The Bellrays

Blues is the teacher...


A los Bellrays no les gusta tener que explicar la música. La banda que posee y valida con cada disco y concierto uno de los mejores lemas que haya esgrimido una banda de rock –blues is the teacher, punk is the preacher- no es amiga de las perezosas clasificaciones de la industria musical. Ni de las propias, a juzgar por cómo responde la cantante Lisa Kekaula cuando se le pide describir el sonido de la banda: Duro, dulce y violento –hard, sweet and sticky, en referencia al título de su último disco-. Para mí, es la mejor manera de explicarlo. No soy amiga de describir sonidos porque te lleva a lo perezosa que se ha vuelto la gente en la actualidad. La gente no tiene tiempo o no se toma la molestia de escuchar el cd y descubrirlo por ellos mismos, sino que esperan a que alguien les diga cómo es en un articulo o entrevista. ¿Cómo descubres una chocolatina? La comes.

No vamos a discutir nosotros con esta mujer negra de increíble voz que cada noche sube a un escenario para dominar sin contemplaciones a su entregada audiencia. Lo suyo ha sido un laborioso camino de ida y vuelta entre el soul más sudoroso y el punk más enérgico, hasta alcanzar ese electrizante equilibrio entre rock y soul que ya exhibieron en su penúltimo disco –Have a little faith, 2006- y confirman en su último lanzamiento –Hard, sweet and sticky, 2008-. El resultado es una banda con un sonido personal, atemporal, honesto y capaz por igual de grabar temazos genuinamente soul –que en manos de artistas de mayor proyección serían auténticos 'jitazos'- y ofrecer 'live experiences' genuinas, guitarreras y enérgicas en la línea de MC5 o Sly Stone, por ceñirnos a las referencias más obvias. Esas que, al parecer, tampoco le gustan a Bob Vennum, la otra mitad del alma fundacional de Bellrays. La gente utiliza esas frases pegadizas, como Tina Turner meets Stooges. Pero la gente no entiende las mismas cosas de la misma manera. Si empiezas a categorizar, vas mal. ¡Ouch! 
Estar en Bellrays significa entregarse a las canciones; mientras sean buenas, no importa lo demás


The Bellrays han publicado este año un nuevo disco, tras pasar por los cambios más importantes que ha experimentado la banda en sus casi 20 años de historia. Tony Fate, el incendiario guitarrista que firmó casi al completo el vital Grand fury -2000-, dejó la banda el año pasado. Bob, que en los orígenes era el guitarrista, pasa el bajo al nuevo Justin Andrews y se vuelve a colgar la guitarra. La banda no le hacía feliz y él no nos hacía felices a los demás. Así que llegó el momento de romper y tratar todos de ser felices, explica Bob. ¿Supone eso algún cambio en el sonido de The Bellrays? Bob y yo formamos Bellrays antes de que Tony estuviera en la banda. Desde el principio sabíamos lo que eran los Bellrays y lo que significa estar en Bellrays, que es entregarse a las canciones, indica Lisa. Es algo más filosófico que el quién escribió qué. Es más sobre cómo te pones tú en la música y eso permanece igual. Aún estamos aquí poniendo las canciones primero y dejándolas que encuentren vida donde las estás tocando. Mientras sea una buena canción, no importa lo demás.
Y el hecho de que yo ya tocaba la guitarra en la banda antes de que entrara Tony. Ya estábamos intentando hacer lo que ahora hacemos; quiero decir, con Hard, sweet and sticky. Si hubiera tenido la oportunidad, habría hecho este disco antes de que él entrara en la banda. Era la visión que teníamos para ella y tuvimos muchos problemas para encontrar baterías y bajistas que pudieran tocar lo que queríamos. Seguimos intentándolo. Podemos tocar estas cosas y estas otras. Pero yo quiero tocar hard rock, fuerte y rápido, también. Tony incorporó eso a la banda y fue lo más difícil de conseguir. Intercambiamos instrumentos porque yo sabía cómo conseguir ese sonido de bajo de la banda. La gente que se nos une ahora sabe qué esperar de The Bellrays, remata Bob sobre el asunto. 

