Zun Zun Egui

Katang

El africanismo (aún) no ha muerto. Así lo han querido Zun Zun Egui, proyecto psicótico, nervioso, aturullado y tembloroso que, por encima de querer evocar simple y llanamente los rituales sónico-dancísticos del África negra, abogan más por una especie de indiegenismo mesopotámico conectado desde bien cerca tanto con cierta sinuosidad a un pop más de corte melódico (obviamente, Vampire Weekend) como con rabietas de mestizaje bluesero (Konono nº1) o proyectos de post-indie (Dirty Projectors o Skeletons). Katang, su álbum debut, acaba por transformarse en una insondable paleta de colores vivos que sacan a relucir la parte más mestiza del pop británico y, en general, la influencia de los foros tercermundistas en la música moderna de Occidente.

Zun Zun Egui podría ser la partición de un apellido vasco, y seguramente lo sea, pero también es una de las últimas grandes noticas de la psicotropia mestiza de corte africanista. Un modélico ejército pictórico y multicultural parido en Bristol, germinado entre el cosmopolitismo de aquella ciudad y cimentado a base de la elevación de una generación que ha encontrado cobijo en la recuperación de las viejas normas regionales de los países del Tercer Mundo y han utilizado esas mismas pociones rítmicas como armas de doble filo para penetrar en la analogía pura del baile más purista y ritual de la misma manera que los Holloys, Deerhoof, Micachu and the Shapes, Wildbirds & Peacedrums, Animal Collective u Orchestra of Spheres, pos mentar sólo algunos de los trogloditas que han abogado por el calentamiento de dichas facciones nerviosas.

Katang, a la corta y a la larga, acaba siendo un ejercicio de psicodelia libre, centrado en esas mentadas cotas regionales e indígenas pero sin huir del pop, de la melodía, de los dibujos de bajo redondos y de cierta experimentación ácida, espectral y cósmica. Todas señas de una clara evolución que, a veces, incluye entre sus filas el indie africanista más técnico y estribillero (Katang o Cowboy), el medio tiempo congoleño (Mr. Brown), la psicodelia setentera, en una línea cercana a lo practicado por Sun Araw o Mugstar (Shogun o Transport), una especie de lectura del blues de Mali (Sirocco), post-pop altruista y melodías circulares (Fandango Fresh) o una especie de evolución del reggae o el ímpetu de proyectos com Amadou et Mariam aplicado a un formato que hereda del indie actual y del punk de The Clash excusas para explicar sus afluentes (Dance of the Crickets). Buenas maneras de llamar a Jah o de pintar cuadros a dentelladas con cromatismos sonológicos.

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