13 abril, 2015. Por

Andrés Suárez

Verdad y madera
Hablamos con Andrés Suárez en el final de la gira de Moraima y antes de publicar nuevo disco
Andrés Suárez

Para los que pensabais que la canción de autor había muerto con los últimos símbolos del género en los 90, ¿cómo explicáis las cotas de masividad que están alcanzando nombres como los de Pablo Alborán o Andrés Suárez? El segundo, con una aparición mucho más discreta en las radios comerciales, culminó el pasado mes de enero una olímpica gira de presentación de Moraima, su disco más exitoso, ante miles de espectadores en el Palacio de Vistalegre de Madrid.

Un concierto que servía para cerrar una etapa y un silencio de dos meses que sólo rompió hace unos días, protagonizando (y agotando las entradas en horas) en solitario uno de los conciertos Cómplices de Mahou en la sala But. En ese sitio es donde nos citamos con el músico gallego para hablar de su evolución y nueva posición como artista a la vez que confiesa lo que cree acerca del género cantautor y nos desvela secretos acerca del que será su inminente regreso discográfico en junio.

Notodo: Hace dos meses estabas petando Vistalegre, y aquí estás en la Sala But, siendo uno de los Cómplices de Mahou haciendo una especie de simulacro de Libertad 8. ¿Empiezas a despedirte con cierta nostalgia de ese formato cómplice de garito pequeño viendo las masas que estás arrastrando?
Andrés Suárez:
No, no me despido. Cuando la gente me dice, casi recriminándome, que ya no voy a tocar en garitos pequeños yo les digo que no tienen razón: yo voy a tocar donde me dejen, y ahora puede ser en pabellones o en recintos de aforo mayor, pero quizás dentro de un año o dos tengo que volver a tocar en sitios más pequeños. Ahora mismo, por una cuestión estructural que ha ido tomando el proyecto, ha cambiado mucho la dinámica que tenía antes: hay giras nacionales, otra planificación, otro ritmo, otras exigencias, un calendario más ajustado… Y ese es el único motivo por el cual ya no me puedo permitir ni tocar tanto ni hacerlo, además, en salas más pequeñas; pero el lujo que supone poder hacerlo en un sitio con la gente tan cerca no voy a dejar de hacerlo nunca. Si es necesario lo haré a escondidas. Lo que sí, cuando puedo hacerlo, lo saboreo con más ganas.
“Que los cantautores desapareciéramos de las radios no significa que lo hayamos hecho de los garitos: la gente no nos buscaba en las radios, lo hacía en las calles ”
NTD: ¿Crees que el hecho de acoplar tu repertorio a un sonido para espacios grandes hará que influya de cara a la creación de nuevas canciones?
A.S.:
No, porque soy el mismo. Tuve la suerte de tocar para cinco personas cuando lo hacía en el Metro y ahora la tengo de tocar para miles en sitios como el Palacio Vistalegre, y hago lo mismo, y toco las mismas canciones. Creo más en mi música que en mí mismo y las defiendo. Cuando voy con la banda hay unas normas y cuando estoy yo solo hay otras, pero las canciones sobreviven igual de bien, aunque con entornos diferentes, tanto de una manera como de otra. No me afecta el cómo lo tengo que hacer, sino que a la gente le guste o no. Yo sigo siendo el mismo canal de energía.