Lo cierto es que la evolución de la banda es sorprendente y todo un ejemplo de cómo mantener una larga carrera sin perder el norte ni la pasión. Bob y Lisa, que en la actualidad son matrimonio, formaron The Bellrays en 1990. In the light of sun, un álbum puramente soul, fue publicado en formato cassete en 1993. Y nada más se supo de la banda hasta que se reubicaron en el mapa en 1998 con Let it blast, un enérgico álbum de punk, rock y soul grabado en vivo y ya con Tony Fate a la guitarra, ¿Cómo se desarrolla esa evolución? Lisa nos cuenta que primero hubo otra grabación, pero salió tan mal debido a lo que estaba pasando en el estudio que parte de la evolución de la banda, simplemente, se ha perdido. Pagamos dinero por esa grabación y después no teníamos nada que pudiéramos presentar. Los masters salieron mal del estudio. No nos devolvieron el dinero y después terminamos haciendo Let it blast. Bob continúa el relato: Cuando hicimos In the light of the sun, Tony tocaba el bajo y se trataba de conseguir una formación capaz de tocar y grabar. Al final de este periodo, tras una época dura, la banda de Tony se disolvió y cambiamos los instrumentos. Hicimos una cover y sonaba tan bien que decidimos seguir así. Remata Lisa: Se trataba de conseguir una banda funcional. Todo esa angustia y frustración combinadas contribuyeron a crear y a que sonara de esta manera. 
La gente me pregunta en las entrevistas por Amy Winehouse o Duffy y no ven el insulto en eso

Entramos en la década actual con energías renovadas y un proyecto claro: volar la cabeza a cualquiera que asista a un show de los Bellrays. El instrumento elegido es Grand fury, un auténtico vendaval repleto de himnos –Stupid fucking people o Fire on the moon, entre otros- con el que se dan a conocer a nuevas audiencias. Entre ellas, la española, que a partir de ese momento les recibirá con los brazos abiertos en cada nueva visita. 

En 2004 llega Red, white and blue, un álbum que amplía el abanico estilístico del grupo con una mejor producción, pero sin atreverse a romper con la imagen del grupo instaurada con Grand fury. Eso sucede dos años más tarde con Have a little faith, su disco más variado y completo hasta la fecha y con un indudable potencial comercial que no se materializa. Con una fiel base de fans y un estatus de grupo de culto asentado, la banda pasa por los cambios antes mencionados y graba Hard, sweet and sticky, el disco que los trajo recientemente a España en una extensa gira por nuestro país. 

Sobre Hard, sweet and sticky, Lisa opina que en el pasado, la gente ya conocía el sonido, era el punk, era el ir contra algo… Éste tiene todavía aristas, pero es más congruente, todo encaja mejor. Bob añade que la manera en que toco la guitarra es más adecuada en todo el álbum. Tony sonaba mejor en lo que era punk, pero para soul, que se supone más suave, era demasiado. Ahora todo encaja y fluye mejor. Es entender la canción y dejarla fluir, no empujarla. Lo cierto es que Hard, sweet and sticky es un álbum aún más variado que sus antecesores, capaz de pasearse por el legado de buena parte de la música americana del siglo pasado con una seguridad pasmosa, sin perder de vista los orígenes de la banda, pero acercando algunos temas incluso al pop. Y siempre con la feroz voz de Lisa marcando el camino. Una nueva muesca en el revolver de The Bellrays que, seguramente, no tendrá la repercusión que merece. Lo que propicia la última reflexión. The Bellrays tienen la música y son capaces de defenderla en directo como pocos. ¿Qué es lo más difícil a la hora de alcanzar una audiencia? Toda la otra mierda que hay, responde Lisa. La gente está acostumbrada a 'lo auténtico'. Que alguien venga y les diga: “Esto es lo auténtico y hemos gastado un montón de pasta anunciándolo". Y eso es contra lo que estamos nosotros. Es la misma razón por la que la gente me pregunta en entrevistas sobre soul y me hablan de Amy Winehouse y Duffy y las bandas nuevas y no ven el insulto en eso. Para mi eso es lo más complicado. Y Bob añade: Y si no tienes un video en la MTV en rotación tres veces por hora, la gente no te presta el tiempo necesario. No tiene nada que ver con cómo suenas o lo bueno que eres. Tiene que ver con “no me quiero levantar de mi sofá y quiero ver lo que es auténtico, porque si está en TV debe serlo”. 

Si Jesucristo apareciera en estos días, ¿quién lo escucharía? A menos que tenga su propio show de TV. Lo mismo con los Beatles, ¿quién los escucharía? A menos que hubiera algo que los promocionara. Pero creo que aún hay bastante gente que no tiene suficiente con lo que le ponen en la tele y busca otra cosa,
concluye Lisa.
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quiénes son

La alucinante voz de Lisa Kekaula, un sonido 'sucio' y contundente que oscila entre el soul, el punk y el rock y unos potentísimos directos son las señas de identidad de The Bellrays. En sus casi 20 años de trayectoria y sin hacer ningún tipo de concesión al mainstream, la banda ha reclutado a un nutrido grupo de devotos de su lema: 'Blues is the teacher, punk is the preacher'.

por qué

Han estado recientemente girando por varias ciudades españolas, donde aún recuerdan los directos de presentación de su último trabajo, 'Hard, sweet and sticky'.

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