12 noviembre, 2015. Por

Iron & Wine

Definitvamente quizás
Iron & Wine: 'Ya no existe nada original, todo se mezcla: lo demás es puro marketing'
Iron & Wine

Sam Bean es el nombre propio que se esconde tras Iron & Wine, aunque el artista norteamericano está lejos de necesitar un escondite o armadura con la que protegerse de su público. Así lo ha demostrado a su paso por nuestro país estas dos últimas semanas. Como defensor de la canción, Bean disfruta de la experiencia de tocar en solitario: subirse al escenario con su guitarra y preguntar al público: «¿Qué queréis escuchar hoy?». Las canciones tienen importancia en su esencia y para él, el mensaje y la historia es lo único que ha de prevalecer. Cambiar la atmósfera o la melodía forma parte del juego. Así cada concierto de Iron & Wine en formato acústico es completamente diferente.

En los últimos meses Iron & Wine ha publicado dos álbumes con material inédito de archivo y otro de versiones junto a Ben Bridwell de Band of Horses; todo ello bajo su propio sello discográfico Black Cricket Recording Co. Parece que el siguiente paso es un nuevo disco que convierta en pasado a Ghost on Ghost, pero de momento acompañado por el “qué” y huyendo del “cómo”, Sam Bean se alió del “quizás” al hablar de su presente, pasado y futuro con Notodo.com. Al menos algo sí nos dejó claro: Iron & Wine ya cuenta con nuevas canciones.
Entrevista y foto: Wilma Lorenzo


Notodo: En esta gira llevas un formato -guitarra y voz- que has defendido en numerosas ocasiones y que sin embargo sigue pareciendo el más arriesgado en un festival [Iron & Wine formó parte del cartel del BIME Live], ¿por qué actuar tú solo a la guitarra y por qué hacerlo en un festival?
Sam Bean:
La verdad es que hago muchos conciertos en solitario. La razón es que así gano más dinero (risas). Bromeo. En realidad es que me gusta mucho la experiencia de tocar yo solo. A veces los festivales exigen que actúes con banda, sin embargo también nos hemos encontrado con lo contrario: que me llamen para tocar yo solo. Eso resulta halagador. En todo caso, ya hay un montón de bandas en festivales, ¿no? Mejor hacer algo diferente.
“No me preocupa qué opina la audiencia: me preocupo de divertirme ”
NTD: ¿Es difícil sostener un show de estas características en un festival en el que quizás no todo el público te conozca?
S.B.:
Sí, a veces lo es, sin duda; pero me permite inventar mi propio concierto sobre la marcha e interactuar con el público que sí me conoce; y espero que así, contagiar a los demás. Es arriesgado, sin duda… Pero si sale bien es muy gratificante.

NTD: Y ofreces cada vez un concierto diferente.
S.B.:
¡Eso es! Me gusta cambiar todo constantemente y ya que puedo hacerlo, lo hago. Algunas bandas opinan que el sonido -definir el tuyo propio y que se manifieste en directo- es lo más importante; sin embargo yo soy un gran defensor de las canciones y como tal creo que lo único importante son ellas. Las letras, las historias… Eso se mantiene y es lo importante. Pero la forma de acompañar esas palabras e incluso las melodías; están siempre sujetas a cambio. Es divertido. No todo el mundo puede permitirse este lujo porque son varios artistas los que forman una banda y al final eso frena la capacidad de improvisación. Me parecería un error no aprovechar una de las mayores ventajas de tener un proyecto en solitario.
“Algunos se aferran a una etiqueta para saber hacia dónde ir: yo no lo creo necesario ”
NTD: Hace unos meses publicaste Archive Series Vol 1 y 2., álbumes en los que incluyes material inédito y canciones del comienzo de tu carrera. ¿Por qué decides mirar hacia atrás y cómo fue la experiencia de traer el pasado al presente?
S.B.:
Fue muy divertido y muy extraño… es que eran canciones muy muy antiguas. Imagina volver a ver esas fotos viejas de cuando ibas al colegio… Y verte a ti mismo con esas pintas (risas). Fue un poco así.

NTD: ¡Yo no habría hecho un álbum con esas fotos!
S.B.:
Ya, ya… Yo tampoco pensé que lo haría, la verdad. Me pasó como en esas fotografías en las que te miras y no te reconoces… igual, pero con una canción. Había olvidado mucho de lo que fui. Al final todos nos miramos en el espejo a diario y actualizamos la imagen que tenemos de uno mismo. Así que fue un gran recordatorio.

