Se dice que con la calma todo sale mejor. Los ejercicios bienpensantes que completan y engordan con material de obesidad pop las once creaciones de Travels en su tercer álbum son la perfecta banda sonora de una película austera, lenta y rítmica desde lo visual a lo casual. Isabel Coixet ya se lo estará pensando muy seriamente.
Hace tres años Mona Elliott nos presentaba el certificado de defunción de Victory at Sea, cuando Anar Badalov lo había hecho un año antes con Metal Hearts. De ambos ya se despuntaba cierta (o toda la) querencia por el pop delicado. Toda la que puede haber. Ambientes más bien sórdidos, bien congelados, envueltos en armonías limpias y, lo más importante, sin ser un coñazo (como suele suceder). Su homónimo primer trabajo y su sucesor, The Hot Summer, sirvieron de bonitos ejercicios de estilo para que, a la tercera, sea la vencida. Robber on the run no es sólo lo mejor que ha hecho el dúo en su corta carrera, sino también uno de los (hasta el momento) mejores discos del año y una onda expansiva que recupera el legado que han dejado dos de los más grandes (literal y metafóricamente) suicidas que ha dado el quiet pop, el folk ocasional y la depresión nostálgica de la música: Elliott Smith y Sparklehorse. Travels recupera esa herencia pero con una inyección de actualidad (cierta zozobra de materia electrónica y pseudo-jazz con cuantagotas), aportando gravedad con alergia a las piezas largas (en ningún caso alcanzan los tres minutos), desconectando las partes y volviéndolas a unir con verdadera destreza acrobática (Burr Song) e incluso acercándose al sonido más alternativo y distorsionado de Yo la Tengo (Staring Back). El secretismo dramático que nos presta la voz de Badalov hila con la tensión del pulso leve de los anteriormente mencionados con la tibia perfección del pop de Low o la catarsis expansiva del alt-rock de Wilco. Cuidan esa tensión leve, lenta, de fotogramas pausados con la misma prudencia que ofrecen rabia rockera (Friends in bands) o estremecen al folky más puro con la épica floral de las estrofas rítmicas de Warm in Winter, una lección gravitatoria que supera muchas de las mejores piezas de Fleet Foxes o Arcade Fire.
Travels apuestan por el mixtape de sonidos y la pausa, paralizando las normas del formato canción y redondeando armonías sin grandes estribillos, pero que eluden el sopor del típico pop íntimo al que nos malacostumbraron en la segunda mitad de los ’90. Posiblemente, Robber on the run sería un álbum enfocado al sonido lo-fi (tan de moda en estos días) si no fuera porque suenan tan bien y porque tanto Mona como Anar son tan buenos. Definitivamente, la filosofía de la templanza y la calma se impone al nervio púber underground más atrofiado. Un té de canela, por favor.
Artista: Travels
Álbum: Robber on the Run
Género: Lo-fi bien tocado
Discográfica: Own Records
Año: 2010
