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Hay dos opciones: o a Tunng se les acabaron las ideas o les vinieron todas de golpe. Sino no se podría explicar un discazo tan tremendo como el que acaban de sacar, el mejor de su carrera por varios cuerpos de distancia. Decimos lo de que “se le acabaron las ideas”, principalmente, porque han dejado relegada ya no a un segundo, sino más bien a un quinto o sexto plano el rótulo de indie/folktrónica que tanto los había atormentado y del que parecía tan difícil salir. Esto no significa que se hayan transformado en un grupo de punk o de electrónica futurista. Han dignificado su imagen, dulcificado el concepto de (su) pop y, como dice el título del disco, han vislumbrado tierra.
Tres años de descanso (o más bien de intenso y metódico trabajo) han tenido sus frutos. El que cosecha siembra y, en el caso de Tunng, han sabido plantar frutos silvestres que se han transformado en verdes regaderas. No es que hayan reinventado el género folk, pero en …And Then We Saw Land saben reunir las tendencias más globales en torno al género de los últimos años con un toque personal, suave, dulce y con bastante más alcance que sus contemporáneos. Hay sitio para el himno folk coreable (Weekend Away), el weird folk a lo Devendra Banhart (Sashimi) e incluso la canción pop soleada, mezclando estructura clásica, voz depresiva y alcance mainstream (Hustle). Grupos como Arcade Fire o I’m from Barcelona estarían deseosos de facturar un disco que acapare tan bien la mezcla de estilos con una accesibilidad que abruma. En un mundo un poco más justo, Tunng serían un hype hecho realidad. Básicamente porque no es que son unos raritos de pelotas que hacen un disco para nerds o freaks encerrados en el mundo musical independiente, sino que se acercan sigilosamente al sonido de Sigur Rós, pero con un toque más comercial sin transformarse en, digamos, The Killers. Controlan a la perfección el pulso de la canción y tienen una noción del trabajo acústico que engorda las canciones casi como una orquesta bíblica apenas susurrando (With Whiskey) o ruideando como energúmenos enérgicamente ordenados. Hay desde aires a Devotchka en el repiqueteo de It Breaks con una onda expansiva de armonías (la unión de la voz masculina de Mike Lindsay con la dulzura con acento a Björk de Becky Jacobs son abrumadoramente perfectas) que reparten a lo largo de las once piezas y media (postre escondido al final). Así y todo, una cosa no quita la otra: afortunadamente, se les sigue yendo la olla lo más grande y hasta se permiten parir piezas instrumentales con solos que suenan a heavy metal (By Dusk They Were in the City) o cierto retorno a sus inicios folktrónicos con aroma a Nouvelle Vague (October) o incluso imaginar cómo sonarían los Beatles del It’s Only Love casi cincuenta años después. Pura estética de la dinámica hipoacústica.

Artista: Tunng
Álbum: ...And Then We Saw Land
Género: Indie terráqueo
Discográfica: Full Time Hobby
Año: 2010