NTD: Viéndolo ahora con la perspectiva del tiempo, y habiéndolo despedido ya en directo, ¿qué consideras que tiene Moraima que ayudó a hacer un click en tu carrera y logró llegar de una manera que no habías conseguido con tus anteriores discos?
A.S.:
Sinceridad. En Moraima hay desafinaciones, imperfecciones, naturaleza en carne viva, suenan mis pulseras golpeando la guitarra, la madera de la silla chirriando… Peter Walsh, productor del disco y técnico de sonido de la grabación, propuso a la discográfica dejarlo todo como estaba, sin correcciones. Eso, sumado al equipo profesional que estamos en él, hace que sea un ejercicio de honestidad pura y dura. Se nota que somos once tíos que nos juntamos a tocar canciones en un plató de televisión con público y a hacerlo de verdad, y lo que sonó quedó, y eso es lo que lo diferencia de otros discos, en los que era yo mirando a una pared metido en un estudio, sin sentir la energía de la gente, que es como estoy acostumbrado a tocar. No es que me arrepienta de haberlos grabado de esta manera, pero dista bastante de lo que soy yo: y en Moraima sí que siento que soy yo, y se me nota gozando cada nota, pasándomelo bien, y creo que la gente apreció esa realidad.
“Me he avergonzado de una etapa de mi vida en la que únicamente hablaba de desamor en mis canciones ”
NTD: Decías que una de las claves de tu éxito era que cuando mirabas al frente veías tres generaciones de personas disfrutando de tus canciones. ¿Cómo se consigue eso? ¿Crees que tus canciones tienen una lectura más universalista?
A.S.:
Es que yo no canto en concreto ni para los de izquierdas ni para los de derechas ni para los gordos ni para los flacos ni de Galicia ni de Murcia: hago música y la hago para todo el mundo. Tampoco sé si soy cantautor o si hago pop, heavy, rock o folk. Pretendo quitarle el condón a todo lo que creo. No sé si del otro lado me estarán escuchando en Cuba, en Miami o en Alemania: que sea la magia de la música la que funcione, yo solamente creo. Pero que venga a un concierto una abuela con su hija y su nieta me hace llorar, y eso demuestra que la música no tiene edad ni fronteras ni registros sociales ni color, y eso es lo más bonito que ha pasado.
“Pretendo quitarle el condón a todo lo que creo”
NTD: Hace unos años, no muchos, parecía que el concepto de cantautor comenzaba a identificarse con una facción vieja de la música popular, y faltaban referentes nuevos. Sin embargo, ahora vemos como nombres como el tuyo, el de Pablo Alborán, Rozalén o Marwan estáis creciendo de manera exponencial. ¿El “cantautorismo” vivirá para siempre en España?
A.S.:
Jamás. A diferencia de en otros países como Argentina o México, en los que cuando a uno lo van a recoger te hablan de Sabina, de Serrat o de Aute con una pasión y un conocimiento que no se tiene en España, aquí se empezaron a rechazar y a intentar ocultar y denostar durante unos años referentes y símbolos de nuestra música que forman parte de nuestro ADN. Eso se hizo evidente cuando las radios comerciales dejaron de apoyar, de algún modo, aquella generación del Libertad 8 después de que le dieran espacio a Ismael Serrano, Tontxu, Pedro Guerra o Javier Álvarez. Pero que desapareciera de las radios no significa que esa música desaparezca de los bares: el foco de atención mediático se fue al pop o a otros estilos, pero los cantautores seguíamos cantando en los bares, demostrando que los cantautores no tenían fecha de caducidad. Yo sigo escuchando a chavales de 14 años cantando a Pablo Guerrero, Silvio Rodríguez o Pablo Milanés. Y eso quiere decir que la gente no nos estaba buscando en las radios, lo hacía en las calles; y contra esa potencia, amigo, no se puede luchar. Si tú estás tocando para 50, luego 75 y luego 100, eso no se cae; pero si pasas de 0 a 10.000 en media hora, eso es difícil de sostener.
“Sigo siendo el mismo canal de energía que era cuando tocaba en el Metro ”
NTD: De todos modos, tú siempre tratas de despojarte de etiquetas, y nunca has negado influencias que van desde el folk americano al rock urbano. ¿Tú buscas acercarte a alguna escena en concreto, aunque luego a la hora de crear te quites los prejuicios?
A.S.:
Me busco a mí mismo y me cuesta un huevo, así que imagínate si tengo que buscar mi sonido alrededor de una escena en concreto. Amo a Rosendo, a Fito Páez, Pablo Milanés, Platero y Tú, Joaquín Sabina, Boikot, Franco Battiato, Damien Rice, Andrés Calamaro, Reincidentes… ¿Dónde me encuentro yo? No tengo ni puta idea. Es verdad que yo quito la etiqueta porque escucho de todo. Yo entiendo que un periodista tiene que poner debajo de la fotografía una etiqueta, y a mí me ponen la de “cantautor”, pero yo escucho y hago música, y de la misma manera que hay momentos en los que me gusta acercarme al sonido del rock británico también me gusta sentarme con un violinista a trabajar en giros sinfónicos. Despojar a la música de etiquetas y condones es siempre un acierto.
“Creo más en mi música que en mí mismo: mis canciones son eternas, yo no ”
NTD: Estrenas Te doy media noche, single de adelanto del nuevo disco y canción que ya has tocado en directo en los últimos meses, pero, ¿qué más nos puedes contar del nuevo disco en el que estás trabajando?
A.S.:
Puedo contar muy poco porque prefiero que la gente juzgue cuando oiga el disco, que será dentro de pocos meses, antes de verano, seguramente en el mes de junio. Lo que sí sé es que tengo unas ganas de tocar de la hostia: necesito estar de gira con mi banda, reencontrarme con viejos amigos y mostrar a la gente las canciones del disco, porque no tengo duda alguna que es lo mejor que he hecho hasta la fecha. Sé que suena a tópico, pero hemos superado a Moraima, hemos arriesgado muchísimo cambiando la forma de crear y de sonar para evolucionar y tratar de ser mejor porque creo en la evolución de los artistas y en que quien no arriesga no gana. Y creo que lo hemos conseguido, hemos ganado.
“Que venga a un concierto una abuela con su hija y su nieta me hace llorar ”
NTD: En alguna ocasión dejaste caer que comenzabas a interesarte más por cuestiones sociales ya no en la calle, que eso forma parte de tu vida privada, sino también en las nuevas canciones en las que estabas trabajando. ¿Se verá algo de esto en el disco?
A.S.:
Sí, hay algo en este disco. Yo me he avergonzado, incluso, de una etapa de mi vida en la que únicamente hablaba en mis canciones de una ruptura sentimental, de un desamor, de una depresión: algo que nos ha pasado a todos, no soy distinto ni mejor que nadie. No olvidé las plazas ni la calle, tengo muy claras las causas que defiendo, he ido a la Puerta del Sol las veces que consideraba que tenía que ir, pero lo reproduje muy poco, alcé la voz sólo en mi casa. Sé que no por ser una persona con ideas de izquierdas tienes que estar protestando continuamente, pero sí considero que estamos en los tiempos más difíciles que yo he vivido en toda mi vida, y me ausenté de forma escrita, que no física, pero no volverá a pasar.

