25 julio, 2014. Por

Ganadores Autoplacer

El gato al agua
Conoce y escucha a los ganadores y finalistas del Concurso de Maquetas de Autoplacer
Ganadores Autoplacer

El parto ha terminado. Después de varias semanas recopilando a decenas de aspirantes por un lugar dentro de la final del Concurso de Maquetas que proponen un año más desde Autoplacer, ya se sabe quiénes son los ganadores y quiénes se han quedado a las puertas.

La que se llevó el gato al agua es Ama Ia, incandescente proyecto en solitario de una de las caras visibles de Kokoshca y que además de conseguir la publicación de un vinilo de 12’’, un vale por 300 € en productos KORG a cambiar en las tiendas Leturiaga y una actuación remunerada en el festival que Autoplacer montarán el 25 de octubre en el Centro de Arte 2 de Mayo; seguida por magma e Imperio, a quienes se les publicará un Split conjunto.

Los otros quince proyectos son los finalistas que se quedaron a un pasito. Desde Notodo.com, como parte del equipo del Jurado y medio colaborador de esta edición del festival, la más ambiciosa que celebran desde el colectivo-plataforma, hemos hecho un listado por orden del puesto número 1 al 18 y montado una playlist en exclusiva con una canción de cada uno de los diletantes proyectos que pasarán a la historia de la cita como finalistas de esta edición.


1. Ama Ia

Ella dice devotional, nosotros decimos hipnagógico. En cualquier caso, chino mandarín: el proyecto en solitario de Amaia Tirapu, conocida por ser uno de los pilares de Kokoshca, orbita (literalmente) por cosmos y génesis espaciales, sonidos narcótico-sintéticas y apología explícita del dreampop en una vertiente neo que es la que la ha hecho llevarse el gato al agua en el Concurso de Maquetas de Autoplacer.


2. magma
Muchas intenciones, y muy buenas todas ellas. Colisión de folk con sonoridades electrónicas, coqueteo con la nueva ola más experimental, beats estivales, voces intromisivas y dentro de una timidez que se discute entre Hidrogenesse y Julia Holter con la misma sapiencia. Medalla de plata.


3. Imperio
El bronce es para el combo liderado por Elsa de Alfonso, Anna Taulés y Marc Ribera, aunque no lo hayas sabido hasta ahora. Han pasado del “pop desastre” a la seriedad lo-fi, el sonido C86, el fake talent, el folk brutote. Un Cristo del carajo que compartirá split con magma, y tan riqui.


4. Caliza
La banda sonora de una película imaginaria o una narcosala de espera pero no para pincharse jaco ni metadona, sino para sumirse en un serial de ensoñaciones dóciles, volátiles y agradecidas con las melodías lentoras.


5. Turistas Belgas
No es 1987, aunque podría si escucháis a los pamploneses Turistas Belgas. Cantan en secreto una especie de rock alternativo intromisivo que estalla cuando ellos deciden, y que orbita entre el post-punk de Gabinete Caligari y el rock alternativo americano de proyectos como Jesus and Mary Chain.


6. Somos la Herencia
Son una de las revelaciones de la nueva escena madrileña. Sus postulados están entre el necroso pop religioso al filo de los umbrales, el mecánico rock industrial y el post-punk de armazón nuevaolero.


7. GreenLisp
Cogiendo al relevo a proyectos estatales como Der Ventilator o The Cobras, el dúo GreenLisp son la última versión de Crystal Castles aparecida en nuestra escena, aunque con un dato curioso: el chip-tune, o el maquineo bruto que nace de los soniditos de una GameBoy.


8. SOGA
Anárquico y caóticamente coordinado, las atmósferas de SOGA tienen un (o una) culpable: Ella, esfera marítima grabada en estrellas. Un colosal experimento cosmogónico tan rico en matices como en atmósferas.


9. Cabeza
Las bajas fidelidades, debajo de ellas. Cabeza suenan a pop rural y a modernidad metapoética: un proyecto tan lejos de cualquier marco estilístico como de proyectos como Kikí d’Akí o Le Mans, por decir algo.


10. Hundir la Flota
Saturaciones entre dream-noise y shoegaze pausado, lo de Hundir la Flota también es de sueños y vítores viscosos. Así lo demostraron en su último material, No tienes nada de qué preocuparte, y así lo han demostrado colándose entre nuestros preferidos.


11. Saverio

Emigrado en Alemania, se olvidó sus sintetizadores (con los que tocaba en el dúo Futuro) en Madrid y no le quedó otra que comprarse un Casiotone a un jubilado a través de eBay. El resultado es un traqueteante tecno-pop acústico, con ecos baleáricos y dotes cósmicos que suenan a Trust, al primer Ariel Pink y a Casiotone for the Painfully Alone a la vez.


12. Macarena FVO
Macarena Fajardo Vicente-Ortega puede que haya formado este grupo para que su triple-apellido se condense en un alter ego tan glorioso como el de su alarmante proyecto musical: síntesis malrollera, sueños necrosos, melodías perversas y temblores varios que se antojan como una de las promesas emergentes del synth-pop más autosuficiente.


13. Parque
Una auténtica batalla de brillitos y colores. A eso suena el experimento llamado Parque, entre lo industrial y lo tropicalista, entre Animal Collective y el primer El Guincho, entre el lo-fi de maquinolas y el loopeo cromático.


14. 4TC
Spoken word, gravitaciones, electrónica experimental, sonidos industriales, minimalismo teórico. Lo de 4TC es una conjunción inspiracional que se discute entre “la enteogenia, la ebriedad y la pulsión que se esconde detrás de la Realidad” y una vertiente moderna de lo que en su día fueron proyectos como Mil dolores pequeños, 713avo amor o la vis más lírica de Javier Corcobado.


15. Afilador
Gritan. No es algo que los defina únicamente, pero que destaca: como lo hace esa guitarra afilada, esa batería firme y ese debate entre hardcore melódico y post-punk acústico.


16. Les Cundas
Veo, veo, macarreo. Al menos en el debut de los madrileños Les Cundas, que suena a quinquismo, a cinta de casete recuperada, a hongos no-fi, a garage-punk directo y deslenguado, a Eskorbuto y Los Calis.


17. Calvario
Firmes y robóticas, el proyecto madrileño de Calvario se discute entre la reafirmación del nuevo riot estatal y proyectos de mecánica punkarra como Arponera.


18. J.G.G.
Si “un hombre solo no puede hacer nada”, que vayan y le digan a J.G.G. que sus dieciséis intentos-canciones no molan todo: apocalipsis mundial, tropicalismo de dormitorio y acusmática tecnopopera para una cinta de casete que debería petarlo en garitos para veinte personas.

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