19 junio, 2013. Por

El Violinista del Amor

Contra los fantasmas
El violinista del amor y los pibes que miraban reproducen un glosario de canción protesta
El Violinista del Amor

Quien siga diciendo que el arte y el compromiso tienen que ir separados, y que la militancia e implicación en cuestiones de índole social, económica y política debe ir al margen de todo tipo de manifestación creativa o de divulgación artística es que no sabe la que está cayendo. Como prueba, mil botones, pero en nuestro país músicos como Nacho Vegas, Kiko Veneno o Pony Bravo o plataformas de canción protesta colectiva como la Fundación Robo están lanzando auténticas proclamas combativas, cada uno desde su perfil, pero si de por sí son pocos los que intentan actualizar un cancionero popular de rebeldía y mantra. Sí lo ha hecho el sexteto El violinista del amor y los pibes que miraban, una suerte de muicro-orquesta contemporánea argentina de sonido eminentemente acústico, a medio camino entre la herencia de otros proyectos argentinos como Pequeña Orquesta Reincidentes o los rioplatenses El Club de Tobi pero con un tono que los acerca situacionalmente al proyecto Alvy, Nacho y Rubín o el balcanismo total de la No Smotking Orchestra de Emir Kusturica, otro pope de la implicación crítico-política. Y lo que resulta es una lucha contra los fantasmas del pasado, un grito a la memoria histórica y una proclama unidireccional, antifascista e implicada con tanto de humor propio como de hito de rebeldía de red social.

Con tanto de teatro musical como de rehabilitación de aquellos himnos que nunca fueron (o que lo fueron por poco tiempo) y de ejercicio de implicación a caballo entre la ironía y la reivindicación real, El violinista del amor y los pibes que miraban repasan el cancionero revolucionario del siglo XX con acento porteño pero con reminiscencias a la música que sonaba en las trincheras de las guerras de primera mitad del pasado siglo, con especial hincapié en la resistencia comunista, anarcosindicalista y socialista española antes, durante y después de la Guerra civil estatal de hace casi ochenta años. Por allí se pasean con un halo de sentido actual desde incombustibles himnos rojos como La Internacional (en este caso, instrumental) a cantos partisanos antifascistas como Bella Ciao, hitos del anti-franquismo de trinchera mutados ahora a canción popular rebelde como El tren blindado, Si me quieres escribir, En la plaza de mi pueblo o El paso del Ebro (o la culpable del “ay Carmela”), el himno de la CNT (A las barricadas), resistentes de la canción de autor protesta como Chicho Sánchez Ferlosio (Paloma de la paz, Canción de soldados o Los solidarios) o George Brassens (La mala reputación). Una manera no sólo de que dejemos de ser "los pibes que miramos", sino de convertirnos en auténticos violinistas del amor con voz y canción propia y de rehabilitar la canción protesta o los himnos fantasmales olvidados o recordados por minorías absolutas para gritar y proclamar cierto tono de rebeldía, descontento o indignación desde el único deporte cuyo esfuerzo mental también enriquece los músculos: el recuerdo.

El Violinista del Amor

+ INFO

Artista: El Violinista del Amor y los Pibes que Miraban

�lbum: Contra los fantasmas. Canciones e himnos de revoluciones que no fueron

G�nero: Canción protest(on)a

Discogr�fica: Autoeditado

A�o: 2013