The Green Kingdom

Twig and Twine

Vamos a partir de la base de que The Green Kingdom no es un proyecto ni accesible ni fácil. Es, básicamente, música instrumental que mezcla a la perfección lo dulce y lo salado, las guitarras acústicas y la música digital. Es un incidente sin remilgos de lo que sólo una mente como la de Michael Cottone es capaz.

En Twig and Twine, una de las últimas referencias de uno de nuestros sellos fetiche, Own Records, y cuarto largo de Cottone, el de Michigan nos presenta nueve composiciones abstractas, bandas sonoras de un domingo sin siesta. Desde el arte del disco hasta su contenido todo encierra un aire muy otoñal, caucásico, frío, de día gris. Mucha rama seca y resquebrajamiento de estructuras. Mucha poesía sónica más que sonora. Se crea un ambiente único, espectral, un espacio sonoro más allá de tendencias, melodías y armonías dóciles y fáciles de llevar. Cincuenta minutos de claustrofobia abrazada al anti-ritmo intrusivo del que sabe conjugar lo táctil y lo imaginario. Por eso participan de la misma canción riffs de guitarras acústicas aderezadas por pedales que arrastran la nota hasta el infinito con teclados ambient, xilófonos y sonidos escapistas made in laptop. Y por eso te puedes topar tanto con una canción que a gatas llega a los tres minutos como con otras que pasan de largo los siete minutos: porque aquí no hay códigos. Y por eso canciones como Maplecopter o The Green Bridge sorprenden a cada segundo. Un ejercicio compulsivo que facilita la unión de la disonancia y la estructura volátil con la perplejidad del que cree no entender los sonidos suaves, dulces y ambiguos.

Bookmark and Share

¿lo has escuchado?
escribe aquí tu opinión


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:

nuestros proyectos


notodo.com es un proyecto de