The Strugglers

The Latest Rights


Randy Bickford se hace mayor. Roza los treinta años y antes de alcanzar esa edad en la que se dejan de hacer todas las cosas por primera vez, tiene muchas cosas que decir. Como siempre. Con You Win (2005), el líder de The Strugglers ya demostró que se manejaba bien con las emociones en las distancias cortas. Ahora ha vuelto, mejor y más consciente de que está a punto de cerrar una etapa de su vida que ha sido crucial. Esperanzado con lo que está por venir. Con Jim Bob Aiken (batería y grabación), Daniel Hart (violín), Alex Lazara (teclados), Eric Haugen (guitarras), Wylie Pamplin (bajo), Auren Moskowitz (piano) y Jeremy Boomhower (trompeta y trombón) ha grabado The Latest Rights.

Notodo: ¿Cómo fue la gestación de The Latest Rights? 
Randy: Fue un proceso de adición. Tenía cuatro o cinco canciones rondándome, y cuando me di cuenta de que todas trataban del tiempo y de la pérdida de la juventud, empezó a surgir un tema que las unía y que vertebraba el disco. Con esto en mente, escribí algunas canciones más. 

NTD. ¿Qué hilo une las canciones? 
R: El tema general que acabo de mencionar, hacerse mayor, imagino. Es una elegía a los veintitantos, ese punto en el que, como dice Martin Amis, la vida empieza a convertirse en el ejercicio constante de apartar la vista de tu propia mortalidad. La idea principal es la ligereza con la que empiezan a llegarte las nuevas libertades de la juventud. Pero el caso es que siguen llegándote, y cada vez más, hasta que todo acaba convirtiéndose en una carga. Si he hecho las cosas bien, el disco debería tener más sustancia, pero ese sería un buen punto de partida. El disco no tiene ningún argumento ni narración autoritarios. No se trata de un disco conceptual. Las canciones están vinculadas pero también funcionan de manera autónoma. 

Es una elegía a los veintitantos, ese punto en el que, como dice Martin Amis, la vida empieza a convertirse en el ejercicio constante de apartar la vista de tu propia mortalidad


NTD: ¿Tardaste mucho en grabar el disco? ¿Estaba ya en tu cabeza o fuiste encontrándolo a medida que avanzaba este proceso de grabación? 
R: La grabación duró bastante. La próxima vez vamos a intentar tener todas las canciones escritas y ensayadas antes de empezar a grabar. Pero con este disco íbamos grabando según avanzábamos, a medida que iba escribiendo las canciones. Por momentos era desesperante, porque teníamos que retroceder y arreglar partes de la batería que no estaban bien sincronizadas, volver a grabar la batería sobre canciones casi terminadas, lo cual es muy muy difícil. Espero que la próxima vez sea todo más fluido. De lo que no cabe duda es de que hemos aprendido mucho sobre lo que NO hay que hacer. 

NTD: Comparado con The Fair Store o You Win, The Latest Rights suena más esperanzado, quizá más liviano en lo musical. ¿Se corresponde con un estado de ánimo distinto al que tenías cuando grabaste esos trabajos anteriores? 
R: Tengo la impresión de que The Latest Rights es un disco de un hombre que ha madurado, que acepta tanto lo que está por venir como lo que ya ha sucedido, mientras que You Win trataba de la ambición y el deseo juveniles. Latest Rights es un disco más centrado, más conciso; y estoy seguro de que eso tiene que ver con mi estado de ánimo, aunque también con el simple hecho de que, desde que hicimos el último disco, he aprendido un montón sobre los arreglos y la producción. Llevo más o menos diez años escribiendo buenas canciones, pero hasta ahora desconocía lo que se necesita para hacer un buen disco. Es una forma de ser creativo completamente independiente del proceso de escribir canciones. Me ilusiona mucho la idea de emprender esta vía de exploración. 

NTD: ¿Había cosas que tenías claro que querías cambiar con respecto a los discos previos? 
R: Sí. Y esto también toca el tema de la última pregunta. Poco después de sacar You Win me di cuenta de que quería que el siguiente disco tuviese arreglos más interesantes. You Win es bastante básico en este aspecto. Los arreglos sólo constituyen la estructura que apuntala la letra. Pero en el disco nuevo he tenido la oportunidad de colaborar con varios músicos increíbles. Daniel Hart escribió los arreglos de violín, Eric Haugen escribió fragmentos para la guitarra y ayudó a modelar los arreglos de las canciones y Alex Lazara creó esos asombrosos paisajes sonoros de sintetizador que yo jamás habría sido capaz de inventar. El resultado ha hecho que quiera adoptar un enfoque aún más colaborativo para el siguiente disco. Y espero no gafarlo si digo que creo que con él vamos a lanzarnos, a salir de una vez de nuestras zonas de confort.
 
NTD: Comienza el disco y suenan los violines de Morningside heights. Y después tienen mucha importancia en varios temas más. ¿Tenías claro desde el inicio que iban a jugar un papel tan importante en el disco? 
R: Cuando cuentas con el que más o menos está considerado como el mejor violinista del mundo, Daniel Hart —que también toca con John Vanderslice, St.Vincent y The Polyphonic Spree—, lo usas siempre que tienes ocasión. Como hago con muchos de los músicos extraordinarios que residen en la región en la que vivo, Carolina del Norte, me limito a llevar las canciones a estas personas de mi confianza y ellas me ofrecen sus ideas. Unas veces me quedo con ellas y otras veces las desecho. Pero la inmensa mayoría de las veces que le llevo una canción a Daniel, los arreglos de violín que crea acaban quedándose en la canción.

