7 mayo, 2009. Por

Spotify

El programa de la concordia
Spotify, Nueva forma de escuchar música en streaming
Spotify

Este proyecto ha conseguido involucrar a las discográficas más importantes, tanto del mercado independiente como a las multinacionales que trabajan con superventas, en su cómoda herramienta para escuchar música en streaming. Lo dijo el reputado bloguero y periodista Nacho Escolar, Spotify es lo más grande que le ha pasado a la música desde Napster. El programa creado en Suecia es la última revolución de la era de Internet que llega a la médula de la industria discográfica. Un proyecto que ofrece música bajo demanda en streaming que ha conseguido implicar a las grandes multinacionales y a las independientes con más peso en el negocio. Un amplio catálogo de canciones, epés o álbumes completos que no ocupan espacio en tu ordenador. Con un interfaz sencillo, intuitivo y con un diseño muy Mac, que recuerda mucho al de iTunes. Puedes hacer listas de reproducción y las búsquedas son muy ágiles. Además te permite mandar enlaces a otros usuarios para compartir tus canciones. Pocos, muy pocos inconvenientes tiene Spotify. Los únicos defectos vienen más por la política de las discográficas y por su forma de negocio que por fallos de la herramienta en sí. La publicidad interrumpe, por ahora muy de vez en cuando, la reproducción de un disco. Un trance que se esquiva si eres usuario de la versión de pago. 

Sólo unos cuantos artistas y sellos han obligado a la retirada de algunos álbumes o impedido su reproducción en ciertos países. A pesar de esas pequeñas limitaciones, todo parece indicar que es el programa de la concordia: la alternativa oficial de los viejos elefantes de la industria a “la música ilegal en Internet”. En cuatro meses ya había superado el millón de usuarios. La clave de su éxito está en que, a diferencia de otros programas, ellos negociaron con los proveedores antes de presentar públicamente la herramienta. Entre sus pasos de futuro está el desarrollo de Spotify para dispositivos móviles como el iPhone o el Nokia S60, para lo que están trabajando a todo tren. Otros son una incógnita, como saber si se abrirá a los artistas autoproducidos que no trabajan con el amparo de un sello. O si en algún momento podría llegar a pagar a los grupos sin que existieran intermediarios como la SGAE.

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