NTD: ¿Qué es lo mejor y lo peor de volver a una imagen del pasado?
S.B.:
Bueno, te respondo con una recomendación: si no eres capaz de reírte de ti mismo no lo hagas. Te lo tienes que tomar como algo divertido e incluso rescatar alguna cosa. Pero no acudas a tu pasado si vas a frustrarte porque entonces esa visita no tiene ningún sentido. Si quedas para ver las fotos de tu adolescencia no es para pasarlo mal.
“Ya no existe nada original, todo se mezcla: lo demás es puro marketing ”
NTD: En estos recopilatorios la mayor parte de las canciones fueron compuestas sin ninguna intención. No esperabas publicarlas, ¿notas diferencias en tu forma de escribir entonces y ahora?
S.B.:
No, el hecho de saber que ahora van a ser publicadas no ha cambiado mi forma de escribir canciones. Esas canciones son diferentes (por supuesto lo son) pero porque yo soy diferente. Me han pasado muchas cosas, he tenido muchas experiencias diferentes, he crecido como persona… Y además ocurre que no quieres escribir más sobre aquello que una vez escribiste. Así que buscas cosas nuevas. De todas formas creo que tiene sentido que esas canciones, dentro de lo diferente que puedan ser, tengan algo en común, porque al final son emociones que provienen de lo más íntimo de tu persona. Eso compite con tu intento constante de encontrar cosas nuevas que te entretengan a ti mismo. Nunca me he preocupado mucho sobre qué opina la audiencia o qué puede esperar… Pero sí me preocupo de divertirme.

NTD: No dudo que no busques contentar a la audiencia pero es inevitable saber que están ahí. Ocurre igual que con la vestimenta: no te vistes igual si te vas a quedar en casa que si vas a salir.
S.B.:
Vale, puede ser… Pero lo cierto es que nunca sé si lo que me he puesto va a gustar a alguien (risas). Quizás les guste más el pijama, quién sabe. No lo puedes adivinar hasta que no estás girando por eso mi filosofía es ponerme lo que quiera, con lo que más cómodo o atractivo me sienta; y con esa seguridad, salir. Y, ¿sabes?, es curioso, me ocurre muchísimo que las canciones que pensaba que no iban a interesar a nadie son las que más llaman la atención y viceversa (risas). Así que ya ves, imposible saber.
“Visitar mi pasado artístico ha cambiado mi perspectiva del futuro ”
NTD: ¿Crees que visitar el pasado va a cambiarte de cara al futuro?
S.B.:
Ya lo ha hecho. Es complicado poner la mano en el fuego con esto pero creo que me ha cambiado en cuanto a aprender a relajarme y disfrutar… Fue divertido ir atrás, escuchar esas canciones… incluso canciones que no me gustan nada. Descubrir cosas que hacía diferente por empujarme a mí mismo como artista. Pero al ir hacia atrás también vi que antes tenía mucha frescura y estoy contento por ser capaz de seguir siéndolo e incrementarlo. Por otro lado había olvidado muchas de esas canciones, volver a traerlas al presente ha sido todo un ejercicio.

NTD: Hablemos ahora de Sing Into My Mouth, disco que has grabado con Ben Bridwell [líder de Band of Horses]: ¿cómo surgió trabajar juntos?
S.B.: Ben
y yo crecimos en la misma ciudad. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y nos hemos ayudado el uno al otro con el comienzo de nuestras carreras. Siempre habíamos intentado trabajar juntos… Y hasta ahora.

NTD: ¿Y por qué covers?
S.B.:
Nuestra amistad creció intercambiando música, eso lo primero. Pero además, nos habría llevado demasiado tiempo poner ideas en común y crear un disco; y la verdad es que teníamos muchas ganas de grabar juntos. Así que como nuestra amistad había crecido con recomendaciones musicales del uno al otro, pensamos que qué mejor que hacer de esas recomendaciones que nos unieron, un disco. Además de lo bonito de vivir la experiencia de interpretar la música de otros.
“Me parecería un error desaprovechar una de las mayores ventajas de un proyecto en solitario: la capacidad de improvisar”
NTD: Así que este disco es un resumen de vuestra amistad.
S.B.:
Sí, en cierto sentido lo es. Aparece ahí parte de la música que ha rodeado nuestra relación. Cuando empezamos a preparar el disco y a enviarnos canciones, fue como revivir esa forma en la que intercambiábamos canciones cuando nos conocimos. Fue volver al pasado, muy emocionante.

