivocan: en Buenos Aires cuando fuimos con elbicho llenamos dos días seguidos el Niceto Club, que es una de las salas más importantes de la ciudad, según nos han dicho. El objetivo es que cada disco pueda tener el mayor recorrido posible, pero también te digo que me apetece más ver crecer a mis dos niños que hacerme la vuelta al mundo y perderme cosas de las que luego me puedo arrepentir.

Gira:
06.03: Madrid. Joy Eslava
07.03: Córdoba. Simbala
18.03: Lorca (Murcia). Teatro Guerra
21.03: Bilbao. Kafé Antzokia
25.04: El Ejido (Almería). Carpa Anexa Skybar
08.05: Terrassa. Sala LaFaktoriaPlaza

Miguel Campello