26 julio, 2011. Por

Guillamino

Fang
El músico barcelonés Guillamino da un golpe sobre la mesa con una reyerta de ritmos de maridaje revival-modernistas
Guillamino

Dentro de esa argamasa de pop 2.0 que incorpora, a la vez que referentes de corte ochentero, una apertura de miras que no claudica ante el experimento con materiales de analogía digital o de técnica asimétrica ambigua en lo que a formato canción se refiere, estamos viviendo una época dulce en nuestro país, aunque el grueso de esos artistas se concentren en salas de pequeño (o, como mucho, mediano) aforo y su escape fortuito del underground hacia escenarios internacionales ya no sea sólo verbal, sino también tangible. De esa escena que no lo es pero que comparte una filosofía peculiar y agradecida por conectar elementos de ámbito digital y de ámbito analógico, de terreno torrencialmente revival pero moderno y de estructuraciones tan pop como electrónicas nos topamos, sí, con El Guincho (Rey Midas de lo que os cuento), bRUNA, Pional, Fibla, Hyperpotamus, Balago, The Suicide of Western Culture, pero también con Guillamino, uno de los músicos-grupo que más recorrido lleva entre todos los mencionados y que aplica dosis de funk, disco, pop de producciones de radiofórmula post-Motown en los ’80 y que hace guiños tanto a Prince como a James Murphy con un desparpajo, un garbo y un sentido de la escena como concepto aperturista envidiables.

No os hablo ni de una tendencia ni de algo estacional, fundacional ni genérico: os hablo de pop. Pop en el sentido más amplio, menos caduco y receptor de sintonías que traspasan épocas, escenas y reformulaciones. Guillamino no nació ayer: cuenta consigo con un buen puñado de discos, EPs, colaboraciones, ediciones en países como Japón, giras europeas, cabeceos en escenarios como el del Sónar y maridajes textuales como el que utiliza de Gilles Peterson para resumir su carrera (“Guillamino es realmente alguien a vigilar. Lo tiene todo: soul, beats, voz, ideas…”). La realidad, a la hora de aceptar su posición en la escena musical de nuestro país, quizá sea algo más injusta con este músico/productor barcelonés, si bien con el EP que precede este material, Whip Gymnastix, y el actual material que nos presenta, Fang, comenzó a amenazar para cambiar las tornas. Su situación actual, como artista de ghetto que fabrica beats de un groove incontestable pero sólo consumido (y consumible, quizás: ahí reside el “problema”) por minorías avezadas, es lineal y permanente, pero ahí es donde entran canciones como Telepath Lover, Kiss in Cheek, Help Me o Fang Fosc, pasos adelante en una música de baile que coquetea con la bossa-nova y la lírica portuguesa a la vez que amplía su espectro hacia el neo-soul practicado por el Prince de producciones atípicas (¿el de 1999?) pero sin perder su esencia funk-disco-soul o la electrónica urbana, los samples casi discotequeros y una producción ensimismada, de la misma manera que Díaz-Reixa en su Pop Negro, con ritmos de las grandes producciones del pop ochentero. Quizá sea hora de que la expansión de Guillamino vaya por zonas en donde el góspel, la bossa, el funk, el r’n’b y el pop de la escuela Motown y, más tarde, de Prince y Michael Jackson vuelva a tener su merecida vela en este entierro. Os propongo un nombre: Guillamino.

Guillamino

+ INFO

Artista: Guillamino

Álbum: Fang

Género: Funk ochentoso

Discográfica: Bankrobber

Año: 2011