Antiguos y barbudos, Fleet Foxes vuelven a poner la bala en donde su ojo predijo. Aquel revival purista, buenrrollero y que formó parte de una catarsis bonachona de un género (el folk) que parecía haberse quedado estancado en ver cómo artistas de la talla de Devendra Banhart o Vetiver cotizaban cada vez más a la baja y que se conformaba, a duras penas, con ver cómo algún proyecto femenino de guitarra y voz conseguía captar miradas, trasladó el interés del personal, nuevamente, hacia proyectos que hacían de la intimidad un acto cazallero de pura paz y belleza sónica. La coincidencia en tiempo, espacio y lugar con Bon Iver, Megafaun, Iron & Wine o Beirut no era mera coincidencia, sino un aplauso a las antiguas generaciones pero desde el ojo avizor del que redime el pasado con una buena dosis de futuro bien proyectado. Si su homónimo debut de hace tres años fue un relajante de frutas del bosque con olor a evolución del freak folk a la baja, Helplessness Blues consigue redondear con franqueza, pura armonía y extrema delicadeza un concepto de canción que recoge de la psicodelia ácida de los ’60 y ’70 bonitas formas que parecían extintas pero que, gracias a Pecknold y compañía, se convierten en realidad.
¿El esquema es el mismo? En un sentido de linealidad, no; en un sentido atmosférico, sí. Fleet Foxes continúan arañando melodías a partir de una maraña de armonías vocales que retroceden a la raíz del pop y al concepto de orquesta acústica para inmolar, siempre desde el karma y el espíritu zen, una horda inagotable de melodías que evitan lo bélico y se centran en la pureza. Interceptan el chacra y se pasean como si de una coral que aprendió a cantar en conciertos de Devendra Banhart se tratase, pero desde una perspectiva mucho más apasionada y centrada en las producciones milimetradas y cercadas con lupa. En Helplessness Blues se nota el advenimiento de nuevas influencias, mucho más propias de las etnologías, la música indígena latinoamericana y africana y una apuesta por el experimentalismo psicodélico que, al menos en su álbum debut, permanecía en un segundo plano. Permanecen en las canciones más pop ciertos ecos a la ñoñería y la sensibilidad de gente como Simon & Garfunkel o The Carpenters, pero no dejan escapar la posibilidad de hilar aquellos ecos con el fingerpicking marca registrada de Nick Drake, la energía hindú del George Harrison o el Brian Jones más infectado o la épica deformada de Elbow. Posiblemente las canciones de mayor impacto sean las que parten en dos o tres (obertura, trama dramática y desenlace épico) una única pieza, como si de una canción en formato música clásica fragmentada y virada hacia el folk global se tratase. Allí conviven entre la pureza y la poliarmonía canciones como The Plains / Bitter Dancer, The Shrine / An Argument o la gruesísima Grown Ocean. Cierto es que no hay ningún White Wynter Himnal ni ningún Ragger Hood (ni falta que hacía), pero aparecen, en esta ocasión, una mayor cantidad de formas melódicas que aceptan su método para no centrarse tanto en las melodías pegadizas, pero sí en las canciones que se corean a lo largo de tres o cuatro minutos. Battery Kinzie, Lorelai o la canción que da título al disco son, probablemente, las piezas más accesibles, aunque no por ello estemos diciendo que las otras nueve canciones son meros ejercicios marihuaneros de experimentación (el perfil de Akron/Family viene dice presente inmediatamente al pensar en ello), sino más bien canciones que juegan con matices más amplios pero, afortunadamente, no se olvidan de su querencia pop. Hippie, duerme tranquilo.
*Fleet Foxes estará girando los próximos días por nuestro país junto a Vetiver en Madrid y Barcelona (los días 25 y 27.11, respectivamente) dentro del marco del Primavera Club y los días 24 y 27.11 en Bilbao y Cartagena, respectivamente.
Artista: Fleet Foxes
Álbum: Helplessness Blues
Género: Folk orquestal
Gira:
24.11: Bilbao. Santana 27 (con Vetiver)
25.11: Madrid. La Riviera (Primavera Club) (con Vetiver)
26.11: Cartagena (Murcia). Auditorio (Cartagena Jazz Festival) (con Vetiver)
27.11: Barcelona. L'Auditori (Primavera Club) (con Vetiver)
Discográfica: Bella Union / Music As Usual
Año: 2011
