7 diciembre, 2011. Por

Ravishers

Ravishers
Ravishers debutan con un LP de post-americana sencilla y melódica
Ravishers

No se puede decir que la americana haya hecho daño al rock de raíces y a sus conexiones con la canción de autor menos pureta y más conseguida emocionalmente, pero sí que ha dejado una huella que es difícil quitarse. Sambenitos con los que todo amante de la música purista americana tiene que lidiar para quitarse como lapas de la chepa. Ravishers, oriundos de Oregon, Portland, son el enésimo intento de la zona del Norte de América por no dejar de lado completamente a Wilco (más bien lo contrario) pero que proponen que se los juzgue como un experimento con filos tanto cercanos al supuesto “rock de nuestra época” (que es la última revisión del “rock de aquella época”) y las pulsiones del jazz moderno, los crooners y songwriters de voz versátil y el tratamiento pop más instantáneo en las melodías.

Probablemente lo que Ravishers se han dispuesto a hacer ahora, en 2011, en su disco debut es algo que se hubiera necesitado después del Yankee Hotel Foxtrot de Wilco o en aquella época en la que tanto Chris como Rich Robinson (hermanos que, en su día, separaron a The Black Crowes para intentar triunfar en solitario). Porque la renovación de la americana fue hace diez años: cuando las Torres Gemelas caían y Jeff Tweedy y Bruce Springsteen se ponían tristes. Ahora, días en los que ya pasamos por el olvido del género, la fuerte apuesta por la New Weird America y la escena de folk pastoral y naturalista liderado por Fleet Foxes y Bon Iver, quizá Ravishers haya perdido actualidad. Pero hete aquí que no. No, porque Ryan Adams, Tweedy y compañía, Josh Rouse y Mark Everett (a.k.a. Eels) siguen produciendo fastuosos y exitosos discos. No, porque bandas como My Morning Jacket, The Decemberists, Okkervil River, Sufjan Stevens, The New Pornographers o Bright Eyes viven una segunda juventud. Y no, porque, en definitiva, el álbum homónimo del dúo canadiense compuesto por Dominic Castillo y Jonathan Baker, propone una suerte de post-homenaje a Larry David y The Travelling Wilburys pero como si los que cantasen fuesen Ben Folds, Ben Gibbard o Michael Lerner (Telekinesis).

En su álbum resuenan ecos de villancicos navideños modernos (va que ni pintado para la sobremesa del 25 de diciembre; eso sí, tienes que tener chimenea), de neo blues orquestal (imaginaros a The Black Keys pero más melosos y armados por una bataclana de vientos y armonías) y de rock de raíz pop en lo que a melodía se refiere. Sí, se vuelven ñoños cuando incrustan canciones como Nobody Falls in Love Anymore o How I Feel About You, pero también transforman el amor en rabia de hogar ordenado en canciones como Happening, Cruel Love (un hit a lo Coldplay del Parachutes que ya le molaría a The Fray o Snow Patrol), las grandísimas y súper pegajosas You Have It y The Chase o la dulce y macarrita I’m Him (carta de presentación y declaración de intenciones). Un buen ejercicio tributario a la plana mayor del rock de la América profunda desde la perspectiva de dos músicos de jazz con ganas de sonar en el Radio 3 de Canadá. ¡Está bien!

Ravishers

+ INFO

Artista: Ravishers

�lbum: Ravishers

G�nero: Americana jazzy

Discogr�fica: Timber Carnival

A�o: 2011