Para los que se ilusionan con la posibilidad de encontrar, entre tanto mimetismo y el socorrido y residual eco-nostálgico, un ensayo sonoro entusiasta que se aventure en la dirección definida de un novopop avanzado, inusitado, performático, rupturista y revulsivo, dar con el nuevo trabajo de Mirror Mirror será el mejor regalo que pueda hacerle al intelecto deleitado de sus oídos. Como si se nos hubiese concedido el deseo tras una plática narcisista-anhelante con el reflejo proyectado de nosotros mismos, ese espejito, espejito mágico interrogado en la verdad de la mitología de un nuevo sonido y en el acierto aseverado de un relato fantástico hacia la maravilla no adjetivada, sino hecha sustantivo, el disco de este dúo mutante en colaboraciones múltiples deviene lo más parecido a un milagro sónico-compositivo. David Riley y Ryan Lucero, más allá de dos músicos neoyorquinos iluminados, genios performáticos y artistas que exceden lo plástico, la integración escénica y el videoarte como parte de su trabajo activo y colaborativo con un bagaje estético-intelectual interdisciplinariamente nutrido, publicaron su primer single en Half Machine (sello aquí ya señalado). Tras él llegó su increíble debut que, hace tres años y para Cochon Records, mostraba ya un interés manifiesto en explorar un sonido en la vanguardia del pop y la electrónica al que titularon The Society For the Advancement of Inflammatory Consciousness (y lo que sería S.A.I.C., un proyecto acrónimo artístico promovido por la institución Momenta Art), de corte tan emocional como adictivo. Hace unos meses y en el sofisticadísimo sello RVNG Intl. (también casa de Blondes, CFCF, These Are Powers, Historics, Joie Noire –ojo a su nuevo álbum en Desire-, BlackJoy o las reediciones del krautrock cósmico de Harald Grosskopf) publicaron, bajo las interesantísimas series FRKWYS, un epé con las colaboraciones de algunos de los más encumbrados nombres del post-punk y el indie tal y como lo entendemos. En este Volumen 5 de las series rescataban, en remezclas y colaboraciones, algunos de sus temas del álbum debut junto a Stuart Moxham (de Young Marble Giants), Alig Pearce (de Family Fodder), Rico Conning (de The Lines) o la fantástica colaboración con Stuart Argabright (de Death Comet Crew, Dominatrix o Ike Yard) que dio como resultado este ensoñador y psicodélico viaje festish-homo-vintage dirigido por Robert Bittenben. Un hito musical en este nuevo siglo y una aproximación estilística a lo que con Interiors teníamos aún por descubrir desde la expectación que ya nos generase este atónito teaser, para lo tisular, incisivo. Vanguardia posible de un pop de épica avanzada e industrialmente epopéyico, de majestuosa y oscurantista señal melódica que dilata armonías psicoactivas en una abyecta abstracción electrónico-punk introvertida y deviene en su conjunto como un artificio obsesivo magníficamente representado. Contenido, tensionado. Explosivo.
Respondiendo al aristotélico ethos, pathos y logos, Interiors es pura retórica y estética evolutiva en la carrera de Mirror Mirror. Un lugar hasta ahora inalcanzado donde Riley y Lucero proclaman la posibilidad de un disonantemente armónico, noctámbulo e inspirado psico-pop de orientación plástico-industrial, sintético-electrónico y posromántico. Un pastiche que abre las puertas a un avant-pop que extrema y convulsiona, en una deliciosa perturbación, la experiencia psíquica del oyente gracias a la trepidación rítmica y a la pluralidad de los matices agógicos, metronómicos, en movimientos de crescendos y diminuendos, dinámicas emocionales y cambios o enveses súbitos. Un ensayo calológico que asevera, sublimando la esencia de lo bello y su perverso y tortuoso suplicio espejado, cómo no está todo dicho en la musicalidad del futuro. Y que en diez canciones de composiciones fascinantes, escapismos y abandonos sugeridos, serenatas desfiladas de observaciones internas, catarsis espásticas continuadas y desmoronamientos de intrigas sonoras en ritmos y cadencias entre la lisergia psicótica y el orfeón eclesiástico intuido, le sumen a uno en un estado embriagador que es lo más parecido a la alquimia del goce moderno conseguido. En una elevada tragedia sonora que es liberación y es dolor, que es placer y punción, que es terror maravilloso y es vacío y sentimiento reflexivo. Que origina un impacto desconcertante provocando choques frontales entre el goce y la ansiedad, la angustia y la sereneidad y un constante expresionismo de doble filo. Sustancia nueva de sobrecogedores sintetizadores, polirritmias gradientes y síncopas galopantes. De cabalgatas que son tempos de emociones exasperadas culminadas en un primitivismo arty obnubilante que sigue a riffs de guitarra o teclas sostenidas, catalépticos bajos y exhalaciones de intensa teatralidad vocal sobrevolante. Despidiendo contracciones involuntarias. Derramadas en derrotas emotivas. Expansivas. Mirror Mirror disponen en este tratado del horror y el hechizo un trabajo visceral de sosiego y sadismo que purga ese drama bizarro, pulsional, que mora en sus interiores, algológico y lesivo. Monstruoso, bellísimo. De indomable elegancia, sofisticación y bestialismo. Interiors es al arte un reflejo especular progresivo de sí mismo.
*Sin duda el mejor disco que, en este año, he oído.
*Pronto podrás leer una interesante entrevista con David Riley.
*Aquí abajo puedes ver el vídeo del tema que da título al disco, Interiors, rodado por David Riley y protagonizado por Rumi Missabu, de la troupe drag psicodélica de los sesenta The Cockettes, originarios de San Francisco.
Mirror Mirror - Interiors from RVNG Intl. on Vimeo.
Artista: Mirror Mirror
Álbum: Interiors
Género: Novopop alquímico
Discográfica: RVNG Intl.
Año: 2011
