8 febrero, 2011. Por

Silje Nes

Opticks
El folk íntimo pasado por el filtro de la deformación y las impurezas melódicas de Silje Nes
Silje Nes

La política de racionamiento sensitivo de la noruega Silje Nes obstruye las formas del folk acústico actual y la coloca en una escena entintada de elementos, géneros y capturación sónica de lo más variopinta. La multi-instrumentista noreuropea nos presenta en Opticks, su segundo álbum, la condensación de un logro: colocar un género como el folk a la vanguardia del pop exótico, pasando en la mayor parte del minutado de las percusiones abrasivas a favor del marcaje silencioso, centralizando su poderío en la suavidad de su voz, la calidez armónica de cada una de las once canciones y la confrontación estructural de zonas dulces y verdaderos choques esféricos que la acercan a incidentes de electrónica minimalista, pop de alta fidelidad y experimentación circular. Una cabalgata extrema entre aquella mimetización de las cantautoras gélidas que han heredado de Björk y la pulsión actual de la canción de autor susurrada americana.

Silje Nes forma parte de una ola de artistas femeninas de procedencia, en su mayoría, europea que practican una suerte de pop inclasificable que vira hacia el folk, la canción de autor y dinamizan sus ritmos y armonías con instrumentaciones tan avanzadas como pobres, según se necesite. Hanne Hukkelberg, Susanna and the Magical Orchestra, Ane Brun, Rockettothesky o acercamientos más formales a gente como Juana Molina, St. Vincent, White Hinterland o Tiny Vipers sin dejar de lado las cotas de pseudo-electrónica enfermiza de Hauschka o Susumu Yokota hacen de la cantante noruega una suerte de macedonia evolutiva y se entiende su trabajo como una toma de posta del legado de artistas con perspectivas más orquestales como pueden ser Múm o Hjaltalín, por nombrar sólo un par. La clave de la diferencia de Nes con el resto es esa deformación vocal intempestiva, por momentos llegando a la molestia de la antes mencionada Juana Molina (o un deceso de Miguel Ángel Blanca en Manos de Topo) y en otros haciendo alarde de los destellos de suavidad aniñada, antojando al susurro como en una evolución de la nana (The Card House), en otros haciendo alardes de formas más cercanas al pop de, por ejemplo, The Dø (Silver > Blue), haciendo uso de la unión del ruido paranormal con la dulzura melódica poliédrica (Rewind) o del acercamiento hacia la electrónica, el eco y la difuminación textual (The Shades). Opticks es un paso adelante con respecto a su debut de hace cuatro años, Armes Room, por la económica gestión de los elementos en la que está inmersa en este segundo álbum: coloca la voz en un plano más cercano, utilizando tonos susurrantes del rollo semi-sexual a lo Christina Rosenvinge, haciendo delays y tonos de espera con sus cuerdas vocales rebajando la intensidad que oíamos en su primer disco en canciones como Over All o Recurring Dream, por ejemplo. Un logro no sólo de la producción sino de la filosofía del sonido que la cantante adopta para expresar motivos y pretensiones más que situaciones concretas. Aún así es justamente donde la gestión de sus recursos más básicos (piano, voz, cuerdas mínimas, percusiones muy lejanas y canciones centradas en la estrofa y el estribillo) como en los tracks Symmetry of Empty Space o Ruby Red donde la multi-instrumentista nórdica encuentra su faceta más personal y donde se la descubre más cómoda. El alzamiento de las bestias sí-silenciosas.

Silje Nes

+ INFO

Artista: Silje Nes

�lbum: Opticks

G�nero: Folk exótico

Discogr�fica: Fat Cat Records

A�o: 2010