23 mayo, 2011. Por

Implodes

Black Earth
Black Earth es el nuevo trabajo de Implodes para Kranky, un ejercicio drónico-shoegazer implosivo
Implodes

Sonidos del espacio profundo, bajo el mar, cuevas escondidas y bosques inexplorados, así definen desde la cabecera de su blog el ámbito evocativo al que le traslada a uno la distorsión que se perpetúa desde el inicio y hasta el final en el nuevo trabajo de este cuarteto de Chicago. Desde Open the Door, desde que abren la puerta. Tras la publicación de una casete con ese mismo nombre implosivo para Plustape, no teníamos noticias de ellos como formación hasta el día de hoy. Si bien es cierto que uno de sus miembros fundacionales, el guitarrista Ken Candem (al margen de Matt Jencik, como ése otro responsable de la génesis de la banda, y el resto) publicó el año pasado un largo plagado de guitarras que sonaban mágicas a través de un ambient drone cósmico y planeador para el mismo sello, Kranky, antes de reunirse con el resto de la formación para ofrecernos este Black Earth, desde luego, hallado en una tierra negra. Obnubilado y con cierto grado de ensimismamiento queda uno atrapado entre las marañas más o menos melódicas desplegadas de pedales que instan al despegue de distorsiones turbadas y normalmente mortecinas con las que inauguran, interludian y clausuran los distintos gorgoteos metálicos y sintéticos que dominan este planeta oscuro. Mantras densos y rugosos que se capean desde latencias primigenias y albores rítmicos que suscitan una empatía original, en tanto que primitiva, interna. Acuciante, inherente, antes dormitada y ahora desgarrante e implosiva. Implodes. Implosiona. Implosionan. 

El estallido emocional que provocan las fuerzas centrípetas de estas once nuevas canciones de eléctricos magmas y lava corrosiva devastan hacia dentro con guitarras circunspectas que llaman a sintes incandescentes y voces cavernosas que auscultan tanto como originan una virulenta concentración de energía turbia, enredada y oscura, que no puede sino erupcionar la carga semántica de su insignia. Colisionando en el interior y ejercitando una actividad casi volcánica, pero inversiva, los drones vástagos y erráticos de Implodes se alían con acordes de guitarra que atisban su lejanía en la dilatación distorsionante. En la oscuridad lamentosa e introspectiva. Favorecen por eso la entrada de notas a teclado presionadas para siempre en un tono casi imperceptible, pero suficientemente efectivo como para arrastrarnos junto a esas voces sordas que rebotan en cavidades sónicas arrugadas y tempestivas. Así es en Screech Owl, como es la magia cósmica la que protagoniza momentos álgidos en Meadowsland, tras diferentes periodos suspensivos entre el ambient a guitarra, la psicodelia crónica expansiva y un shoegaze abstracto y de índole deconstructiva. O en ese tránsito de Experimental Report a Song for Fucking Damon II (Trap Door), de experiencias turbias soterradas que inoculan simultáneamente tensión coleccionada y belleza tántrica dispersiva en cataratas de emociones reverberadas que forclusionan entre nebulosas estelares, antes retenidas y ahora revueltas y explosivas. De fuera hacia dentro, desde dentro hacia fuera, ineluctablemente regresivas. Implodes. Implosiona. Implosiono. En magmas y conos de cenizas.

Implodes

+ INFO

Artista: Implodes

Álbum: Black Earth

Género: Drones, shoegaze mántrico

Discográfica: Kranky

Año: 2011