Parade

La fortaleza de la soledad

Vivo en mi serie favorita, la realidad es la que la imita. La línea pertenece a Series, una de las nuevas composiciones de La fortaleza de la soledad, la última entrega de Parade, pero bien podría resumir el ideario lírico de su autor Antonio Galvañ, hábil creador de historias a medio camino entre el escapismo y el costumbrismo descarnado. En La fortaleza de la soledad Galvañ sigue plasmando sus obsesiones particulares en boca de personajes de ficción, como un Superman que hastiado por el contacto con la humanidad se exilia en el refugio del Ártico que da título al disco. Es cierto que en esta ocasión el imaginario de ciencia-ficción se ha atenuado, quizá por el tono melancólico de un disco que comienza de forma trotona y exultante (con Stephen Hawking dispuesto a desafiar las barreras físicas que le sujetan) pero acaba dándose de bruces con la realidad, como reflejan las descarnadas líneas de El desfile terminó, su formidable versión del Your wonderful parade de The Carpenters

En La fortaleza de la soledad el de Yecla sigue cuidando al máximo arreglos, como es marca de la casa, con la paciencia de un artesano y el saber enciclopédico de un melómano sin remisión, aunque en esta ocasión el minutaje fluya de manera más libre que nunca. De su particular recreación del muro de sonido de Phil Spector en El astrónomo melancólico pasa de manera admirable al sunshine pop de Uno de los nuestros, para después empuñar la guitarra en El aerolito Dylan, su divertida y alucinada versión de las verdaderas razones del bardo de Duluth para empuñar la guitarra eléctrica en el festival de Newport. De todas formas, la culpa de que nos hayamos obsesionado con el disco la tiene Rainbows Avenue, la agridulce historia de amor entre dos personas aquejadas del mal de la soledad; un relato que vertebra el disco, dividido en tres entregas y hasta siete canciones, cuyo tono fluctúa en función de la personalidad del personaje: exultantes las del vitalista y enamoradizo don Ricardo, desgarradas y tristes las de la despechada doña Soledad. Un emotivo material capaz de alegrarte el día y romperte el corazón a partes iguales.

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vicente holgado 17/12/2009, 13:01
Desde que descubri a Antonio Galvañ en el disco de parade "Consecuencias de...", no he dejado de perseguir sus discos ansioso por ver que ha hecho de nuevo. Aquel disco me hizo disfrutar tanto que he perseguido con ansiedad sentirme igual con sus siguientes creaciones. Si bien esto no ha sido una buena circunstancia pues los demas discos han ido entrando lentamente, sin darme cuenta, cancion a cancion. Una vez lei en una critica que este creador se movia en la delgada linea que hay antes de caer en lo cursi, pero sn traspasarla nunca., esto entendido como una crítica positiva es una de las cosas que me ha hech pensar en la ternura tan tremenda que desarrolla en sus canciones, y que es donde mas a gusto me encuentro cuando las escucho. Un agradecimiento sincero por no tirar la toalla y seguir creando a pesar de no vivir de esto. gracias y ya esperando tus siguientes retazos de sensibilidad.

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Antonio Galvañ
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Artista: Parade

Álbum: La fortaleza de la soledad

Género: Indie

Discográfica: Jabalina

Año: 2009

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