NTD: Cuando escuchaba el disco, tenía la impresión de que no hay ningún cabo suelto en las letras. Es una de las características habituales de tus trabajos, pero esta vez noto incluso una mayor dedicación, un mayor empeño para que todo encaje. ¿Estoy en lo cierto? 
R: Bueno, para mí el proceso de escribir las letras es muy concienzudo. Soy de la Escuela Leonard Cohen de machacar las canciones hasta que toman forma. Las trato como si fuesen esculturas. Las trabajo hasta que por fin cobran forma como piezas de rock y, como tú dices, los cabos sueltos desaparecen. No queda ni una sola pieza que no vaya a ninguna parte. No se desperdicia espacio alguno. No sé por qué escribo así, pero me produce placer, y siento (y me gustaría creer) que así mi público tiene la oportunidad de conocerme mejor y comulgar. Me encanta el hecho de que en la letra de una canción o en un poema puedas meter tantos sentidos en una única frase y que sin embargo siga abordando un asunto global. 

En Europa la gente no necesita tanto que le den masticado lo que tienen que escuchar. 

NTD: ¿Qué relación tienes con los personajes que pueblan tus canciones? ¿Siempre eres tú ese protagonista? 
R: En mis canciones siempre hay mucho de mi experiencia personal. Creo que quien no lo admita miente. Pero a la hora de escribir, lo que verdaderamente me inspira es la propia lengua. Me puede suceder algo verdaderamente traumático en la vida, pero no me inspira hasta que doy con una frase que tiene cierto peso y, por emplear de nuevo esa metáfora astronómica, suficiente gravedad como para desencadenar el proceso de adición y que empiecen a sumársele otras cosas. En muchos casos, las canciones surgen de hechos personales, pero para que la lengua haga lo que quiero que haga, tengo que cambiarlos y novelarlos. De esta forma, cuando por fin están terminadas se han convertido en una aleación de lo real y lo hiperreal. La lengua es el elemento más importante. El estilo está en el contenido. 

NTD: ¿Cómo te sientes en esa posición en la que estás, con unas ventas discretas pero con un público fiel? 
R: Me siento agradecido por estar donde estoy. Mi música nunca tendrá el éxito económico de Vampire Weekend o del grupo del momento, quien quiera que sea. Pero me gusta pensar que el arte con sustancia no se puede digerir tan rápido como esos otros tipos de expresión más edulcorados que me encuentro por ahí. Nietzsche afirmó en su divertidísimo libro Ecce Homo que para digerir lo que digo tienes que diluirlo porque si no te darán ardores de estómago. Estoy parafraseando, pero siempre me ha gustado esa idea. Creo que para que el público disfrute de mis canciones, tiene que hacer una cierta parte del trabajo. Y, lamentablemente, especialmente en EE.UU., la mayoría de los oyentes no quieren asumir desafío alguno. Por eso creo que tengo suerte de estar con un sello europeo. En Europa la gente no necesita tanto que le den masticado lo que tienen que escuchar. 

NTD: Siempre que se habla de tu música, se habla de músicos influyentes, como Neil Young y Will Oldham, pero también obvios. ¿Podrías recomendarme algún cantante o compositor que te guste especialmente y que no suela citarse? 
R: Hace unos años pasé por una fase en la que escuchaba sin parar a Destroyer, y tengo la impresión de que me apropié de algunas de sus ideas sutilmente. En una de las canciones del disco hay una suerte de guiño a Destroyer. A los músicos que mencionas los escuchaba en una época de mi vida en la que las influencias te afectan enormemente. Ahora tengo 29 años y las cosas me afectan de manera más sutil. Si, por ejemplo, escucho a Fleetwood Mac, pienso que en el próximo disco quiero que nuestra producción suene así, con esas harmonías vocales tan bonitas, etc. Ya no se trata de un cambio fundamental. Se trata más bien de añadir algo a la mezcla y que se absorba. Otras influencias son Cat Stevens, Fairport Convention, Alan Price y Shearwater. 

NTD: ¿Te vamos a ver por España próximamente? 
R: Espero que sí. Si no me equivoco tocaremos en el festival Tanned Tin en noviembre y después daremos algunos conciertos en España y Portugal. Tenemos muchas ganas de volver.
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quiénes son

Es el proyecto detrás del que se esconde Randy Bickford, siempre bien acompañado en la producción de los cuatro largos que ha tenido por bien ofrecernos desde que hace un lustro, aproximadamente, se lanzase a esto de la música. Apadrinados por Acuarela y, ya casi por esto, objetivo de nuestro seguimiento, sus trabajos están cargados de una melancolía muy particular que se extiende de una personalísima voz hasta un escenario musical que oscila entre el pop-lofi independiente, el country el folk.

por qué

Porque acaban de publicar su último trabajo, The Latest Rights (Acuarela, 2008) y probablemente estarán a finales de año en nuestro país. Una ocasión inmejorable para escuchar al Sr. Bickford contestarnos a estas preguntas.