A veces hacer el mongolo resulta fino. O a lo mejor “fino” no sea la palabra que mejor defina a ¡Pelea! y a su entramado logístico de armonías vocales punks, sonido de guitarra impreso de un amplificador del bluegrass de los ’50, garage asoulado, parodias líricas, brevedad como máxima y, oh sí, baja fidelidad en unas grabaciones que han nacido para ser que formen parte de la fonola del garito nocturno más trash. Justo al lado de las tragaperras. Porque ¡Qué éxito! ¡Qué felicidad! parte de lo simple para guiñar con un ojo al pop sixties español (Los Brincos, Los Bravos, Micky y los Tonys) y con el otro a la nueva hornada de grupos estatales que pretenden emular la bataclana revivalera de los grupos de la Costa Este de San Francisco (Woods, Ariel Pink, Ducktails, Real Estate), atados a un cuatro pistas, las cintas de casette, el lo-fi y el remember noventero que, a su vez, era remember setentero. La eterna pescadilla adoradora del pasado.
Gramaciones Grabofónicas y CANADA han decidido hacerle sitio entre sus referencias al debut discográfico de ¡Pelea! (con músicos de bandas como Montañas o Cotolengo, entre otros), una especie de doble EP imaginario que apuesta por la rapidez, la brevedad, la anti-técnica, los gritos mongoloides, los textos cachondos y la variedad de matices rítmicos, siempre tomando como positiva toda esa evidente limitación que poseen a la hora de tocar sus instrumentos. Lo mismo que comenzaron practicando grupos como Los Punsetes pero en un tono mucho más remember, más cerca de lo que hacen Hello Cuca, Sacramento, Santa Rita o los mentados Montañas, probablemente, pero con bastante más rollo y (curiosamente) mejores canciones. Pero ya sabéis lo que ocurre en estos casos: la naturaleza hace sangre y convierte en vítores lo que podrían ser abucheos al conseguir captar la atención del respetable en apenas un minuto de alaridos, velocidad, punk precoz, blues violento y doo-wop vocal (Lo único que quiero en esta vida es ser un mono); en poco más de minuto y medio de pop-soul a cappella, gritado, insultantemente armónico y sin excederse ni un segundo en su necesidad (Insoportable); o rock and rolles tan bailongos, festivos y animalistas como La cueva (Hay un perro que me mira sonriente, / enseñándome los dientes, / no quiere bailar twist.), la surfer instrumental El mundo de las ideas o la más que básica Tirando bombas sin parar de bailar. Incluso tienen dos cojones para amenazar con robarle el riff del Twist and Shout de The Beatles en Disfraz de cerdo o para transformar el cierre del disco en una especie de karaoke cincuentón, en una caravana que le molaría mucho a tus abuelos en las fiestas de tu pueblo en la sesión vermouth.
Artista: ¡Pelea!
Álbum: ¡Qué éxito! ¡Qué felicidad!
Género: Garage twist
Discográfica: Gramaciones Grabofónicas / CANADA
Año: 2011
