No queremos que pase el tiempo y no hablar del disco de Marina Gallardo. Un debut que llegó para rápidamente hacerse un hueco en nuestra estantería y en este y aquel reproductor. Y tampoco queremos dejar de contártelo, sobre todo porque lo bueno tiene que ser compartido. Y si es mejor, pues todavía más. Edita Foehn, que acostumbra a regalarnos algunas de las mejores cosas que pasan en la escena nacional independiente. Con Working To Speak (2008, y, como decímos, en Foehn), el álbum de esta gaditana, no hacen sino seguir adelante con ese empeño. Nos gusta.
La verdad es que con veintitrés añitos y sólo una maqueta a sus espaldas Marina se presenta con un trabajo perfectamente vertebrado entre sus manos. Un disco que sabe a fruto maduro de esos que da gusto masticar y disfrutar porque, aunque en un principio pareciese aún algo verde, en realidad es el mejor momento de comerlo. Sobrio y con talante, con decisión, el disco se defiende perfectamente entre un folk-pop y un folk-rock a veces más experimental, a veces más clásico. Caricias entre acordes de guitarra acústica y una nueva voz en la constelación vocal española se acompañan de batería, bajo, pandereta, rhodes, triángulos o sintetizadores, consiguiendo atmósferas de una brillantez que sobradamente consolidan, aunque sea el primer disco, a Marina Gallardo. Así lo notamos con canciones como Stones, Bloody Moonshine, In a Frame Of My Real Temp o en Moon’s Wolf. Quizás Remate, quien colabora con ella en muchas de las canciones o Paco Loco, encargado de la producción de Working To Speak tengan algo que ver. Quizás también influencias inconfudibles de Cat Power, Ruby o Lisa Germano. Quizás sí, pero ella brilla por sí sola, eso lo tenemos claro. Y vamos a seguirle la pista.
Artista: Marina Gallardo
Álbum: Working To Speak
Género: Folk-pop, folk-rock
Discográfica: Foehn Records
Año: 2008
