Efterklang

Magic Chairs

En los últimos años, los grupos nórdicos nos han dado gratas sorpresas. Tanto islandeses, como noruegos, suecos o, incluso, daneses han sabido aportar a la escena pop europea (y mundial) nuevos sonidos, experimentación, introducción del xilófono, el sintetizador y el glockenspiel como arma primordial de una banda pop actual. Grupos como Amiina, Sigur Rós, Lacrosse, Hello Seahorse o Detektivbyran son sólo algunas de las grandes buenas noticias de esta década que nos acaba de dejar. Y a esa paleta de artistas que utilizan el pop como experimento nos encontramos con los daneses Efterklang, una orquesta sideral de sonidos preciosistas, melódicos, pop y grandilocuencia sonora con elementos secuenciados. 

Efterklang llevan ya casi diez años evadiendo el sonido clásico de bajo, guitarra y batería en favor de rarezas compuestas con un sintetizador, cuerdas y vientos. Sus dos discos anteriores, Tripper y Parades, con un perfil más electrónico y ecléctico, se alejaban del formato canción y el sonido indie-pop de colegial premoderno. Practicaban leves incisiones en los sonidos pequeños para llenarlos de vapor y crear ambientes que, lejanos a la sordidez, generaban canciones maximalistas. En este caso los daneses regresan con Magic Chairs, un disco bastante más cercano a la búsqueda de la perfecta canción pop, incorporando más datos melódicos que experimentales. En contraposición a lo que escuchábamos en su anterior disco (Parades), Magic Chairs se abre con Modern Drift, que bien podría haber sonado en el A Weekend in the City de Bloc Party, pero con una voz más soulera y arreglos más accesibles. Efterklang cambian el ruidismo atomizador de sus anteriores trabajos para transformarse en una nueva promesa del pop excesivo. Abandonan el sonido más noise para buscar arritmias bonitas a golpe de bombo, violín y piano. Ahora se presentan armados de singles potenciales como Raincoats (o Kings of Leon en su fase de madurez), experimentos preacústicos a lo Wildbirds & Peacedrums, pero más orquestados (Scandinavian Love), fantasías corales (I Was Playing Drums) o armonías perfectas que crean un puente entre The Beatles y Sigur Rós (The Soft Beating). Siguen siendo experimentales a su manera, pero ahora más lejos del sonido Amiina y más cerca de Múm o de Blonde Redhead. Efterklang se confirman como los cabecillas de una nueva manada de nuevo pop danés post-rockero y, sí, maximalista, que secundan Slaraffenland y Under Byen, entre otros. ¡Viva!

*Efterklang estará contando en Madrid (Teatro Lara) y en Sevilla (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) los días 17 y 18 de noviembre.

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