NTD: Decías que Moraima lo concebiste no como un recopilatorio si no como una manera de darle nueva vida a las canciones. ¿Necesitas un concepto, un motor a través del que trabajar de manera colectiva las canciones?
A.S.:
Sí, pero siempre depende mucho del estado vital por el que esté pasando en ese momento. Hoy no soy el mismo de ayer, e imagínate del de hace dos años. Este disco que viene, por ejemplo, te puedo decir que es muy luminoso, optimista, y que a pesar de que haya canciones que narran y describan dolor, lo hacen desde un punto de vista humorístico o con determinada sorna. Estoy en un momento vital muy positivo, levantándome por la mañana y teniendo trabajo y rodeado de gente que me hace bien y viajando mucho, así que escribo a la luz. En el momento que puede que vuelva a tocar fondo, espero que no, haré otro tipo de disco.
“El nuevo disco es más luminoso, optimista y arriesgado: hemos cambiado muchas cosas para evolucionar y tratar de ser mejores ”
NTD: Dices que la música es una extensión de ti mismo. ¿En algún momento, sobre todo en la época de trincheras en las que tocabas en garitos para un puñado de gente, llegaste a perder la fe en ti mismo?
A.S.:
Nunca. La palabra fracaso no la asocio a mi música porque siempre aposté más en mis canciones que en mí, sino no habría venido a Madrid con veinte años, una maleta y un puñado de canciones a tocar al Metro. Personalmente a veces me borro y no confío mucho en cuestiones personales o pensamientos privados, pero con mis canciones no pasa eso: son eternas, no como yo.

NTD: ¿Qué avistas próximamente, además de disco? ¿Hay posibilidad de volver a viajar a Latinoamérica?
A.S.:
Espero que sí. Tengo muchas ganas, y es una de las prioridades de cara al próximo disco, de volver a Argentina y a México, que son dos países en los que me tratan muy bien, y de poder viajar de nuevo a Cuba con mis canciones, pero sin lugar a dudas mi principal objetivo es reencontrarme con mi gente en España y mostrarles el disco nuevo y que cantemos juntos las nuevas canciones, que algunas ya se las empiezan a saber, incluso.

Andrés Suárez