Al norte del norte, en la gélida Noruega, también les gusta divertirse. A su modo, eso sí, por algo la escena nórdica es un referente del space pop y el ambient espacial. Allí Johan Agebjörn, Björn Torske o Diskjokke gobiernan sobre multitudes. Nuestro protagonista, Lindström, ya lo puso todo patas arriba con It's A Feedelity Affair (2006) y, sobre todo, Where You Go I Go Too (2008). Dos gemas de largo recorrido que destapaban un secreto a voces: en ese menudo chico de aspecto frágil y gesto burlón latían toneladas de arrojo y ganas de provocación. No tardaría en demostrarlo en sus colaboraciones con Prins Thomas. Esta vez con quien se alía es con la también noruega Christabelle, antes conocida como Solale. El objetivo: mezclar su a veces frío y siempre épico sonido con la sensualidad y el contorsionismo vocal de su nueva compañera de viaje. El resultado es una nómina de temas de excelente gusto –pero eso no es nuevo– y 50 minutos de puro y duro disfrute a costa de la reivindicación del sonido disco de finales de los setenta y principios de los ochenta.
Lindström ha renunciado a poner en pie un rascacielos inaccesible y hermoso para construir, esta vez, una casa acogedora y abierta, recogida, de todos y para todos. En ella cohabitan el electrofunk de Lovesick o Baby Can’t Stop con el house de Music In My Mind o So Much Fun. Hasta hay lugar para la apreciable versión que el noruego fabrica sobre el tema Let It Happen, de Vangelis. El álbum se completa con una selección de seis remezclas de temas de Aeroplane, Prins Thomas, Sally Saphiro o Fan Death. Puede que, como avisa el título del disco, la vida real no sea cool, pero a quién le importa cuando tenemos tan buenas canciones.
Artista: Lindström & Christabelle
Álbum: Real Life Is No Nool
Género: Electrónica, down tempo
Discográfica: Feedelity Recordings/Indigo
Año: 2010
