Migala y Manta Ray fueron dos de las formaciones nacionales que más se preocuparon de privilegiar progresivamente atmósferas y texturas en detrimento de la voz en su discografía, hasta el punto de arrinconarla prácticamente en sus últimos lanzamientos. Tras la disolución de los primeros, Abel Hernández, bajo el alias de El Hijo, se atrevió a situar en primer plano su grave garganta al servicio de unas canciones que reivindicaban cierta herencia melancólica y mediterránea de los hasta hace poco denostados cantautores de los 70, como Serrat. Elle Belga, el proyecto de Josele García, voz y guitarrista de Manta Ray, y su pareja, Fany Álvarez, parte de presupuestos no demasiado alejados a los de Hernández, aunque hayan preferido extremar el cuidado por la sutileza y el detalle. Ya hace cuatro años que ambos redescubrieron el peso de la voz en la canción en un abortado proyecto casero de nanas que esperamos desempolven alguna vez. En su disco de debut, 1971, el armazón instrumental (básicamente guitarras y percusiones sampleadas, además de mantos de vientos y cuerdas) fluye de manera limpia y cristalina para arropar en segundo plano, y nunca para enterrar, las atemporales melodías vocales del dúo.
Sin duda, la gran perla del disco es Todas las cosas, una de las más brillantes canciones que hayamos escuchados en años. Con todo, esta oda a la infidelidad como refuerzo del amor verdadero, que tampoco está tan alejada de algunas de las primeras canciones de Manta Ray, no es del todo representativa de 1971. Ese papel le corresponde a La nana de la mora, una versión deshuesada y espectral de un tema de Paco Ibáñez a partir de un poema de José Ángel Valente. Y es que 1971 es un muestrario de folk-pop etéreo, lánguido, misterioso y líquido que recuerda puntualmente (La reina) a los Low del Things We Lost in the Fire, puro slowcore puenteado por vientos. Las canciones de Elle Belga son pequeñas miniaturas de orfebrería depuradas al extremo cuyas letras parecen valerse de la imaginería popular para desgranar escenas cotidianas, como sucede en Mi conciencia o Yo podría dar mi voz, cuyos toques de americana les han valido la comparación con el último material de M. Ward, aunque en nuestra opinión se encuentren más cerca del pop brumoso que practicaron en su día Mus. No por casualidad, uno de los colaboradores del disco es Fran Gayo. Sí, añoramos a Manta Ray, pero de su cantera no dejan de salir piedras preciosas.
Artista: Elle Belga
Álbum: 1971
Género: Folk-pop
Discográfica: Acuarela
Año: 2009
