21 Abril, 2016. Por

Alberto Acinas

El Péndulo
El ruralismo es el nuevo punk; o Alberto Acinas haciendo de Palencia la cuna anti-folk
Alberto Acinas

El ruralismo es el nuevo punk. O al menos consigue subvertir más las corrientes ordinarias de los géneros artísticos. Si no, que se lo cuenten a algunos de los proyectos más interesantes y singulares del territorio neofolk estatal: propuestas que convierten desde el flamenco a la jota o la saeta en una punible nueva opción para el pop, el rock o el punk.

Somos la semilla
En una órbita que se alinea con propuestas que van desde históricos agro-pop como No me pises que llevo chanclas hasta nuevos revulsivos que han logrado deconstruir y reconstruir la canción tradicional popular en un artefacto tan inclasificable y salvaje como singular y personalísimo como pueden ser compañeros de escena y entorno como Martín Guerra, Roldán, Lorena Álvarez, Dúo Cobra, Pablo Und Destruktion, Fee Reega, Ojo Último o Alberto Montero, el palentino Alberto Acinas deja de amenazar con trabajos considerados casi maqueteros (los CD-R que fue mostrando en su Bandcamp durante años) y da un paso adelante con respecto al que supuso su presentación formal hace algo más de un año (el single de 7’’ Cada cual con su mal) y lanza El péndulo, un álbum (o un 12’’) con quince canciones breves (la mayoría no llegan a los dos minutos) que bucean entre el antifolk castellano-leonés, la renovación post-tradicionalista, la icónica, asalvajada e irónica canción de autor, el cuentacuentos proto-punk y el ruralismo más enrarecido.

Campo a través
Compuestas en su mayoría en México (país donde ha residido los últimos cinco años) pero sin olvidarse del imaginario cultural de su Palencia natal (de los ritmos danzantes a las jotas y redondillas) ni tampoco de una vis contemporánea que delimita el anti-folk (hay ecos de Moldy Peaches) con el punk acústico (ciertos ramalazos a los primeros Jaakko & Jay) y obsesionado por las “grabaciones de campo” (es decir, con alergia a los estudios de grabación), Acinas se rodeó del núcleo duro de lo que era La Débil en el estudio La Zona Temporalmente Autónoma y convirtió aquella sala en un bosquejo de aires naturalistas repleto de horizontes apátridas embutidos en un cóctel inalienable de baja fidelidad.

¿Cómo suenan las canciones?
En El Péndulo nos monta a caballo y nos pasea por una suerte de western-punk-folk rural (En este pueblo), acelera una saeta que canta al lodo y al oro (Monedita de Oro), combina un riff místico de primera clase de guitarra con un deslavazo rock incidental (Fantasma), muta en un irónico cuentacuentos acerca de las vicisitudes del dolor (El curandero), desmenuza el folclorismo flamencoide a hostias (Te lo tengo dicho), bascula con guitarrazos desalineados en una auto-terapia de choque (El péndulo), merodea un vals para narrar sus historias con el diablo (Muros), canta tembloroso a los temores de la belleza (Jaguar), muta en una apasionada y afilada versión de la Lorena Álvarez de su primera cinta (Alma errante y El llano en llamas) o del Pablo Und Destruktion de sus movimientos proto-punk (La Roca), saca pecho de sus propias dinámicas cotidianas (Lo mucho que te pierdes), amenaza con acercarse al perfil de El Chivi y Juampa y la raja pero sin guarrerías (Ahora tengo dos), camina por la cornisa de la jota-punk (Berrinche) y hasta parece imitar al Manolo García más doméstico (Gran cantidad). El campo fui yo, no: fue Alberto Acinas, nuevo pope neofolk.

Alberto Acinas

+ INFO

Artista: Alberto Acinas

Álbum: El Péndulo

Género: Punk antifolk

Discográfica: Autoeditado

Año: 2016