NTD: ¿Qué dirías que os une y qué os separa?
S.B.:
Nuestras voces son completamente diferentes, desde luego, pero siento que los dos disfrutamos escribiendo e interpretando canciones que cuentan una historia. Nuestras canciones tienen un punto extraño, más que el de los demás. Nos gustan las canciones con historia, canciones en las que contar algo. No veo que nos separe nada más que la voz, la verdad.

NTD: ¿Después de la experiencia -y con algo más de tiempo- os proponéis componer juntos?
S.B.:
Quizás, quizás… Es que él está muy ocupado siempre (risas). Bueno y yo un poco también. Giramos juntos un par de semanas y quizás volvamos a hacerlo. Me encantaría. Trabajar con él ha sido una experiencia formidable que ya quiero repetir.
“Había olvidado mucho de lo que fui, y Archive Series me ayudó a recordarlo ”
NTD: Iron & Wine ha sido definido como el «pilar del folk del siglo XXI», ¿qué opinas de esta afirmación?
S.B.:
(Risas) Supongo que quien lo dijo de verdad lo cree, no lo sé… Yo solo escribo canciones. Creo que no soy folk, como no soy rock and roll o cualquier otra cosa… Solo escribo canciones que me gustan y me gustan diferentes tipos de músicas, así que intento que eso cale en todas las canciones. Pero ya sabes, los periodistas tenéis ideas algo divertidas… tú lo sabes bien seguro (risas).

NTD: No creo que esté muy alejada la afirmación de la realidad… Y ya que Iron & Wine es el pilar de s. XXI, ¿cuáles son los del XX?
S.B.:
Bueno, imposible responder a esto (risas), pero te hablaré de una artista con la que estoy trabajando ahora: Jesca Hoop. Creo que ella es maravillosa, hace folk y pop. En realidad su música es un conjunto de locuras. Pero volviendo al tema del folk, creo que actualmente la gente está saltando de un género a otro. Puede que haya algunos que se aferren a una etiqueta para saber hacia dónde ir, pero no es necesario. No creo que muchos artistas sean felices en esa tesitura porque todos escuchamos mucha música a diario como para ser capaces de filtrar un único estilo. Ya no existe nada original, todo se mezcla. Y todo lo demás es puro marketing.

NTD: Pero sí hay artistas que defienden su música como un ejercicio de estilo.
S.B.:
Sí, pero creo que tiene que ver con una forma de promocionar su música. Está fuera del proceso creativo. Creo que uno escribe, hace canciones y después llega el género; no hay intención de género antes de escribir. Al menos en los artistas que yo valoro y venero. Folk, jazz, blues.. lo que sea: escribe la canción y luego ya veremos.
“Resulta halagador que me llamen para tocar yo solo, sin banda ”
NTD: Has creado tu propio sello discográfico, ¿algún propósito más allá de publicar tus trabajos?
S.B.:
Solo nació para gozar de la autonomía que necesitaba para publicar mis canciones. Quizás algún día sirva para dar voz a otro proyecto diferente al mío pero de momento no. No es exactamente una decisión libre lo de montar mi propio sello, más bien es una necesidad.

NTD: ¿Pero dejas la puerta abierta a esa posibilidad?
S.B.:
Sí. Quizás… Como habrás visto “quizás” es mi palabra favorita. Todo puede ser respondido con un quizás sin miedo a equivocarte (risas). Pero es que la respuesta es esa. De momento no tengo tiempo para apoyar el proyecto de otra persona y sí que me gustaría, porque hay muchos artistas que me encantan de verdad… Pero la realidad es que estaba entre varios sellos, quería sacar nuevo material (bueno, no exactamente nuevo) y ahora ya lo tengo para cuando quiera.

NTD: Dos recopilatorios con material inédito, un álbum de versiones… ¿hay nuevo material de Iron & Wine?, ¿estás componiendo?
S.B.:
Siempre, siempre estoy escribiendo. Terminé el trabajo con Jesca, que es lo último en lo que he estado trabajando, y ahora tengo ganas de volver al estudio para ponerme con lo nuevo de Iron & Wine. Que será más pronto que tarde porque canciones ya hay.

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