5 abril, 2011. Por

SonarSound Tokyo

The Beat Must Go On
SonarSound Tokyo, te contamos la experiencia del Sónar nipón
SonarSound Tokyo

Tras la terrible cadena de catásfrones que golpearon a Japón el pasado 11 de marzo, y en un ejercicio netamente nipón de voluntad, superación y excelencia, el pasado fin de semana tuvo lugar la 4ª edición en Tokio del Festival Internacional de Música Avanzada y Arte multimedia de Barcelona. Una vez más, y frente a los augurios alarmistas de ciertos medios de comunicación, el festival se ha desarrollado con un gran éxito de asistencia (5.000 espectadores) y lo que es más importante, una excelente representación de artistas y músicos internacionales y japoneses.

En un Tokio más apagado y reflexivo de lo habitual, nos dirigimos en tren dirección Este dejando a un lado la inmensa bahía marítima con sus islas artificiales, reflejo del constante pulso con la naturaleza que tienes este país, hacia la autoproclamada mayor discoteca de Asia Ageha / Studio Coast, donde tiene lugar el festival. Tras unos inetivables cambios de ultima hora en la programación, artistas como los alemanes Modeselektor, el español bRUNA o el japonés Dj Scoth Egg han cancelado su actuación, pero nuestra primera desilusión se ve rápidamente superada por la incorporación de nuevas bandas al cartel entre las que descatan el dúo de Djs de Underworld, que a la postre culminarían una de las mejores actuaciones del festival, o la del del japones Kaito, genio y figura del panorama house nipón. Como manda la tradición en todo festival que se precie y en un inevitable ejercicio de harakiri musical, mientras esperamos en la ordenada y simétrica cola de entrada tenemos que empezar a elegir qué grupos podremos ver, cuales atisbar y a qué otros dedicar todo nuestro tiempo. 

“En el set de Y. Sunahara y no sin falta de ironía saltaron al escenario con trajes blancos como los operarios de Fukushima para ofrecernos un magnífico set de electrónica orgánica”

Para la ocasión la inmensa discoteca ha sido divida tres espacios, Sonar Club, Sonar Dome y Sonar Lab, así que sin perder más tiempo nos dirigimos al escenario central donde el encargado de abrir fuego es el inmenso Ryoji Ikeda maestro indiscutible del panorama electrónico experimental internacional, presentó una vez más su set de test pattern, un ejercicio hipnótico de visuales monocromáticas danzando al ritmo frenético de beats, clicks, ruidos, crujidos en un espiral infinita donde música y experimentación se funden ad perpetuam. Dejando de la lado las espirales musicales de Ikeda nos dirigimos a disfrutar del show de Daitsuke Tanabe una de las grandes promesas del panorama electrónico actual japonés, que puso sobre la mesa los mejores momentos de su album Before I Forget (Circulations), donde intrincadas melodias juguetean con beats policromáticos sobre bases jazz, reggae, folk en perfecta sinfonía. Sin perder tiempo y con el mal sabor de quien abandona un concierto memorable, nos dirigimos de vuelta al escenario principal para disfrutar de concierto de Y. Sunahara antiguo miembro del grupo de culto Denki Groove y que desde hace 4 años se ha centrado en su carrera en solitario y como Dj programador de referencia en el bullicioso barrio de Shibuya. No sin falta de ironía saltaron al escenario con trajes blancos como los operarios de Fukushima para ofercernos un magnífico set de electrónica orgánica donde las obsesiones vintage y por el jazz de Sunahara se dan la mano con los beat de la electrónica mas actual y experimental. 

Dorian embutido en un traje entre Power Ranger y Galactica, Steven Ellison como el mismísimo Son Goku del mítico manga Bola de Dragón”

Una vez terminado el concierto, sin lugar al descanso saltó al escenario el mítico Dj Krush que para sorpresa de propios y extraños dejó de lado su faceta mas jazz, hip hop y atmosférica por la que se es conocido internacionalmente para sumergirse plenamente en una sesión al más puro estilo techno, eso sí, siempre con su indiscutible huella de scratch, otra lección del sensei. Tras pasar por el Sonar Lab, escenario al aire libre que todavia no habíamos tenido tiempo de ver, y comprobar que tanto la mítica piscina como la gran sesión del japonés Dj Hiroshi Kawanabe hubiera merecido mayor atención (cosas que pasan) nos preparamos para el concierto de Flying Lotus, que para esta ocasión se estrenaban en formato trio con Dorian Concept a los teclados y un bajo. Nada más salir salir al escenario Dorian embutido en un traje entre Power Ranger y Galactica, Steven Ellison como el mismísimo Son Goku del mítico manga Bola de Dragón y el bajista como una fusión imposible de un ewok con rastafari ya tenían al público de su parte. Lo que siguió por aproximadamente más de una hora fue un recital de avant-garde jazz, mezclado con melodias cósmicas en ese personalísimo universo paralelo marca de la casa donde jazz, psicodelia, old school hip hop, se fusionan en un todo perfectamenta moldeado a la par que contundent. Para más referencias su excelente album Cosmogramma

Entre actos, y mientras esperábamos para la anunciadísima actuación de Underwold Djs nos dimos un pequeño paseo por la carpa Red Bull para comprobar las virtudes que han hecho al sueco Axel Boman una figura indiscubtible en el dreamy deep house y el techno de la noche de Estocolmo. Unos bailes y de vuelta al escenario principal para ver la actuación más esperada de la noche. Hay que reconocer que el papel que tenian Karl Hyde & Darren Price (Underwold Djs) al sustituir a Modeselektor no era nada fácil, pero desde la primera canción, recurriendo a toda la architería de clásicos, no podria faltar Born Sleepy por partida doble, y ante un techno sin miramientos la sala cayó rendida a sus pies en una fiesta que se prolongó hasta avanzadas las 5 de la mañana. Con esto se dio por terminado la primera noche del festival y emprendimos la vuelta a casa. 

