El pop será lo que alguna vez soñamos o no será. Será imaginación, épica, ensoñación, ritmo, hipnosis, todas las fiestas de mañana y la resaca de ninguna. El pop, esa alquimia. Esa montaña rusa de efectos que se resumen en un estribillo, esa ruleta rusa de pistas que llevan a otras pistas. La intuición de un afecto, la sospecha de una ilusión. Todo eso y mucho más es Beach House. Victoria Legrand y Alex Scally señalaron el camino con Devotion en 2008, y prosperan en esa dirección marcada por ellos mismos hacia el disco redondo, perfecto, eterno. Teen Dream roza esa quimera, la de la perfección. La de la rotunda e inamovible perfección. Está edificado sobre el mismo terreno que su predecesor, la conmoción, y sin embargo va más allá, es a la vez camino y destino.
La pareja de moda en la Baltimore que no aparece en The Wire tiene nuevo juguete. Para grabarlo se encerró durante más de un mes en una iglesia reconvertida en estudio de grabación y se puso en manos del productor de los Yeah Yeah Yeahs!, Chris Coady. La enorme Zebra sirve para abrir el apetito y el transcurso de los temas despliega en el aire un dibujo de trazos perfectos en el que habría espacio para la Mazzy Star más en forma o los Grizzly Bear más inspirados. Pop de altos vuelos, hipnótico como en Silver Soul o juguetón como en Norway. Sugerente como en Walk In The Park y volátil, fantasmagórico en Real Love. Mile Stereo se mece en una cuna de cuerdas, sintetizadores y tambores que acompañan a Victoria Legrand con la naturalidad de lo que hubiera convivido en intimidad durante muchos años. Take Care, el magistral cierre, suena narcótica y febril, devastadora y solemne. Beach House han escalado mucho en poco tiempo. Una y otra vez, acarician el cielo. Y suena a pop.
Artista: Beach House
Álbum: Teen Dream
Género: Dream pop
Discográfica: Sub Pop/Nuevos Medios
Año: 2010
