Mushy

Faded Heart

Han pasado alrededor de ocho años desde que esta prodigiosa joven, de lóbrega evanescencia y talentos ocultos de desvelado lento, comenzase su interés por la composición musical de ambientes sombríos y lamentosos para convertirse en uno de los nuevos fenómenos hechiceros de sonidos vivos en tormento. La experimentación, el noise industrial y los drones fueron, junto al dark ambient y el avant-garde deconstructivo, el primer alimento pútrido que con asombro mascaba esta joven de 26 años (y, que sí, que ya con 18 añitos albergaba desde ese desviado suplicio) a través un amateurismo firme y buscado en esta melan-cholis ruidista y áspera, contemplativa y deforme, para madurar en un refugio expresivo sus inquietudes estéticas. Lo que con su cuarto trabajo logra, y después de sus primeras incursiones en estos negros metálicos y quebradizos en Cold Current, Final Muzik, Three Legged Cat (donde tiene un split casete con Somália) o el reciente split -también en casete- en Clan Destine con Drugs for Drunks (artista mexicano que, por cierto, pronto tendrá ep para el fantástico sello checo AMDISCS, en colaboración con Petit Pistolette), con tallado pulido y talentosa madurez, es un ágata negra mezclada con un ónix bruñido sobre plata vieja. Valentina Fanigliulo o Mushy, también arquitecta y diseñadora gráfica, ha colaborado con proyectos como Mater Suspiria Vision (y Cosmotropia de Xam) o Thierry Müller y emerge de la escena independiente más oscura y underground de Roma para, después de un split en este interesante sello italiano para el que ha realizado muchos de sus increíbles diseños, entregarnos oferente e impávida este Faded Heart en Mannequin. Con el corazón derrumbado en un oscurecer inaudito. 

Mushy trabaja sobre melodías densas en un synth-wave drónico y nocturno, serpenteante, magullado y dolorido. En el nightmare-pop. En este ámbito ordena escalas que aúllan en llantos la desesperación fantasmagórica de una psicodelia taciturna y desconsolada sobre la que brotan cajas de ritmo analógicas, ecos post-wave añosos (a la Tropic of Cancer) y ambientaciones experimentales de descriptivos entornos post-industriales, plúmbeos y saturados. Por eso se nos antoja como una nueva sacerdotisa que hereda con matices y supurantes reminiscencias ecos de Cocteau Twins, Hope Sandoval, Meira Asher, Nico, Women of the SS, pero también de Grimes, Zola Jesus, How I Quit Crack, Tamaryn, Caldera Lakes, Shazzula y una nueva estirpe espectral de magas fuliginosas y humeantes que desarrolla, con tempos arrastrados y lentos pasajes cinemáticos, un ambient-wave enfermizo, pero impetuoso, epopéyico, glacial, cósmico y radioactivo. Nuclear. Una aventura futurista tenebrosa e inquietante a la Coil (o para amantes –no sólo- de 4AD) en diez temas de lastres pasados, desolación hipnótica, ruido y armonías a base de agonizantes ritmos turbados. A ellos les siguen acordes hoscos de una guitarra de cuatro cuerdas comprada en un mercadillo mancillado, drones gélidos que son herrumbre, sintes decadentes, sostenidos y subyugados, de envoltorio lo-fi, efectos deslumbrantes y ahogos vocales fantasmales que se abstraen en delays infinitos hacia el irremediable vacío. Cuatro remezclas de Crossover, Soft Metals, Heinrich Dressel y Newclear Waves completan un trabajo que enaltece con cetro bruño el embrujo de esta nueva pitonisa del sonido retorcido y el terror adusto y retraído con un corazón que, efectivamente, deviene desvanecido en fade. Mushy. Faded Heart. Mushy. Faded Heart. Mushy F

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