El segundo día comenzaba con un grupo que teníamos bastante curiosidad por ver en directo, Open Reel Ensemble alias bajo el que se enconden 5 jóvenes músicos japoneses liderados por Ei Wada. Una formación de bajo, teclado y percusión acompañan a lo que realmente hace remarcable y especial a este grupo, el uso de antiguas cintas magnéticas conectadas a ordenadores a través de los cuales obtienen sonidos y melodías de una plasticidad que pocas veces se ve en los escenarios. Dejando atrás los forward y rewind de Esemble nos dirigimos una vez más al pequeño escenario con piscina para ver la actuación de la española Bflecha, alias de Belén Vidal, que, subida en una especie de atril, nos mostró sus nueva composiciones cada vez más enfocadas a hacia un pop electrónico y desenfadado con aire a los 80, pero siempre en una línea muy personal. A destacar “ceja de carnival” coreada por los japoneses. Siguiendo las actuaciones nacionales, no nos podíamos perder el siguiente set del Gallego Mwëslee en la carpa Red Bull. Si bien la hora y el cansancio acumulado no ayudaba a las ganas de bailar de la audiencia, el torrente imparable de cañonazos beats, hip hop, versiones imposibles ¡de carros de fuego! y rompepistas hicieron moverse hasta al más escéptico. 

“El trío femenino tokiota Nisennenmondai partía de un sonido eléctrico y contundente, de grupos como Sonic Youth o Neu!, sampleando guitarras y construyendo auténticos muros sónicos de raw punk techno

Con grandes sensaciones y animados tras las dos actuaciones anteriores nos dirigimos a a la sala principal para disfrutar de la actuación de uno de los grupos incorporados a última hora Nisennenmondai, trío femenino tokiota que, partiendo del sonido eléctrico y contundente de grupos como Sonic Youth o Neu!, samplean las guitarras para construir auténticos muros sónicos de raw punk techno, frente a lo que es imposible permancer indiferentes. La siguiente parada fue para el nipón Dj Baku, que a la estela del omnipresente Dj Krush y gracias a su aparición en el documental Kaikoo sobre la escena hip hop underground se ha forjando una sólida reputación como así pudimos disrutar en su actuación repleta de hip hop, techno o jazz, que nos hacía pensar que casi cualquier cosa podría llegar a ser mezclada en semejante túrmix sónica. Con la jauría de ritmos de Baku en la cabeza todavía, saltaron al escenario principal lo que para nuestro parecer fue la mayor decepción del festival, el grupo japones Rovo. Liderados por el violinista Yuji Katsui, más una guitarra, teclado y dos baterias, esta banda con vocación grandilocuentemente cósmica, sin ruborizarse se sumerge de lleno en los momentos más aburridos y somníferos del post rock o el rock sinfónico, en espirales infinitamente épicas donde el virtuosismo da la mano al bostezo. 

Otro de los grandes Dj programados para esta segunda sesión era el inglés Kode9 que, desde su base de Londres y con el autoproclamado hyperdub como bandera, nos ofreció un set repleto del mejor dub, reggaer, hip hop y drum and bass de la lejana Inglaterra. Dejando de la lado el hyperdub nos dirigimos para disfrutar de una de las últimas incorporaciones al cartel, Kaito alias bajo el que se encuentra el músico japonés Hiroshi Watanabe que edita en el mítico sello de Colonia Kompakt. Su sesión estuvo llena del mejor deep house, con ritmos embriagadores, cálidos y esa elegancia rítmica que marca todas sus composiciones. Si bien su sonido no es algo realmente novedoso, el tratamiento de las canciones y la meticulosidad con que son forjadas, las melodías hacen que cualquier sesión memorable. Como guinda final tomaron el escenario Sonar Club el polifacético trio newyorkino The Battles que, partiendo del sonido de grupos como Tortoise o Can, pero desafiando cualquier atisbo de calificación posible con la libertad instrumental y la improvisación como ejes de composición, nos ofrecieron los mejores momentos de su anterior disco Mirrored (Warp) y pudimos vislumbrar entre ritmos jazz, guitarras crujientes y pinceladas electrónicas, cuáles serán los próximos pasos en su esperádisimo segundo disco. Con los últimos ecos de Battles de fondo se ponía fin a este festival, en el que cabe destacar el gran nivel musical y de participación, así como agradecer a la organización su implicación con los damnificados por el terremoto al destinar a la Cruz Roja japonesa los beneficios de taquilla y los ingresos de merchandising de SonarSound Tokyo, así como el 25% de las entradas de Sónar Barcelona y Sónar Galicia vendidas entre el 23 de marzo y el 1 de abril.

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