Con LCD Soundsystem siempre se ha cometido una injusticia. O quizás no sea necesariamente una injusticia propiamente dicha pero, como mínimo, un desatino genérico. No es por buscar culpables, pero la banda de James Murphy no hace electrónica (o no sólo, al menos). Al escuchar This is Happening entiendes la evolución que han vivido desde aquel debut homónimo de hace cinco años hasta el disco que nos atañe hoy: una reflexión monumental sobre el pop en sentido general, abrazando el funk, la canción de masas, el rock, la voz por momentos punk por otros new wave e incluso la spoken word, el teclado simbiótico y, claro, la electrónica hooligan que los caracteriza. Ésto es lo que pasa, como dirían ellos.
Si eres de los que no han visto más allá de Daft Punk is Playing at my House o All My Friends, te estás perdiendo una buena. Quizás para entender a Murphy y cía. haya que verlos en directo o escuchar todos sus trabajos como un ejercicio continuado de música de baile moderna, pero con un trasfondo eminentemente clásico donde hay sitio tanto para guitarras, bajos y teclados como para orquestas de percusiones altamente rítmicas, sintetizadores de libro, actitud punk, textos sesudos, piezas largas y el electro funk como método de engaño de algo que es bastante más grande que eso. This is Happening quizás no sea el mejor de sus tres discos básicamente porque se ha perdido el factor sorpresa. Ya no nos sorprende que Murphy firme otra obra maestra, pero vale la pena reseñar que lo ha vuelto a hacer. Quizás algo más serio y con un afán instrumental mayor que en sus dos discos anteriores, el nuevo de LCD es una suerte de jam session perfectamente ordenada, con piezas enormes, más adultas y armadas para que brillen en directos multitudinarios, esos donde hay sitio para el baile, para la abstracción, para el coro a mil voces y para dar patadas en el bombo por ambos lados. Sí, sigue habiendo singles hambrientos de rotar por la MTV y transformarse en las canciones del verano de los grandes festivales europeos (Drunk Girls), pero también hay sitio para la zapatilla (One Touch), la electrónica feliz y controlada (Home) o la mezcla definitiva de ritmos bailongos (I Can Change) pero, sin duda, es en las piezas largas y en crescendo donde habitan gran parte de estructuras, diversas melodías entrecruzadas y mayor desenfreno químico. Ahí sobresalen canciones como You Want It a Hit (casi diez minutos de precisión equilibrada, tensión acumulada, tres zonas de estribillos diferentes y una base que crece con el segundero) o Pow Pow (poética dance, funk, palabras inventadas, samba punk, un solo acorde y electro hecho con materiales físicos), ambas joyas de una corona que se distingue por vibrar de formas diversas e integrar fórmulas tanto manoseadas como precursoras a la hora de hacer electrónica sostenible. A saber si Murphy cumplirá su reciente promesa de seguir editando más discos con LCD Soundsystem pero, si esto es lo que pasa… que siga pasando, por favor.
