10 noviembre, 2011. Por

Justice

Audio, Video, Disco
Justice batallan desde el rock macarra la dura tarea de enfrentarse a superar su totémico debut
Justice

La creación de expectativas está sobrevalorada. El hecho de generar en un segundo ser una especie de adrenalina o hemoglobina que le impulsa ciertas ansias, nerviosismo, ganas y razones como para creer que lo que le estás prometiendo salvará su vida te puede destruir. Quizá ese es el problema del hype, de sobrevalorar artistas, de aquella frase que dice que “segundas partes nunca fueron buenas” o de aprovechar la existencia de los globos de helio para inflar cinco o seis y venderte a ese grupo, artista, director, película o actor como el único que puede llegar hasta el cielo. Y eso es lo que le ha pasado, este año, a Justice. Ya lo habíamos vivido con hypes británicos como Bloc Party, The Fratellis, The Wombats o White Lies, entre muchísimos otros, y ahora es el turno de Audio, Video, Disco, segundo LP del dúo francés que revolucionó la escena de electro-rock con aquel magnánimo Cross de hace cuatro temporadas. Demasiado tiempo para que la baba del personal no cobre vida en un envase de violencia y ansias casi narcóticas. El resultado ha sido un gran segundo álbum pero que, dadas las expectativas ganas y nivelazo impresionante de aquel primer ejercicio, se nos queda algo pequeño tras tanto bombo y espera.

No seamos injustos: el hecho de parir un primer álbum impoluto, mítico, generacional, histórico y que entrará a buen seguro en los libros de historia del pop que los chavales leerán dentro de cuarenta años en sus e-books tridimensionales y 5.0 no debería ser la principal razón para valorar a su posterior réplica. Porque Audio, Video, Disco, si bien (repetimos) no llega al nivel de Cross, no hay suficientes razones como para mentarlo como insulto al género ni como para cuestionar la transversalidad, versatilidad y afán de cambio que Gaspard Augé y Xavier de Rosnay proponen en esta segunda placa: canciones enormes como Civilization, Helix o New Lands están siendo testigo de una defenestración popular casi sin motivo ciñéndose únicamente a aquel decir que dice que “cualquier tiempo pasado fue mejor” sin derecho a réplica ni tiempo para reorientar nuestra concepción de Justice hacia esta acidez con la que juegan ahora. Si sus intervenciones en el rock más macarra ya las habían dejado plasmadas tanto en el primer LP como en aquel disco en directo, A Cross the Universe, en el que loopeaban y reversionaban a Metallica o aquellos directos que simulaban ser más de una banda de rock moderno revivalista en la línea de Phoenix, The Strokes, Wolfmother o Kasabian que la nueva alternativa a David Guetta, en Civilization dejan aún más clara su devoción por las raíces rockers: AC/DC, Led Zeppelin, ZZ Top, Black Sabbath, Cream, Small Faces o Ten Years After, entre otros, envueltos en un envase retro-modernista, bailongo, reducido, accesible y armado para que suene en la pista de baile el tiempo estrictamente necesario.

La épica de Genesis o Waters of Nazareth, el nerviosismo casi post-punk de Stress o los bailes atávicos para fibers empastillados de D.A.N.C.E., DVNO o las dos partes de Phantom quedan un poco lejos en este segundo material. Ahora el rollo es reubicar el rock clásico, sinfónico, psicodélico, los riffs de guitarra más macarras y simplones, las bases rítmicas más firmes del rock de los sesente y setenta en un compilado de florituras de electroclash sediento de instrumentaciones analógicas o relectoras (desde el estudio) de esos mismos instrumentos, melodías y formas informes. Canciones como On’n’on u Ohio parecen querer evocar, parodiar u homenajear (elija su propia aventura) el Bohemian Rhapsody de Queen sin dejar de lado ciertas intervenciones sintéticas tanto en las teclas como en la calidad tímbrica vocal; los bombos plantean matices lineales pero que impulsan el paseíllo de nuestra rodilla al baile setentero. El ácido, ahora, forma parte del nuevo lenguaje de Justice: un deporte sinfónico al que han decidido apostar a sabiendas de la que les iba a caer encima y relegando apenas a canciones como la que da título al disco, Helix (una de las dos o tres mejores canciones del disco, con un aire muy ochentero y un sonido que bebe mucho de los repiqueteos funky de Michael Jackson) y, en menor medida (básicamente por utilizar una base rítmica digna del We Will Rock You de Queen) Parade, las puntas de lanza más golosas para DJ’s junto a New Lands, la mejor canción del disco y la pieza que AC/DC deberían haber grabado desde hace diez años si hubieran querido dar un paso adelante en su evolución moderna. Un puñetazo sobre la mesa, una apuesta fuertísima que (parece) no se está saldando todo lo bien que debería y un buen compilado de canciones para escuchar en el Razzmatazz o el Excalibur. Más versátil y no nacen.

Justice

+ INFO

Artista: Justice

�lbum: Audio, Video, Disco

G�nero: Electro-rock

Discogr�fica: Ed Banger Records / Warner

A�o: 2011